El regalo que el Cristianismo hizo a los amantes del vino

Para  muchos, en bebidas alcohólicas, existe el vino y luego el resto. Y hay mucho de razón en esto porque los seres humanos llevamos produciéndolo y consumiéndolo durante 10 milenios, convirtiéndolo en bebida de dioses, o como ocurre en el cristianismo, de forma simbólica, en la sangre de su fundador Jesús de Nazaret. Tan poderosa es esta bebida espirituosa que el consumo de Vino en Al Andalus no se detuvo, pese a las pohibiciones de la ley islámica. Incluso, grandes personalidades del mundo musulmán como el poeta, astrónomo y pensador Omar Jayyam (1048-1131) utilizaron el vino como metáfora de los mejores momentos de la vida.

Pero la religión que universalizó el vino y lo ha convertido en uno de los elementos de la sociedad que más ha aportado a la socialización es el cristianismo. A continuación algunas claves de cómo ocurrió para luego hablar de la industria generada a partir de la “sangre de Cristo”.

Origen de la producción de vino

La producción del vino hunde sus raíces en la prehistoria humana. Allá por el octavo milenio antes de Jesuscristo, en Georgia, ya se producía vino. Para que ello ocurriera hicieron falta dos cosas: el desarrollo de la cerámica para producir recipientes donde fermentarlo y almacenarlo, y la vid o parra de uvas, de cuyo zumo fermentado se obtiene el vinum, wain o yàyin, como se le llamó en la antigüedad.

Poco a poco, durante la protohistoria humana, la fabricación del vino se fue expandiendo por gran parte de Eurasia: desde China y la India hasta la Grecia antigua, ya en el periodo histórico hace entre 4.000 y 5.000 años.

¿Cuándo pasó el vino al mundo de la religión?

Hay un antecedente antes de la llegada del cristianismo. Este está en la Grecia arcaica de Homero y Hesiodo, cuando los poetas Homero y Hesiodo organizaron el panteón de los dioses Olímpicos e incluyeron a Dioniso dentro de los 12 principales y liderados por Zeus.

El que fuera posteriormente Baco para los romanos, se convirtió en el Dios del vino. Y lo hizo porque también era el Dios de la festividad, de las artes como la danza y el teatro, y, sobre todo, Dios de los excesos y el éxtasis. Y en todas esas actividades el vino jugaba un papel fundamental para fomentar el disfrute de los placeres en la vida.

La última cena

En cuanto a la relación del cristianismo con el vino, hay que recordar que Dioniso es para muchos una figura esencial en el nacimiento de la doctrina de Jesús de Nazaret. De hecho, existen varios paralelismos entre ambos personajes, y uno de ellos es utilizar el vino en el ritual. Sin embargo, desde muy al principio –lo hereda del judaísmo– el cristianismo no es partidario del desenfreno, por lo que le confiere al líquido de la vid otra virtud y significado: la sangre de cristo.

Ahora bien, ¿qué implica tomar vino en las misas cristianas? Para los cristianos, junto con la toma de la Hostia Consagrada –el cuerpo de Jesús– tomar vino es honrar al galileo por toda la sangre derramaba en su sacrificio para salvar al mundo.

Además, simboliza la alianza que Jesús establece con sus discípulos en «La última cena» y que se recoge en los Evangelios canónicos:

26 Mientras estaban comiendo, Jesús tomó un pan y dio gracias a Dios. Luego lo partió, lo dio a sus discípulos y les dijo: «Tomen y coman; esto es mi cuerpo.
27 Después tomó una copa llena de vino y dio gracias a Dios. Luego la pasó a sus discípulos y les dijo: «Beban todos ustedes de este vino.»
28 Esto es mi sangre, y con ella Dios hace un trato con todos ustedes. Esa sangre servirá para perdonar los pecados de mucha gente.
29 Ésta es la última vez que bebo de este vino con ustedes. Pero cuando estemos juntos otra vez, en el reino de mi Padre, entonces beberemos del vino nuevo.»

Mateo 26:26.

La importancia del cristianismo en el aumento de la producción del vino

A partir de lo dicho, no cuesta imaginar cómo en los países cristianos el cultivo de la vid y la producción de vino se convirtió en una prioridad. Así, en la Edad Media, no había rincón en Europa con presencia religiosa cristiana donde no se produjera vino para utilizarlo en los oficios. No es casualidad que países de gran tradición cristiana como Italia, España o Francia sean los principales productores; más allá claro de las condiciones climatológicas para producirlo.

Aparición de la cultura del vino

Pero la gran revolución dentro del mundo del vino se produce cuando pasa de convertirse en un elemento litúrgico a también uno cultural. Es decir, que el vino se empieza a consumir en la Edad Media –como ya ocurriera en la Edad Antigua- como bebida protagonista en cualquier evento.

Es cierto que esta socialización del vino trasgrede la recomendación del uso moderado por parte del cristianismo, pero también que inicia toda una industria que, al día de hoy, encabeza el sector gastronómico en el mundo.

Vuelta a la moderación y al deleite

Experiencias vinícolas

Dejados atrás los siglos de consumo desmedido en la sociedad, el vino ha querido volver a sus inicios. Y no para sacralizar el vino, sino para promoverlo con una gran experiencia detrás.

Una de las iniciativas al respecto más importantes de los últimos años es el desarrollo del enoturismo, que ha encontrado en los Regalos de experiencias otra forma de disfutar del mundo del vino más allá de la frivolidad de consumirlo sin moderación. Algunas de las experiencias más importantes son las siguientes.

Cata de vinos

Una de las más valoradas y más relacionada con el “ritual religioso” es la cata de vinos, que suele acompañarse con la ingesta de productos sólidos de calidad y que fortalecen el sabor el vino. Son muchos los restaurantes que organizan la cata de tintos, blancos, rosados, finos, espumosos y demás bebidas consideradas vino. También es común en bodegas. Pero lo más interesante de todo es conocer el proceso sobre cómo conseguir disfrutar mejor del sabor del vino y hasta averiguar por uno mismo qué especias y otros ingredientes se han utilizado para su fermentación.

Visitas a bodegas

La cata suele estar incluida, además del maridaje. Sin embargo, el fuerte de esta experiencia ya dentro del enoturismo es conocer cómo es el proceso de fabricación del vino, una vez las uvas llegan a la bodega.

Gracias a la universalización de estas experiencias, es posible conocer el proceso de fabricación de vino de cualquier denominación de origen.

Visita a zonas vinícolas y viñedos

La experiencia puede ser todavía más formidable si, además de conocer la bodega y probar los vinos que fabrican, se recorren los vinedos. Este tipo de actividades suelen ser promovidas como escapadas para el fin de semana o incluso más días si se opta por conocer toda una zona vinícola como la riojana o las distintas que hay en la Ribera del Duero.

Regalos de productos gourmet

La última iniciativa de la industria del vino y que está teniendo mucho éxito es convertir a este producto en regalo. Además, adaptable a cualquier tipo de evento: cumpleaños y aniversarios, regalos en las empresas o, incluso, como productos de merchansiding de gran calidad para ferias y eventos.

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¿Hubiera sido posible la creación de la industria del vino sin el protagonismo que tiene en el cristianismo? Probablemente no. Basta con ver otras latitudes del mundo donde la religión cristiana no está bajo el sustrato social para comprobar que el vino no cuenta con tanta presencia en la sociedad.

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