Revista hispanoamericana: artículos actualidad, cultura, ciencias, ecología y Derechos Humanos.

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PRIMERA ENTREGA: HISTORIA DE YIBUTI

SEGUNDA ENTREGA: LA PUERTA DE ENTRADA A ÁFRICA POR EL ESTE

TERCERA ENTREGA: LA ATALATA MUNDIAL CONTRA LA PIRATERÍA

Tercera entrega

LA ATALAYA MUNDIAL CONTRA LA PIRATERÍA

Por Manuel Ruiz Rico, Addis Abeba

El protagonismo de Yibuti en la lucha internacional contra la piratería no es ningún misterio. En primer lugar, se trata de un país con costa, ubicado a los pies del Mar Rojo; en segundo lugar, Yibuti es prácticamente el único país del Cuerno de África con estabilidad para acoger misiones y contingentes militares para combatir a los piratas del Índico.

En su historia reciente, el país ha cumplido con papeles similares. En 1991, por ejemplo, fue un bastión de estabilidad en la zona tras las caídas, ese año, de los regímenes de Siad Barre, en Somalia, y de Mengistu, en Etiopía. De hecho, Yibuti tuvo que acoger a unos 100.000 refugiados por este motivo, que fueron atendidos con ayuda de la comunidad internacional.

En 1996, el IGAD puso su sede en Yibuti. Más recientemente, en 2008 y 2009, el país acogió las charlas de paz y reconciliación somalíes en lo que se conoció como el Proceso de Yibuti .

Por eso, si alguien en el Cuerno de África iba a estar en el centro de la lucha contra la piratería, estaba claro que este país iba a ser Yibuti.

La lucha contra la piratería somalí es bien reciente. El fenómeno alcanzó a finales de los 90 y principios de 2002 su estado actual, es decir: piratas somalíes inversores y financiadores (los padres del negocio) que reclutan una tripulación armada a la caza de todo tipo de barcos y buques en el Índico, esperando rescates a una media de 5 millones de dólares, según los datos de UNODC del año pasado. La agencia de la ONU calcula que la cifra total de negocio en 2011 ascendió a 170 millones de dólares, un 50% que el año anterior (110 millones). Sin duda, cantidades que animan a combatir este negocio del crimen.

El papel central de Yibuti en esta lucha procede, en especial, de la firma, el 29 de enero de 2009, del Código de Conducta de Yibuti. Este documento fue firmado entonces, además de por el país anfitrión, por Etiopía, Kenia, Madagascar, Maldivas, Seychelles, Somalia, Tanzania y Yemen. Actualmente, son 19 países los que ya han firmado el Código, entre ellos, Eritrea, Egipto, Arabia Saudí y Suráfrica.

Los firmantes del Código se comprometieron a cooperar, entre otras cosas, en "la investigación, arresto y procesamiento de personas sospechosas de haber cometido actos de piratería y robos armados contra barcos" así como en "el rescate de barcos, personas y propiedades tomadas por piratas o ladrones armados" y la puesta en marcha de "actividades compartidas entre países", según destaca la Organización Internacional del Mar (IMO).

Una de estas operaciones entre países, acaso la más ambiciosa, es la operación Atalanta de la Unión Europea, cuyo origen se remonta a finales de 2008 cuando "debido al importante deterioro de la seguridad marítima por los actos de piratería la comunidad internacional adoptó una serie de acciones para asegurar el tráfico marítimo en el Cuerno de África", según explica el Ministerio de Defensa español.

Barco Atalanta, Yibuti

Buque español qiue participa en la Operación Atalanta contra la piratería patrocinada por la Union Europea.

En un principio, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas emitió seis resoluciones en este sentido entre 2008 y 2009. El 19 de septiembre de 2008 el Consejo de la UE aprobó la Acción Común 749 por la que se creaba la Célula de Coordinación sobre piratería (EUNAVCO). Dicha Célula, bajo mando de un oficial español, coordinó la actuación de las unidades navales y aéreas desplegadas por los Estados en las costas de Somalia durante tres meses.

No sería hasta el 10 de noviembre de 2008 cuando el Consejo de la UE aprobara la Acción Común 851 que autorizaba, en apoyo a las citadas resoluciones de la ONU, la realización de la operación Atalanta para luchar contra la piratería en aguas somalíes. Esta misión es la primera operación marítima de la UE que se realiza en el marco de la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD).

La operación fue lanzada oficialmente por el Consejo de la UE el 8 de diciembre de 2008 para, literalmente, proteger "a los barcos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) que transportan ayuda humanitaria a Somalia". Estos barcos fueron, a mediados de 2000, uno de los principales objetivos de los piratas.

De hecho, para muchos expertos, este fenómeno supuso un punto de inflexión en la moderna piratería: " La piratería somalí ha estado presente desde 1990, pero la moderna piratería nació, en mi opinión, en 2005, cuando Hassan Afweyne comenzó a secuestrar barcos del Programa Mundial de Alimentos. Afweyne, un antiguo funcionario, fue quien concibió el actual modelo de negocio de la piratería", afirma Jay Bahadur, periodista canadiense en Nairobi y autor del libro The Pirates of Somalia: Inside Their Hidden World .

Por este motivo, la operación Atalanta acabó autorizándose para "la disuasión, prevención y lucha contra los actos de piratería y robo a mano armada que tienen lugar frente a las costas de Somalia", según el Ministerio de Defensa.

La participación de España fue inmediata. Tras el secuestro del pesquero español Playa de Bakio en abril de 2008, la piratería somalí dejó de ser un asunto que afectaba a otros o un problema de quienes se aventuran en alta mar y se convirtió en una cuestión que afectaba a la seguridad de los barcos españoles, sobre todo atuneros, que faenan en aguas del Índico. De este modo, el Consejo de Ministros ordenó la misión mediante el Acuerdo de 23 de enero de 2009, según el cual España contribuiría a la operación Atalanta con un contingente máximo integrado por una fragata, un avión de patrulla marítima y un buque de aprovisionamiento logístico y hasta 395 efectivos, según Defensa.

Actualmente, de un total de 1.980 efectivos, la aportación española es de 370 militares repartidos en una fragata, un patrullero y el destacamento aéreo Orión desplegado en Yibuti, siendo el segundo país por detrás de Francia.

España ha asumido tres veces el mando de la fuerza naval de la operación, la última de ellas ocurrió el pasado 7 de diciembre, cuando el comandante Jorge Manso Revilla relevó al contraalmirante Thomas Jugel, de la armada alemana.

En el acto de relevo, que tuvo lugar en la fragata alemana Bayern , se dio a conocer un dato vital que justifica por sí sola la misión: d esde su puesta en marcha ha permitido que los buques del PMA proporcionen con seguridad, alimento para más de 1,2 millones de personas cada día y reducir el número de pesqueros secuestrados.

28 de junio de 2012

Manuel Ru?z Rico