El poeta y la fantasía, Sigmund Freud

Freud, en su pequeño ensayo El poeta y la fantasía (también llamado El poeta y los sueños diurnos) (1), cuando aborda desde el punto de vista psicológico el proceso creador artístico, hace una comparación curiosa: los mismos conflictos psicológicos internos que producen la distorsión de la realidad en una persona neurótica también se producen en el escritor, la pintora, el escultor o la actriz teatral. Solo una diferencia: el neurótico se cree esa fantasía y acaba alejado de la realidad desarrollando una enfermedad psicológica, mientras que el artista utiliza esa desviación como herramienta para llevar a cabo su trabajo y expulsa la torcedura mental hacia fuera alejándose de la locura.

Freud y la Poética

Freud Ars Poética

La reflexión anterior solo es una pequeña parte de del texto de Freud El Poeta y la Fantasía, ensayo más orientado al análisis del fenómeno poético desde el punto de vista psicológico. A Freud, sobre todo le interesaba saber:

«[…] de dónde toma sus asuntos esa destacada personalidad, el poeta, y cómo con ellos logra conmovernos tan profundamente y despertarnos emociones de las que tal vez ni siquiera nos creíamos capaces»,

Freud comienza hablando del inicio del proceso creativo, que bien podría tener su origen en los juegos de los niños que el psicólogo explica como una fantaseo puesto a funcionar en la realidad mediante objetos reales. El hecho de madurar no implica que las personas dejen de fantasear y crear mundos imaginarios en su cabeza, sino que dejan de jugar, entre otras razones porque piensan que los demás esperan de ellos que no fantaseen, que no jueguen, un comportamiento típico de los niños y no de personas maduras.

Sigmund FreudAhora bien, Freud se pregunta: si las personas maduras no confiesan sus fantasías, ¿cómo se puede afirmar que las crean? Gracias a los enfermos nerviosos –afirma Freud–, que sí tienen la necesidad de comunicar sus fantasías ya que no pueden gestionarlas adecuadamente por sí solos y requieren de la ayuda de un médico que organice su cabeza, que la cure. Freud también asegura que esas fantasías también se dan en personas sanas. La diferencia es que éstas ocultan muy bien esas fantasías y aparentan no tener trastornos o saben gestionarlos.

¿La Poética como catarsis para los enfermos nerviosos?

En relación a las razones por las que los adultos (sanos o no) fantasean, Freud afirma que, de forma general, en los jóvenes y hombres, la ambición por conseguir o poseer cosas deriva en la creación de fantasías, mientras que en la mujer es el deseo erótico.

Finalmente, Freud desvela que esas fantasías, en el caso de los poetas, cumplen una función catártica en forma de liberación de tensiones internas al trasladar esas fantasías a objetos –como un niño con sus juegos–. Aunque Freud no lo menciona, de todo esto se puede inferir que una actividad que el enfermo nervioso tiene al alcance para liberar esas tensiones es, precisamente, poniendo sus fantasías sobre objetos exteriores: en un lienzo, en las hojas en blanco de un libro o modelando un pedazo de barro.

Notas


(1) https://www.homohominisacrares.net/textos/el-poeta-y-la-fantasia.pdf

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Jesús Sordo

Escritor y redactor web.