ECOLOGÍA COSMOCENA: la redefinición del espacio humano en el cosmos

Traducción Portugués-Castellano: Professora Dra. Jaqueline Rosa da Cunha. 8 de julio de 2016.

Doctor Vilmar Alves PereiraRESUMEN:

Este texto tiene la intención de proponer al campo de los Fundamentos de la Educación Ambiental una nueva comprensión de las discusiones con respecto a la relación de la humanidad-naturaleza. Reconociendo el horizonte de la era Antropocena, que evalúa el impacto de las actividades humanas como determinantes de los cambios ecológicos en el planeta, se aconseja una Ecología a la cual llamamos Cosmocena – no como una era, sino como una necesidad hermenéutica para reposicionar esta relación. Es un estudio inspirador de lecturas Hermenéutica (Gadamer 2002); Física Cuántica y Ecología (Capra 2006; 2011); de Pensado Postmetafísico (Habermas 2002; Leff 2006); Astrofísica y Filosofía – Inteligencia Espiritual (Zohar & Marshall 2012); Ecología y Ética (Boff 2012); Ecologismo y Medicina (Lovelock 2010), y la Biodiversidad (Wilson 2008). Estas referencias nos indican la posibilidad de una ecología con una mayor armonía entre la naturaleza y la humanidad, la redefinición de miradas, experiencias y aprendizaje con el cosmos.

Palabras clave: Antropocena. Ecología. Cosmocena. Reposicionamiento. Humano.

ABSTRACT

This text proposes to the field of Fundamentals of Environmental Education a new understanding of the discussions on man-nature relationship. Recognizing the horizon of an Antropocene Era, in which the impact of human activities is evaluated as determining the ecological changes of the planet, we suggest an Ecology we call Cosmocena not as an era, but as a hermeneutical need to reposition this relation. This is a study under inspiration in the reading of Hermeneutics (Gadamer, 2002); Quantum Physics and Ecology (Capra, 2006); post-metaphysical thought (Habermas, 2002; Leff, 2006); Astrophysics and Philosophy – Spiritual Intelligence (Zohar; Marshall, 2012), Ecology and Ethics (Boff, 2012), Environmentalism and Medicine (Lovelock, 2010), and Biodiversity ( Wilson , 2008). These references indicate the possibility of an ecology with greater harmony between nature and man redefining perspectives, experiences and lessons learned as from the cosmos.

Keywords: Antropocene. Ecology. Cosmocene. Repositioning. Human.

1. DEL HORIZONTE DE DISCUSIÓN

En el momento en que la era antropocena denuncia quizás la forma más salvaje de la relación humanidad-naturaleza, con restos absurdos que muestran el agotamiento de los paradigmas clásicos fundados en una perspectiva antropocéntrica; de desastre ecológico como el inconmensurable evento Mariana (Minas Gerais – Brasil); de las denuncias del estado de excepción en (Mato Grosso do Sul – Brasil) – del genocidio indígena en favor de los propietarios de la agroindustria; tsunami de Japón; tiempos en los que los conflictos ambientales toman proporciones inimaginables, con la aparición de niños muertos en la playa como consecuencia del horror de la radicalidad del Estado Islámico, las guerras políticas y económicas en el Oriente y en otras partes del mundo; período en el cual la racionalidad estratégica muestra sin disimular todas sus caras en busca de ganancias y de poder con los aparatos neoconservadores y restrictivos de las garantías democráticas en Brasil y en todo el mundo, nos toca a nosotros pensar a respecto de bases de otra Educación Ambiental y, pido permiso para aquí proponer a tratar de una otra ecología.

Al establecer debates sobre la crisis de la civilización (LEFF, 2006) que ya se encuentra, la crisis de sentido (ZOHAR y MARSHALL, 2012), la crisis entre la ciencia y la religión (WILSON, 2008) y, como consecuencia, crisis socioambiental (LOVELOCK, 2010; BOFF, 2012; LOUREIRO, 2004), vemos que el diagnóstico realizado por los autores reconoce que se trata de una crisis de paradigma, en lo cual el paradigma metafísico, que si creyó el portador de significado en la búsqueda del fin último del hombre, ahora está desencantado, porque las esencias indicadas por él como verdades pueden ser, y son, en el presente contexto, relativizadas.

En un estudio reciente a cerca de los Fundamentos de la Educación Ambiental (2), la defensa de la tesis de que “hay rastros de un cambio profundo en el campo de la Educación Ambiental y que este cambio demuestra más la comprensión ontológica que la epistemológica en la forma en que si piensa y si siente EA” (3), proponemos presentar el horizonte de una Racionalidad Ambiental Postmetafísica. La importancia de esta discusión contribuye a situar a los hilos de las discusiones que culminan en Ecología Cosmocena.

2. DE LA CONCEPTUACIÓN DE ECOLOGÍA COSMOCENA

Veo Ecología Cosmocena como una alternativa viable para pensar las relaciones entre vivos y no vivos en el sentido de que podemos garantizar una mejor calidad de vida en el planeta y tal vez en el universo. Ella nace en medio de esta escena de la desesperación y del miedo reforzada por la Era Antropocena y las consiguientes crisis: los fundamentos de la EA , del paradigma filosófico metafísico, de la racionalidad occidental y del sujeto, del agotamiento del sistema capitalista, de la lógica de beneficio y consiguientemente, por la crisis financiera, crisis política, socioambiental y, fundamentalmente, de la crisis de sentido existencial-ontológica con respecto al espacio y el sentido humano en el cosmos. Emerge también de una profunda intuición hermenéutica de que es necesario un reposicionamiento humano en el cosmos en el amplio conjunto de relaciones que establecemos diariamente con el universo con el que estamos conectados. Por lo tanto, puede ser vista como ecología también de la expansión de los sentidos, con la intención de extender nuestra dimensión cósmica.

En aspectos generales estamos conduciendo a una perspectiva más integralizado de ser humano y más en sintonía con los grandes elementos que constituyen nuestra naturaleza cósmica. Esta ecología se encuentra como un enfoque Hermenéutica-ontológica. He organizado el trabajo que presento brevemente en ocho tesis:

1º) De la nueva relación Naturaleza-Humanidad

Tradicionalmente esta discusión considera en el Occidente la relación de dominio de la naturaleza por la humanidad. En esta nueva ecología sugerimos que la humanidad puede reconocer que hay conocimientos que desde siempre están allí y que vienen desde el cosmos a los humanos y no sólo en sentido inverso. La naturaleza es vista como una otredad-sujeto: la naturaleza rica, plural, diversa, colorida, fecunda, hermosa, poética, estética, con sus hechizos y deidades inconmensurables; le corresponde a la humanidad a reconocerse como una parte más de ella, no su propietaria. La reivindicación principal aquí es un reposicionamiento humano: más humilde, atento, abierto a todo lo que la realidad biodiversa nos presenta a diario.

Así que nos reconocemos como una más especie en el universo inconmensurable de la cantidad de especies que viven en Gaia para mantener todo en equilibrio. Por ejemplo, los cientistas han reconocido más de 60 000 especies que viven en la Tierra , pero se estima que hay 1,5 millones solamente de hongos que contribuyen a dicho equilibrio. De hecho muchos son pequeñas cosas que no se reconocen hasta 1988, pero que constituyen la base de nuestro ecosistema. Todo esto lleva a creer en nuestra ignorancia acerca de la vida en el planeta con respecto a nuestro alcance en relación con la existencia de vida. El más importante todavía es que la garantía de nuestra vida depende de esas criaturas. Y, además, como Wilson (2008) la gran mayoría de organismos terrestres siguen siendo desconocidos para la ciencia.

La Ecología Cosmocena nos muestra que la vida posee una asimetría fundamental y que es imperfecta. Y refuerza el descubrimiento de los cientistas de que todos los sistemas vivos no son lineales y que operan en las redes. Sólo estas informaciones deben cambiar radicalmente nuestra forma de entender y actuar en el mundo, lo que requiere nuevas formas de relacionarnos con el conocimiento, por ejemplo.

2º) De la ralentización del tiempo como una garantía de vida

El concepto de tiempo es quizás uno de los conceptos más caro para un tiempo en que en los múltiples cotidianos a menudo se oye la expresión de una generación que se queja por no tener tiempo. De esta manera la Ecología Cosmocena considera que es “urgente” que podamos redefinir el concepto de tiempo y, básicamente, cómo se procesa en nuestras agendas de consumo material. Somos herederos del concepto moderno de tiempo. En ese horizonte, el tiempo se manifestaba claramente en tres etapas: pasado, presente y futuro. En esta perspectiva, los proyectos modernos traducen en su núcleo una visión muy optimista sobre el futuro. Por lo tanto las direcciones siempre apuntaron a los valores y garantías universales en busca de una sociedad mejor con la escala de evaluación en materia de bienestar de la humanidad.

A diferencia de ese horizonte, el tiempo está marcado, y se llama presentismo , por el pesimismo sobre el futuro y por la intensificación de esto como la única garantía, trayendo cambios e implicaciones directas en el ámbito de nuestras relaciones. Otra consecuencia es presentado por Santos (2000) cuando se discute el diagnóstico de esa aceleración intensificada, la llamada vértigo de la aceleración y el consiguiente bloqueo de la creatividad y del logro de otras experiencias estéticas, cognitivas y místicas. Somos una generación rápida, ansiosa, angustiada y poco creativa.

El tiempo de la Ecología Cosmocena da tiempo al tiempo. Él reconoce, como el poeta del sur del Brasil, Mario Quintana, que “el pasado no reconoce su lugar… siempre está presente.” (4) En esta pista también trae a la memoria el poeta argentino Martín Fierro que dice: “el tiempo es la tardanza de lo que se espera.”

Reconociendo la importancia de los conceptos más amplios de tiempo y que den cuenta de los significados más amplios de nuestra existencia. La redefinición de ese tiempo requiere la sintonía y la profunda reflexión sobre la validez de nuestras prácticas intensas y aceleradas muy diferentes del tiempo de las comunidades tradicionales que con su conocimiento nos enseñan una relación que no se aligera.

La Ecología Cosmocena reclama tiempo para cuidar – de nosotros, de la madre tierra, de nuestras místicas; para amar, para cultivar amistades, para el silencio, para charlar, tiempo para escuchar. Somos una civilización que escucha demasiado poco, con muchos ruidos de comunicación. Necesitamos tiempo para frenar. También permitimos a nosotros incluso programar el tiempo de fin de semana y vacaciones, ya hemos perdido la calma para escapar de la rutina y desconectar de las redes sociales. En un día oí de un Cacique Guaraní que “las redes sociales acercan a las personas que están lejos y distancian aquellos a su alrededor.” (5)

3º) De la sintonía con nuevas sabidurías

La sabiduría de Gaia respeta los ciclos y las dinámicas particulares de los diferentes fenómenos de las sociedades y civilizaciones en el mundo. Esas se llaman civilizaciones de base, que tenían hace cinco mil años, referenciales muy diferentes de nosotros.

La Ecología Cosmocena cree que el entendimiento humano es todavía demasiado limitado para explicar la inmensidad cósmica. Con eso ella no está haciendo una crítica nihilista del ser humano. A diferencia considera que todavía tenemos mucho que aprender con este vasto universo. La finitud humana es reconocida por el cosmos. Él es ilimitado en sus interrelaciones en el increíble mecanismo de la naturaleza. La amplitud cósmica trae la sabiduría de reconocer a nosotros mismos como un punto diminuto en este universo. Quizás aquí el aprendizaje de la humildad en relación con el lugar que ocupamos. Un ejercicio sencillo sería imaginar el reino de las galaxias a ocho mil millones de años luz de casa. En el reino de las galaxias las medidas comunes de distancia son insuficientes para dar sentido a la realidad.

Otro dato relevante por el aspecto de la nueva sabiduría, es reconocer que la vida surge en la Tierra hace cuatro millones de años y el hombre hace doscientos mil años. Mirando con un poco más de atención, veremos que desde hace miles de años, poco intervenimos en el cosmos. Los registros muestran que una de las primeras intervenciones de mayor impacto ocurrió por la agricultura hasta las formas más salvajes de explotación de la tierra. Todo esto se hace en los últimos sesenta años, cuando la población mundial se ha cuasi triplicado. Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Hemos venido a habitar espacios inimaginables en las ciudades y producir mucho en el campo. Sin embargo, esa producción no es principalmente para la alimentación humana.

Poco nos damos cuenta de las relaciones más amplias que tienen lugar en el cosmos. Hace cien años, había 1,5 millones de personas en la tierra. Actualmente, pasamos seis mil millones. Aun así, hay lugares, en gran parte sin tocar por los seres humanos, aún salvaje, a menudo ni en pensamiento nos acercamos a ellos. A medida que el sol hace que este giro, muchos bosques comienzan a morir, poblaciones enteras se ven obligados a recorrer grandes distancias en busca de alimento y calor.

En lugar de tratar de redefinir nuestra visión del cosmos como un proceso de aprendizaje, nos encontramos, por el contrario, inmerso en Cosmocyber como alerta E. O. Wilson: “Nos estamos ahogando en información, mientras tenemos hambre de sabiduría.” (6) El paradigma de la información acelerada no se tradujo en un proceso de aprendizaje y construcción del conocimiento, mucho menos de sabiduría.

4º) Del cuidado con el reaprender vs. consumo desenfrenado

La Ecología Cosmocena reconoce que el cosmos cuida a nosotros de más de que nos afecta; nos protege, sirve de dirección, enseña los valores de acogida, de amor, de elevación y encantamiento. Aparte de eso, la perspectiva antropocena muestra actitudes humanas desenfrenadas que atacan a nosotros, nos violan, nos hacen competidores de espacios que no son nuestros, pero prestados por el corto tiempo que estuviéramos aquí como ocupantes y, a veces invasores.

La lógica capitalista de consumo no cuida a nosotros. Ella estimula la competición desenfrenada entre nosotros, los terrícolas marchamos a toda prisa detrás de recompensas prefabricadas. En busca de tenernos más, vaciando el significado ontológico de la existencia humana. En este vacío de la falta de cuidado y sentido existencial, nos olvidamos de otra escala axiológica que nos muestra cómo válido el uso adecuado de la inteligencia, el uso adecuado de los conocimientos y fundamentalmente de la moral.

El estudio de Boff a principios de este siglo como reconoce el cuidado como fuerza original que continuamente se plantea el ser humano. Sin embargo, según él, la atención es “un a priori ontológico” y se manifiesta en ese sentimiento que nos hace personas. Si pudiéramos elegir entre las múltiples formas de atención, priorizaríamos el cuidado con la Tierra y los pobres y excluidos del planeta. La Tierra para ser nuestro hogar, nuestra casa, nuestra guarida; los pobres y los excluidos, porque reconocemos que en un mundo tan rico, plural y abundante ya no podemos soportar la existencia y convivencia de miserables de toda especie que no cuentan en la economía del país.

La Ecología Cosmocena denuncia los excesos de la lógica consumista y nos llama a desarrollarse como seres humanos, las múltiples formas de la sensibilización, poética, estética, afectiva, ecológica y espiritual, para el cuidado de unos a otros. En general, la naturaleza no humana cuida de nosotros. Ella sólo emite la alerta como grito de ayuda. La falta de atención es responsable por las inundaciones, los desastres ambientales, nuevos eventos biofísicos que alteran los paneles geográficos de todo el mundo, originados de la codicia motivada por la lógica del capital. Nos descuidamos tanto que terminamos perjudicando a los demás.

Y una de las trágicas derivaciones de ese horizonte son las diferentes guerras en todo el mundo: económicas, sociales, políticas, ambientales, raciales y religiosas. Llegamos a ser intolerantes y a perder la sintonía con la sabiduría del cosmos que nos invita a una cultura de resistencia de esa lógica hacia la paz.

Cuando vemos, en el siglo XXI, el escape de Siria a Turquía, Grecia y más tarde para toda Europa, el alarmante aumento de los casos de suicidio, considerado uno de los problemas de salud pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando vemos aumentar los fenómenos migratorios de haitianos, nigerianos y senegaleses a América del Sur, se refuerza aún más la necesidad de una mayor atención por los seres humanos como condición para una convivencia y respecto a alteridad en perspectiva ecológica cosmocena .

Reconocidos alternativas emergen desde la perspectiva de la ética del cuidado y de la cultura de la paz por los principales líderes mundiales, tales como las relaciones Cuba-Estados Unidos y el caso de la Encíclica Laudato si’ del Santo Padre Francisco sobre el cuidado con nuestro planeta.

5º) De la descolonización del mundo de la vida

El mundo de la vida fue pensado inicialmente por Husserl y más tarde por Habermas cuando considera en su Teoría de la Acción Comunicativa que el mundo de la vida se refiere al espacio en el que seguimos manteniendo nuestras reservas de dimensiones subjetivas, individuales, emocionales y culturales que refuerzan en los primeros eslabones de nuestras estructuras comunicativas en y con el mundo.

Para Habermas, el mundo de la vida sufre las derivaciones de la racionalidad moderna instrumental por el sistema capitalista orientado con fines económicos. Esa racionalidad penetra en las estructuras comunicativas del mundo de la vida y causa trastornos en la reproducción simbólica del mundo de la vida, creando nuevas normas morales y estéticos y colonizando. Esa forma de control interfiere directamente en las relaciones entre las personas, en la familia, en la cultura, en la organización de nuestro tiempo libre y en la escuela.

El reconocimiento de la necesidad de que la descolonización en el horizonte de Ecología Cosmocena se encuentra, en particular, a partir de la idea ya mencionada de que somos una sociedad de consumidores, del predominio mundial del sistema sobre el mundo de la vida, pero sobre todo por la intensificación y por el espacio que las redes sociales ocupan en nuestra vida diaria. No soy de ninguna manera aquí reclamando un mundo sin redes sociales. A diferencia de la Ecología Cosmocena quiere contribuir a la reflexión sobre los cambios producidos en el horizonte de estas nuevas relaciones.

El diagnóstico de Zygmunt Bauman sobre la sociedad de consumo trae algunas indicaciones que tienen consecuencias directas en la colonización de nuestro mundo de la vida. Por el aspecto de Bauman en este nuevo orden social de los consumidores de hoy en día también nos convertimos en una mercancía en un horizonte de infinitas posibilidades para consumir y ser consumidos. De ahí el título de su Vida para el Consumo la cual analiza entre muchos aspectos, este cambio de relación y las nuevas necesidades de, así como las mercancías, nosotros estar siempre buscando ser más flexibles en los perfiles, ser noticias, con el objetivo de ser atractivo y feliz por lo que no nos vuélvanos obsoletos. Y todo esto en tiempo real. En la sociedad de consumo nuestras vidas se pueden convertir en mercancías.

La Ecología Cosmocena alerta a estos movimientos se permite preguntar lo cuánto estas relaciones ocupan nuevos espacios en nuestras vidas promoviendo y abriendo los campos de las nuevas conexiones de conocimiento. Por una parte trae nuevos intercambios, aprendizajes, nuevas relaciones e informaciones que detectamos y supervisamos en tiempo real; por el contrario nos pregunta acerca de la disminución gradual de las primeras experiencias, emocionales y de comunicación en nuestro mundo de la vida.

Bauman nos advierte que en la sociedad en la que nos convertimos en mercancía para que seamos agradables para el consumo, una de las relaciones que más reclamamos es la felicidad. Así que las fotos de los perfiles autónomos son siempre sonrientes y felices. Creamos estrategias para engañar a todos los días. De verdad sentimos la necesidad de hablar, escuchar, hacer frente a las frustraciones, buscar la capacidad de recuperación por las pérdidas y dificultades que forman parte de las dimensiones del mundo de la vida. Ya en un horizonte del fetiche que nos sentimos felices por el número de amigos en la red social, de seguidores en Twiter, de “me gusta” en nuestras publicaciones y número de visitas y de vistas en You Tube. A medida que aumenta ese número, a veces un vídeo en el ámbito íntimo y personal puede convertirse en un producto vendible en las redes sociales. Por lo tanto estimula la creatividad para algo que llame la atención y, en ciertas situaciones, vemos escenas que rayan en la banalidad de la esfera privada en busca de la fama. Y así actuamos como si eso garantice la seguridad y la conquista de las relaciones de reconocimiento, pero en el fondo estamos señalando, sin darse cuenta del establecimiento de relaciones frágiles.

6º) De la necesidad de reconocimiento de un mundo diverso y sin prejuicios

La pluralidad de formas no es una categoría filosófica y menos humana; ella parte del cosmos. El universo es tan plural que la razón humana no puede expresar que la inmensidad de formas. Nuestra razón es limitada. En la diversidad cosmocena coexisten especies y formas sin fin. Y pensar que hay seres humanos que tienen el prejuicio de raza, color, sexo, religión, clase social, los prejuicios epistemológicos sólo porque en este cosmos tan diverso se piensa y se es diferente.

La Ecología Cosmocena nos hace un llamado a la transvaloración de los pensamientos, acciones y sentimientos que pauperizan la condición existencial humana. En este sentido, indica como actitud hermenéutica la apertura de la mirada, del corazón, de creencias, de la cultura, destinada a superar las epistemologías de las fronteras y la negación de la condición ontológica del ser humano. Este, más abierto y conectado con el cosmos, ahora se reconoce como un ser plural y múltiple. Sólo uno más en este universo de infinitas posibilidades. Considera que no hay más espacio para pequeñeces, miradas estrechas y provinciales. La superación de los prejuicios, apunta a la diversidad de formas, ideas, sensaciones, colores, sabores, especies, razas, géneros, creencias y culturas.

7º) De la condición de incompletitud

Hemos aprendido con la filosofía que somos del tamaño de lo que pensamos, y más recientemente, con la psicología y la física, que somos del tamaño de lo que sentimos. Aprendemos de la Ecología Cosmocena que somos seres cósmicos y, al mismo tiempo, finitos y limitados. La Ecología Cosmocena nos reclama reevaluar nuestra condición existencial. ¿Quién soy yo? vuelve como una cuestión fundamental en tiempos en los que hemos perdido la dirección de nosotros mismos.

La superación de la lógica del conocimiento en rodajas, estamos llamados a entendernos a nosotros mismos como seres no concluyentes con multideterminaciones. Esa abertura de miradas y de sentidos está habitada por nuestra condición ontológica de ser más.

En este horizonte veo con buena comprensión de los esfuerzos actuales para sugerir una nueva alianza entre la ciencia y la religión, como propugna Wilson (2012); pero fundamentalmente, en la Ecología Cosmocena se considera los elementos de la inteligencia espiritual que, como Zohar y Marshall (2012: 22-23), no debe ser entendida como la inteligencia religiosa, sino como “la capacidad interna, cerebral innata y de la psique humana, extrayendo sus recursos más profundos del núcleo del propio universo.” (7)

En este sentido, el coeficiente espiritual (SQ) busca contribuir en perspectiva cosmocena con alternativas a la crisis del sentido existencial que no puede ser resuelta por la ciencia, por la inteligencia y las emociones, pero por el espacio no colonizado de la SQ. Es una especie de brújula moral que contribuye significativamente en la comprensión de quien somos.

También se asocia a nuestra no completitud, tenemos otra información significativa del anestesiólogo americano Stuart Hameroff, del Centro de Estudios de la Conciencia del Arizona, y de Roger Penrose, físico de Oxford, que dicen en sus estudios que existiese el alma, sí, más bien como un conjunto de las relaciones cuánticas entre las partículas dispersas en el universo. Ella es el resultado del descubrimiento de que existiesen dentro de cada neurona cien millones de microtúbulos: tubos pequenos hechos de una proteína llamada tubulina. Ellos discubrieron que cuando el cerebro muere, la información cuántica (generada en los microtúbulos) no se detecta. Ella se disipa en el espacio-tiempo. Por la misma lógica, cuando alguien nace, esta difusión de información en el universo entraría en los microtúbulos.

En esta apertura de la nueva ecología, se reconfigura la concepción de la colonización de espacios y fronteras, con vistas limitadas de un ser humano fragmentado en diferentes partes, que genera una perspectiva estrecha del espacio humano en el cosmos. La Ecología Cosmocena reconoce esas otras dimensiones como pertenecientes a las fuerzas del universo y sugiere el reconocimiento tanto de esa inteligencia, que se accede en muchos aspectos desde de las primeras civilizaciones, hasta más reciente como la existencia del alma. En todas hay un rasgo común: la búsqueda de un sentido más grande a la vida superior. Por lo tanto, contribuyendo para superar la crisis de sentido, permite una extensión comprensiva de nuestro papel en el universo, en una perspectiva más cooperativa, humilde y menos competitiva.

8º) Del lugar de la Educación Ambiental en la Ecología Cosmocena

Creo que la EA siempre será el espacio para la reflexión crítica. De las quejas, reposicionamiento de preguntas sobre el significado de ser humano demasiado humano. De la ampliación de la conciencia y los sentidos sobre la industria en las direcciones que buscan empobrecer la existencia humana. Son hombres y mujeres que por la racionalidad estratégica contribuyen a la muerte y la contracción de la vida en el planeta.

La EA parece un pequeño punto en este universo, sino que se toma el papel principal la vez de resituar a nosotros sobre los caminos que dibujamos. Esta amplia discusión no se desconecta de la intervención política y sobre todo económica, la economía esa que limita las formas de la vida en el planeta.

Entiendo que EA puede y debe contribuir al fortalecimiento de las redes globales de resistencia a la lógica antropocéntrica industrial y financiera que todavía sostiene y alimenta la guerra por los recursos naturales. Ella puede servir como una alternativa a pensar en un desarrollo más amplio del ser humano que sólo la estrechez de la lógica financiera. Me refiero al desarrollo cultural, intelectual, espiritual de las personas en sus múltiples dimensiones que pueden garantizar la calidad de vida digna. Es lo que Capra llama crecimiento cualitativo.

Mi sueño en particular es que EA pueda contribuir a esa ecología que vislumbramos que llegue a las escuelas, por entender que la escuela sigue siendo un lugar privilegiado para la formación socioambiental.

El mayor desafío de la EA es la profunda inversión axiológica que amplia aún más los horizontes educativos y aumenta el sentido y la búsqueda de la comprensión de la condición humana en el universo: la comprensión cósmica. Ella puede contribuir fundamentalmente a la realización de un nuevo acuerdo naturaleza- humanidad a favor de la vida en el universo.

3. MOVIMIENTOS COMPRENSIVOS

Los argumentos y sentimientos expuestos en el presente documento para reclamar el horizonte de la Ecología Cosmocena y el reposicionamiento de los seres humanos en el cosmos, agitan ontológicamente a horizontes comprensivos de mayor apertura, la sensibilidad, la capacidad de aprendizaje y la armonía con nuestro ser múltiple.

Esto no es una nueva metafísica, mucho menos una visión armónica y debilitada. Es una actitud de gran humildad y reconocimiento de que nuestros ancestrales, por medio de las comunidades tradicionales, nos enseñaron una relación de más sintonía y respeto al universo. La lógica del consumo nos ha alejado de nuestra dimensión cósmica. Por lo tanto, nosotros habitamos en el universo de modo extraño e inconexo. Para hacer frente a esa situación de crisis grandes y fundamentalmente la crisis de sentido, es que la Ecología Cosmocena surge como una alternativa viable en la lucha por una vida digna, por la expansión de los significados y la mejora de los medios de convivencia en la relación del cosmos con los seres humanos. Esa ecología es abierta, menos intolerante, menos del ego, cooperativa, es pacífica, sabia, sensible, atento, humilde, amorosa en sus lazos, da tiempo al tiempo y repone al ser humano como sólo más una oportunidad de garantía de la vida en este universo múltiples posibilidades. Esa fue la llamada que deseo que se haga a usted, querido lector. Los invito a que nosotros construyamos juntos ese nuevo paradigma, contribuyendo para más allá de los Fundamentos de la Educación Ambiental con la construcción de un futuro mejor para nuestro planeta.

Por último, me gustaría hacer hincapié en que en nuestro alcance una a Ecología Cosmocena como una ontología del medio ambiente horizonte hermenéutico debe contribuir al desarrollo de una epistemología comprensiva, en el que se entrelazan todos los elementos de nuestra extensa experiencia, reconociendo los múltiples espacios ontológicos y psicológico-culturales. En esta perspectiva, existe una fuerte demanda de una comprensión de los problemas ambientales desde una concepción del hombre integral señalando a su condición ontológica más amplia.

Sobre el autor:

Vilmar Alves Pereira es Doctor en Educación; profesor e investigador en el Instituto de Educación y Programas de Postgrado de Educación (PPGEDU / FURG) y Educación Ambiental (PPGEA / FURG) – Líder del Grupo de Estudio Fundamentos de la Educación Ambiental y Popular (GEFEAP) de la Universidad Federal de Rio Grande; Editor en jefe de la Revista Eletrônica do Mestrado em Educação Ambiental (REMEA); Decano de Asuntos Académicos FURG.

Notas:

(2) PEREIRA, V. A .,   EICHENBERGER, J. C.   &   CLARO, L. C. ( 2015).   A crise nos fundamentos da Educação Ambiental: motivações para um pensamento pós-metafísico. Revista Eletrônica do Mestrado em Educação Ambiental , v. 32, p. 177-205.

(3) “há vestígios de um profundo deslocamento no campo da Educação Ambiental e que esse deslocamento aponta muito mais para uma compreensão ontológica do que epistemológica na maneira como pensamos e sentimos a EA”.

(4) “o passado não reconhece seu lugar… está sempre presente.”

(5) “as redes sociais aproximam pessoas que estão longe e distanciam as que estão perto”.

(6) “Estamos nos afogando em informações e, ao mesmo tempo, famintos de sabedoria”.

(7) “capacidade interna, inata do cérebro e da psique humana, extraindo seus recursos mais profundos do âmago do próprio universo”.

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