Awra Amba: en lo alto de la colina

La República de Platón, comunidades cristianas, Utopía de Tomás Moro o la Ciudad del Sol, de Campanella son algunas propuestas utópicas que durante dos mil cuatrocientos años se han propuesto para lograr una sociedad ideal donde que el ser humano alcance la felicidad es el fin principal.

Desgraciadamente, ninguna de las propuestas mencionadas (además de otras más) ha conseguido que la humanidad alcance esas cotas de civilización. No obstante, la gente lo sigue intentando.

Awra Amba: la aldea de la paz y la igualdad en Etiopía

Awra Amba: la utopía de Zumra NuruHace 45 años, Zumra Nuru, un campesino idealista etíope, disconforme con la sociedad tradicional en la que vivía logró, junto con la ayuda de otras personas más, adquirir unos terrenos en la región de Bahar Dar, al norte de Etiopía. Quería crear una comunidad bajo unos principios esenciales:

  • Igualdad entre hombres y mujeres.
  • Una comunidad no regida por la religión.
  • Democracia asamblearia.
  • Trabajo comunitario.
  • Reparto equitativo de la riqueza.
  • Cuidado gratuito de las personas enfermas y mayores.

Además de estas normas, se estableció que la jornada laboral debía de ser de ocho horas, y que la producción y beneficios irían a parar a la comunidad. Al día de hoy, si alguien quiere trabajar más horas, puede hacerlo y los beneficios del trabajo no es necesario que se compartan con el resto la comunidad. Una original mezcla entre propiedad privada y sistema de gestión comunitario.

Pese a todo, Zumra y las personas que le apoyaron tuvieron difíciles comienzos ya que los principios de esta comunidad chocaban -y todavía lo hacen- con la sociedad tradicional etíope (tampoco lo tendrían fácil en algunas comunidades de Occidente).

Esas dificultades -que llegaron hasta tener que abandonar temporalmente la aldea– se han ido superando y al día de hoy, los 494 habitantes de la aldea cuentan con el reconocimiento de diversas oenegés, el Banco Mundial y Naciones Unidas.

No obstante, los habitantes de Awra Amba no buscan financiación o ayudas de organismos como los citados. Su economía se basa en el sector textil: han aprendido a tejer y fabrican prendas de vestir y otros accesorios que luego venden. Además, la aldea cuenta con un pequeño hostal para visitantes por el que se cobra 4 euros la noche.

Desde 2002, la aldea ha recibido la visita de 13.000 extranjeros y más de sesenta mil etíopes.

 

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Jesús Sordo Medina

Programador informático, redactor web y escritor.

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