Revista hispanoamericana: artculos actualidad, cultura, ciencias, ecologa y Derechos Humanos.

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Manuel Ruiz Rico

Por Manuel Ruiz Rico, Addis Abeba

Somalia, un gobierno sin país (y de un país sin gobierno)

CRÓNICAS


El 31 de enero de 2009, en una votación que mereció dos vueltas, el Parlamento de Somalia, reunido en la vecina Yibouti, designó presidente al islamista moderado Sharif Sheik Ahmed. éste había liderado años atrás la Unión de Cortes Islámicas (UCI), sector islamista radical que mantuvo una guerra con el gobierno oficial del país y que incluso llegó a tener bajo su control la capital, Mogadiscio. Sheik Ahmed se convirtió así en el tercer presidente del Gobierno Federal de Transición (GFT, creado en 2000 con el nombre de Gobierno Nacional de Transición) tras los mandatos de Abdiqasim Salad Hassan (2000-2004) y de Abdullahi Yusuf Ahmed (2004-2008).

Esto ocurrió hace ahora casi tres años justos. Sheik Ahmed, antiguo profesor de escuela, hereda un país devastado, arruinado y fragmentado, un territorio ingobernable y donde la presencia real del Estado apenas se limita a Mogadiscio. El norte está compuesto por Somalilandia, que se autoproclamó independiente en 1991, y Puntlandia, que se consideró a sí misma en 1998 como Estado autónomo dentro de una presunta Somalia Federal. En cuanto al sur, está bajo control de las milicias radicales islamistas de Al Shabab (que significa Juventud), surgidas en 2006 cuando Etiopía inició una invasión del país vecino en apoyo precisamente al GFT.

Por aquellos años, el actual presidente del país luchaba con los islamistas, que hoy lo mantienen amenazado, en especial el líder Sheik Hassan Dahir Aweys, que Estados Unidos tiene incluido en la lista de terroristas vinculados a Al Qaeda. Sin embargo, Sheik Ahmed se explicó así sobre Dahir Aweys en una entrevista publicada el 11 de junio de 2009 en la revista Time: «él y yo luchamos una vez juntos. Lo que creíamos que era imposible se hizo posible. él pensó que Etiopía no saldría de Somalia, pero en 2008 puso sus tropas fuera del país y el cambio llegó».

Somalia, Cuerno de f fricaEn octubre de ese año, precisamente, la Alianza para la Reliberación de Somalia (ARS) pactó con el GFT ampliar el Parlamento y formar un Gobierno estable y de unidad. Tras ese acuerdo, en enero del año siguiente, fue proclamado presidente Sheik Ahmed en Yibouti. El reto de asumir las riendas del país en ese momento y tras casi dos décadas de contienda civil lo definió con estas palabras: «No hay nada que permanezca en Somalia tras tantos años de guerra. Necesitamos todo tipo de asistencia para formar nuestras fuerzas de seguridad, reconstruir las ciudades destruidas, lograr el retorno de la gente desplazada, restaurar los servicios sociales, que han colapsado, como la Educación y la Salud».

La fragmentación del país no puede entenderse sin echar la vista atrás hasta la época colonial. En los siglos XIX y XX lo que hoy es Somalia fue ocupado por británicos, italianos y franceses. El pueblo somalí se extiende, sin embargo, más allá de cualquier artificial separación por todo el Cuerno de áfrica, de modo que el 1 de julio de 1960 quedaría dividido al unirse la Somalilandia británica y la italiana para conformar la actual Somalia. El resto del pueblo somalí quedaría escindido en lo que hoy es la región somalí de Etiopía (al sureste del país) en la Somalilandia francesa, que logró su independencia propia y así surgió Yibouti.

La Liga de Juventud Somalí gobernó el país los primeros años hasta que el 15 de octubre de 1969 su presidente, Abdirashid Ali Shermarke, fue asesinado por el golpe militar promovido por el general Siad Barre, que tomó la presidencia. La dictadura militar de Barre gobernó el país hasta 1991, cuando la Unión de Cortes Islámicas, que preconizan la Ley Sharia, tomaron Mogadiscio. Ese año, el país estalla en pedazos y estalla la guerra civil en medio del caos y del más absoluto desgobierno.

Así llega la hambruna de 1991-1992. Ante la imposibilidad de hacer introducir alimentos y ayuda humanitaria en el paf­s debido a la guerra civil, la ONU aprueba una misión de paz, que supondrá también la entrada en el país del ejército de los Estados Unidos de George Bush padre (si bien, según voces críicas, guiado por intereses petroleros). Las UCI rechaza de plano la intervención y la ONU fracasa en su intento de formar gobierno.

Dos años después el ejército norteamericano abandona el país. A partir de ahí fueron años de guerra civil sin descanso hasta la formación del primer Gobierno somalí de la etapa actual. No fueron fáciles sus comienzos. Primero en abril de 2000, se forma el Gobierno Nacional de Transición, pero ha de nacer en Arta, Yibouti. En 2004, el Parlamento se traslada a Kenia y surge así el Gobierno Federal de Transición. No fue hasta el 20 de febrero de 2006 cuando el Parlamento pisa por primera vez suelo somalí al ser instalado en Baidoa, justo el año en que la UCI toma Mogadiscio, el 5 de junio, con Sharif Sheik Ahmed a la cabeza.

Etiopía, que en su apoyo al gobierno oficial del país, inicia una ofensiva militar ese mismo año en apoyo al GFT, acción que provoca la creación de Al Shabab. Sin embargo, dos años después abandona la invasión y retira a su ejército de Somalia, lo que lleva a Sheik Ahmed a abandonar la lucha islamista armada e iniciar la senda que lo llevará a convertirse presidente del país y estar al frente de un gobierno contra el cual él mismo combatió como líder de las Cortes Islámicas.

Su proyecto, sin embargo, es de unidad nacional, de paz y de reconciliación. «Prometo que serviré a mi pueblo lealmente y neutralmente sin distinguir colores ni clanes», proclamó el día de su proclamación como presidente. Poco podía imaginar que tres años después, tras la peor sequía en 60 años en Somalia, la hambruna volvería a asolar su país, causando el éxodo a los Estados vecinos, sobre todo Etiopía y Kenia, de unos 300.000 refugiados durante 2011 y dejando un saldo de más de medio millón de desplazados internos en un país de apenas nueve millones de habitantes.

Sólo se puede apelar al milagro, a la esperanza, la misma que Sheik Ahmed afirmó albergar seis meses después de su nombramiento, cuando aseguró a la revista Times: «Mi esperanza es que esta guerra en Somalia se convierta en materia de los libros de historia».

Firma Manuel