Tipos de adicción y sus diferencias

Comienzan haciendo estragos a nivel psicológico, luego afectan a la dimensión biológica de las personas y, finalmente, se extienden al entorno social, familiar y laboral. Hablamos de las adicciones –addictus en latín-, una patología que nace en el cerebro a raíz del consumo desmesurado de sustancias o adquisición de ciertos hábitos.

Precisamente los términos “sustancias” y “hábitos” constituyen los dos grandes tipos de adicción. Los vemos.

Adicciones a sustancias

Durante muchos años, las adicciones a sustancias como el alcohol, el tabaco o las drogas fueron las únicas tenidas en cuenta por psicólogos y psiquiatras. Al día de hoy, el término “adicción” engloba a muchas más patologías. Pero, centrándonos en las adicciones a sustancias, actualmente, la lista es la siguiente:

  • Adicción a las llamadas “drogas blandas” como el tabaco y el alcohol. El hecho de que socialmente hayan estado aceptadas desde siempre ha provocado un gran daño en las personas a nivel psicológico y físico. De hecho, de todas las adicciones existentes, estas dos son las que más muertes provocan a nivel mundial.
  • Adición al cannabis y derivados. Aunque su distribución está más penada que la adquisición de alcohol y tabaco, el consumo del conocido “porro” está muy extendido por dos razones: es una droga relativamente barata y se considera que sus efectos no son tan nocivos como otras drogas. Es cierto que el cannabis se utiliza a nivel médico pero también puede generar una dependencia psicológica y física que afecta al consumidor a todos los niveles.
  • Adición a la cocaína. De nuevo, hablamos de una droga que se cree no produce grandes problemas a nivel físico, cuando esto no es así. Además, los daños psicológicos que provoca son de gran gravedad para la estabilidad psicológica del consumidor.
  • Adicción a los opioides. Es la adicción a sustancias con mayor visibilidad por los estragos que produce a todos los niveles. La razón estriba en que el síndrome de abstinencia es de los más graves, y eso provoca que muchos de los drogodependientes tengan que delinquir para conseguir sus dosis. A esto se añade que el deterioro físico es total y que el consumo de heroína mediante jeringuillas está muy relacionado con el contagio de HIV. Estos dos últimos aspectos han provocado una gran discriminación a los enfermos por parte de la sociedad.
  • Adicción a las drogas llamadas de diseño. Emergieron especialmente en la década de los años 60 del siglo pasado y constituyen todo un “movimiento social”. Desde un principio se vincularon a un estilo de vida relacionado con el desenfreno y también con participar en experiencias místicas. También están vinculadas con el ocio nocturno, especialmente para la gente joven. Por eso se las llama también “drogas de club”. Al igual que la cocaína, producen grandes daños a nivel psicológico, aunque no tanto a nivel físico. Al ser drogas que se diseñan en laboratorio, son las que más han evolucionado en las últimas décadas.
  • Adicción a barbitúricos y otras medicinas. Las personas con patologías psiquiátricas graves no se consideran adictas porque deben recibir medicación. Sin embargo, hay otro sector de la sociedad que, al no tratar las causas que les provocan estrés, ansiedad o insonmio, recurren a la medicación. Ese momento puede ser el inicio de la adicción a los barbitúricos.

Adiciones de hábitos y comportamiento

Son las más difíciles de detectar y también las más complicadas de tratar. La razón es que las adicciones comportamentales se originan en ciertos hábitos de comportamiento que dañan a la persona, especialmente, a nivel psicológico. Además, como no dejan rastros a nivel biológico, en muchas ocasiones se tarda en establecer un diagnóstico efectivo.

Como en el punto anterior, un repaso a las principales adicciones comportamentales y sus principales características:

  • Adicción al sexo. Es la única relacionada con la biología y lo orgánico y también la que puede provocar otro tipo de daños en la salud como contraer ETS. No obstante, cada día son más las personas que sufren esta adicción debido al onanismo, especialmente por el abuso del consumo de la pornografía.
  • Adicción al trabajo. Workholic lo llaman en el mundo anglosajón y tiene que ver con la imposibilidad de relajarse y tomarse descansos. Este tipo de adicción es muy común en los países occidentales, donde la competividad y la necesidad de cubrir gastos muy altos provoca que las personas trabajen largas jornadas. También la digitalización está disminuyendo la desconexión del mundo laboral. El principal daño que está adicción genera es el aumento del estrés, el insomnio y los conflictos familiares.
  • Adición a las nuevas tecnologías. Es la más nueva de las adicciones y afecta principalmente a las personas jóvenes. Esta adicción se subdivide en adicción a Internet, al uso del móvil, a las redes sociales y a los videojuegos. Además de afectar a los estudios y al trabajo, la adición a las nuevas tecnologías suele aislar a las personas al reducir el contacto real con personas. Ello puede derivar en casos serios de agorafobia.
  • Adición al consumo. No es que el capitalismo o neoliberalismo sean responsables de esta adicción, pero vivir en una sociedad donde, continuamente, se bombardea a las personas con mensajes publicitarios -a veces algo sectarios- para que compren, no hay ayuda mucho. También la proliferación de eCommerce y la facilidad con la que se puede comprar de todo en cualquier momento es un aliciente más para que las personas adquieran este tipo de adicción. Las consecuencias más graves de este tipo de dolencia psicológica es el daño a la economía individual o familiar.
  • Adicción al juego. No es lo mismo que la adicción a los videojuegos. Es decir, hablamos de personas adictas a gastar dinero de forma presencial en las llamadas “máquinas tragaperras” o en los casinos online. A esto hay que unir el aumento de salas de apuestas en las ciudades, lo que ha provocado que la media de edad de personas adictas al juego haya descendido incluso por debajo de los 18 años.

Pese a los avances en tratamientos médicos, en comunicación, educación y trabajo social al respecto, acabar con las adicciones es algo muy complicado. Al hecho de que cada día aparecen nuevas formas de adicción también hay que recordar que existen entidades individuales y colectivas con gran interés en que el número de adictos aumenten.

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