Calendario juliano y otros sistemas cronológicos: ¿En qué año estamos?

Al día de hoy, si preguntáramos a cualquiera en qué año estamos, nos respondería que en el 2018, debido a la asimilación del calendario gregoriano por parte de prácticamente todas las culturas del mundo, y aprobado por el Papa Gregorio XIII en el año 1582 gracias a la Bula Inter Gravísimas. Con ella, se sustituyó el calendario Juliano, uno de los sistemas cronológicos más importantes de su tiempo, creado por Julio César en el año 46 a.C. y que difería en la medición del año gregoriano en unos días.

No obstante, contando con un año solar (365 días) o uno lunar (unos 345 días) como unidades de medida temporal básicas y suponiendo que la era cristiana no se hubiera impuesto sobre otras cronologías, podríamos hablar, en ese supuesto, de otras propuestas donde al año actual lo sustituirían otras fechas.

Cronología geológica

Antes de medir el tiempo de nuestro mundo basándonos en esta o aquella civilización, podríamos considerar el tiempo geológico. Es decir, el tiempo desde la constitución geológica de nuestro planeta.

Obviamente, es difícil saber con exactitud cuándo y cómo se formó Gea, pero estudios de los astrofísicos más reputados nos dicen que la formación de la Tierra se produjo hace alrededor de 4.500 millones de años. Y decimos «alrededor» porque todos lo estudios al respecto son revisados constantemente y es evidente que la cifra puede cambiar en los próximos años (1). Tampoco hay que olvidar que estas cifras las ofrece el mundo científico, el cual, en estos temas, nada comparte con las especulaciones y cosmogonías del mundo religioso.

Sin embargo, a algunos les puede interesar medir el año en el que estamos partiendo del momento en el que aparece la vida en nuestro planeta. Este suceso, sin una precisión exacta y siempre desde una visión científica, habría tenido lugar hace casi 4.000 millones de años, unos 500 millones tras la formación de la Tierra y siempre considerando los estratos más arcaicos de nuestro planeta (Groelandia e Isua) en los que parece haber existido un remota actividad biológica. Lo que es más seguro es que los restos fósiles microscópicos más antiguos cuentan con una antigüedad de 3.500 millones de años.

Pese a esto, algún lector puede inferir que la forma más correcta de datar la fecha actual en términos humanos, tiene que ver más con la aparición de nuestra especie, es decir, el género homo. En este caso, la aparición del primer humano de nuestro género sería el homo habilis, hace dos millones y medio de años (2), cifra siempre discutida y que daría inicio al paleolítico, edad que terminaría hace unos 12.000 años con la emergencia del neolítico. Si precisáramos aún más y nos centráramos en nuestra sub-especie, la homo sapiens, hablaríamos entonces de que al día de hoy estaríamos entre el año 300.000 y 100.000 (3) después de la aparición del homo mencionado.

Además de estos datos usados en entornos científicos, desde bien antiguo, la humanidad ha medido también el tiempo tomando como referencia eventos sociales y culturales o especulaciones no-científicas sobre el origen del mundo.

Calendario sumerio o de Nippur

Para los sumerios, primera gran civilización mesopotámica y considerada como la cuna de la civilización humana, el primer calendario y cronología que se les atribuye es el Calendario de Nippur, creado en esta ciudad alrededor del año 3800 a.C. y sede del Dios Enil y de los principales sacerdotes bajo dominio e influencia de la ciudad de Kish en la Baja Mesopotamia. Este calendario es el primero de los calendarios o sistemas cronológicos conocidos y parece influenciar a la propia Biblia hebrea. Su contenido debía de ser de carácter mítico y utilizaba la cosmogonía de las deidades sumerias para medir el tiempo. Con la aparición de la escritura y la referencia de este calendario, a partir de entonces, la medición cronológica de la historia de Sumeria es más fiable.

Si midiéramos el tiempo desde el año en el que creó el primer calendario, hoy estaríamos, más o menos y términos históricos, en el 5818 después del Calendario de Nippur.

Calendario egipcio

Los egipcios también utilizaban un calendario lunar y daban mucha importancia, desde el punto de vista cronológico, al nacimiento o reinado de este o aquel Rey-faraón para establecer fechas de referencia. Así, más o menos en el año 2,800 a.C. (4) se comienza a utilizar el calendario civil y religioso partiendo de la aparición de la primera dinastía de un Egipto unificado por Nârmer, rey del sur. A partir de ese momento se segmenta la medición temporal en función del reinado de faraones importantes como es el caso de Ramses II (siglo XIII a.C.). Incluso los egipcios ptolemaicos utilizaron estas cronologías hasta la llegada del cristianismo.

Si hubiéramos adoptado el calendario egipcio, hoy estaríamos en el año 4818 después de la primera dinastía o después del rey Nârmer. (5)

Calendario hebreo

El origen de todos los calendarios tiene una fecha simbólica. En el cristianismo corresponde al nacimiento –aproximado– de Jesús de Nazaret, mientras que para los judíos el inicio de la medición del tiempo tiene que ver con la Génesis del mundo según el libro del mismo nombre que para los cristianos se encuentra en el Antiguo Testamento y para los judíos al inicio de su Torá o el Tanaj, la Biblia hebrea.

Según las escrituras israelitas, el 7 de octubre del año 3.761 a.C. fue el inicio del tiempo, el día 1 del mes 1 (Tishrei) del año 1. A partir de entonces, el año, al igual que el cristiano, se dividió en doce meses de 29 o 30 días: Tishrei (30 días), Jeshván (29 ó 30 días), Kislev (30 ó 29 días), Tevet (29 días), Shevat (30 días), Adar (29 días), Nisán (30 días), Iyar (29 días), Siván (30 días), Tamuz (29 días), Av (30 días), Elul (29 días).

En cualquier caso, este año 2018 para la comunidad judía es el año 5,779, cifra que se infiere de la suma simple del año cristiano más los 3.761 años anteriores al nacimiento de Jesucristo.

Calendario griego

Los griegos medían el año desde el punto de vista lunar (meses alternos de 29 y 30 días) y desde el punto de vista de la cronología histórica utilizaron varias formas de medir el paso del tiempo. En la primera, y de carácter mítico, los atenienses utilizaron la fundación de la ciudad de Atenas, en el año 1582 a.C., como inicio de su historia, en lo que se llamó la Era Cecrópica, debido a que se pensaba que fue el mítico Cécrope, hijo de Hefesto, el fundador de la ciudad.

Otra forma de medir el tiempo para los atenienses en la época antigua es en base a la aparición de los arcontes de Zeus o arconte epónimos, sustitutos de los antiguos reyes y verdaderos dirigentes de la ciudad de Atenas. El primer arconte conocido fue Medonte, quien fue magistrado de Atenas entre el 1068 y el 1048 a.C., en plena Edad Oscura y que participó en la Guerra de Troya. Esta información se recoge en Homero y aunque la información es de carácter mítico, a los atenienses le sirvió como referencia cronológica. De hecho, esta fue una manera de medir el tiempo en Atenas hasta el siglo II d.C.

Sin embargo, la forma cronológica más usada en las épocas arcaica y clásica fue la de medir el tiempo en base al inicio de las antiguas olimpiadas. Estas se instituyeron en el año 776 a.C. A partir de ese momento, lo textos que poseemos posteriores a esa fecha utilizan la primera olimpiada como «el inicio de su historia» y en lugar de expresar un dato histórico con un «hace doscientos años» utilizaban expresiones como «Apolodoro […] había nacido en el primer año de la Olimpiada 35» (6). Contando que cada olimpiada se celebraba cada cuatro años, la Olimpiada 35 suponía 140 años desde el inicio de la celebración de estos eventos deportivos o lo que es lo mismo, el año 636 a.C. Si hoy utilizáramos la cronología de la Grecia antigua como base de medición histórica estaríamos en año 2794 después de la primera olimpiada antigua.

En la ciudad de Esparta, por otro lado, se utilizó el gobierno de los primeros cinco éforos como inicio de una cronología histórica que se extendió desde el siglo VII a.C. hasta el siglo II.

Calendario juliano o romano

El calendario actual (Gregoriano) se basa en el Juliano, como decíamos antes, creado por Julio César en el 46 a.C. No obstante, antes de esa fecha los romanos tenían otra forma de medir en años su historia.

En relación a su periodo anterior a la época imperial, había dos fechas que para los romanos constituían las principales referencias. La primera fecha era el 753 a.C., momento en el que, según la tradición, Roma fue fundada y Rómulo nombrado su primer rey. Así, se generalizó el uso de la frase ab urbe condita o AUC, que significa «desde la fundación de la ciudad». Otra fecha importante que se usaba como referencia histórica fue el año de la caída de la monarquía (Post reges exactos) y la transformación del país en República en el año 509 a.C. o el 244 ab urbe condita.

Si el cristianismo no se hubiera impuesto en el Bajo Imperio Romano y tomáramos a Roma como fundamento para medir la cronología de nuestra historia, hoy estaríamos en el 2.771 ab urbe condita (fundación de Roma), o en el 2.527 Post reges exactos (después de la instauración de la República).

Calendario musulmán

El año de la Hégira, que según el calendario gregoriano correspondería al año 622 d.C, fue la fecha en la que los futuros musulmanes, con Mahoma al frente, se trasladaron de la Meca a Medina.

A diferencia del calendario gregoriano, el mahometano se basa en los ciclos lunares por lo que un año musulmán está compuesto de meses de 30 y 29 días, lo que lleva a ser ligeramente más corto que un año gregoriano.

Si en España los reinos taifas hubieran continuado hasta nuestros días, actualmente, según el calendario musulmán, estaríamos en el año 1.396 después de la Hégira.

Notas:


1. http://www.ojocientifico.com/4070/que-edad-tiene-la-tierra
2. JUAN LUIS ARSUAGA / IGNACIO MARTÍNEZ, La especie elegida, Círculo de Lectores, Barcelona, 1998, pp. 139.
3. JUAN LUIS ARSUAGA / IGNACIO MARTÍNEZ, La especie elegida, Círculo de Lectores, Barcelona, 1998, pp. 297.
4. http://www.academia.edu/453444/Medicion_y_configuracion_del_tiempo_historico._Caracteristicas_tecnicas_de_los_principales_sistemas_cronologicos
5. MARÍA TERESA ROMÁN, Sabidurías Orientales, Alianza Ensayo, Madrid, 2004, pp. 122
6. http://www.filosofia.org/cur/pre/talesfyt.htm

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