El Síndrome de Diógenes: mal atribuido al filósofo cínico

Cuando hablamos del Síndrome de Diógenes, nos referimos a un trastorno psicológico que se desarrolla especialmente en los ancianos que viven solos, y que se caracteriza porque éstos se abandonan totalmente y acumulan toda la basura y objetos que encuentran en las calles.

El nombre de este síndrome se creó en 1975 y, cuando se buscó al alguien en quien inspirarse, se hizo una lectura rápida de la filosofía postaristotélica errando en el personaje y dejando, históricamente, al filósofo Diógenes de Sínope a los pies de los caballos.

Quién es Diógenes de Sínope

En la historia de la filosofía griega, y de la historia en general, hay dos Diógenes que han trascendido. Uno de ellos es Diógenes Laercio, historiador griego que vivió en el siglo III d.C. y que escribió largo y tendido sobre la historia de la filosofía hasta aquel entonces. Fue, curiosamente, este Diógenes quien escribió ampliamente sobre su tocayo, que es el que nos interesa: Diógenes de Sínope (Sínope, 412 a.C. Corintio, 323 a.C), máximo exponente de la filosofía cínica.

Diógenes de Sínope fue contemporáneo de Aristóteles, de hecho murió un año antes que el discípulo de Platón y en el mismo que Alejandro Magno al que, según cuentan, conoció en Corintio. Junto a otras escuelas -la estoa, escépticos y epicúreos- los cínicos se convirtieron en una de las tendencias filosóficas de la época helenística hasta la llegada del dominio romano que optó, principalmente, por el estoicismo y el neoplatonismo.

Vida de Diógenes de Sínope

Diógenes no dejó nada escrito, lo que sabemos de él es gracias, sobre todo, al otro Diógenes, de apellido Laercio y que le incluye en su libro Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres.

Parece ser que el griego fue discípulo de Antístenes (444 a. C. – 365 a. C.), compañero de Platón y al igual que el ateniense, seguidor de Sócrates. Según cuenta Laercio, Antístenes fue el fundador del Cinismo, nombre que se deriva del gimnasio llamado Cinosargo donde fundó su escuela, y que en griego antiguo se traduce como κυων αργος, kyon argos o «perro ágil».

El caso es que Antístenes, quien predicó la austeridad como una de las principales virtudes, tuvo como discípulo a Diógenes de Sínope, quien llevó la práctica de esa virtud al extremo, sobre todo, cuando vivió en Atenas. Su vida en la ciudad, y posteriormente en Corintio, donde murió, fue la de un mendigo, pero no se le puede atribuir que tuviera esa patología de acumular basura y objetos urbanos en desuso. Todo lo contrario. Como cuenta Laercio, no poseía casa sino una gran tinaja o barril donde vivía junto a un manto y un báculo, las únicas pertenencias que los cínicos solían tener. Además, también se dice que contaba con un cuenco para beber agua y que se despojó de él cuando vio que un niño utilizaba las manos para saciar su sed.

Resumiendo, Diógenes ha pasado a la historia por ser el inspirador de un trastorno donde la acumulación de material alcanza lo enfermizo. Paradójicamente, es precisamente el desapego a lo material lo que define al pensamiento y estilo de vida de los cínicos.

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Jesús Sordo Medina

Programador informático, redactor web y escritor.

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