Filósofos y filósofas en la política española contemporánea

No son muy comunes en la política española -o no tanto como los abogados-, cuando esta ciencia social es un invento en gran parte de filósofos, con Aristóteles como gran dinamizador. El de Estágira y otros, durante más de 2.300 años, han intentado dotar de sentido y dirección a la política. Responder a esas preguntas universales: qué es política, por qué política y para qué.

Por ello, no está demás tenerles en cuenta en la política actual. Tal vez puedan aportar moderación y razón a esta polarización de la política española.

Con todo, un pequeño resumen de los filósofos y filósofas que han participado en la política española contemporánea.

Juan Donoso Cortés (1809-1853)

Titulado en Derecho y noble (Marqués de Valdegamas), también es considerado pensador por los historiadores de la filosofía española. De corte moderado-conservador, apoyó el liberalismo-conservador de los isabelinos en un primer término. Sin embargo, a causa de cuestiones personales y la propia evolución de su tiempo, transitó a una antropología pesimista que lo llevó a un determinismo católico.

Jaime de Balmes (1810-1848)

Es considerado por los historiadores de la filosofía como un ecléctico, y desde el punto de vista del pensamiento fue filósofo, sociólogo y apologeta cristiano, además de contar con gran influencia política en su tiempo.

El calificativo de ecléctico se debe a que transitó como pensador, cristiano y político por diversas corrientes, desde la filosofía tomista o del sentido común (escuela escocesa del common sense) como criterio de verdad, al liberalismo conservador y posterior lucha obrera al liderar una asociación de trabajadores que anticipó la formación de los sindicatos modernos en España.

No obstante, en tiempos franquistas se le utilizó para la causa y sólo se destacó su labor como apologeta católico dejando atrás muchos de sus 30 volúmenes filosóficos o el hecho de haber sido nombrado miembro de la Academia de la Lengua Española por su labor intelectual, aunque nunca tomara posesión del cargo por su pronto fallecimiento.

Fue director de periódicos y se le considera inspirador del Partido Monárquico Nacional.

Julián Sanz del Río (1814-1869)

Es considerado el filósofo que trajo el pensamiento krausista a España, corriente del poskantiano Karl Christian Friedrich Krausem (1781-1832).

La razón por la que el krausismo llegua a España se debe a la iniciativa de varios liberales españoles que buscaban un liberalismo con un componente más espiritual, pero no en el plano religioso sino intelectual. Para encontrar esas propuestas, Julián Sanz del Río fue enviado a Alemania en 1843 por Pedro Gómez de la Serna con algunos textos krausistas bajo el brazo para acabar entrevistándose con Heinrich Ahrens, principal discípulo de Krausem.

¿Por qué Krausem? Sanz del Río no se trajo a Kraus por ser el filósofo más grande de Alemania, sino por ser el más útil para sus aspiraciones de transformación de la sociedad, según Serna y otros.

Tras su vuelta a España, Sanz del Río se retiró a Illescas en 1845 para estudiar a fondo el krausismo y crear grupos de trabajo. Aunque Sanz del Río no se involucró en la política, su krausismo influyó posteriormente en políticos como Pablo Iglesias, Azaña o reformadores de la educación española como Francisco Giner de los Ríos.

Ortega y Gasset (1883-1955)

Es el “padre” de la filosofía española del siglo XX, con un sistema filosófico propio, fuente de varias corrientes culturales e intelectuales y fue una figura activa de la política española antes, durante y después de la Segunda República.

Antes de la misma fue un “semillero de ideas”, como afirmó otro filósofo-político como Fernando Savater. Durante el segundo periodo republicano en España, su aporte fue la fundación de la Agrupación al Servicio de la República (ASR), donde participaron grandes intelectuales como Gregorio Marañón o Ramón Pérez de Ayala. El fin de este partido era lograr que la intelectualidad española apoyara la Segunda República.

Algo menos de dos años después de participar como diputado en el Congreso de los Diputados de entonces, abandonó la formación y disolvió el partido tanto al considerar que ya había conseguido sus objetivos como por acabar un poco desencantado.

Miguel de Unamuno (1864-1936)

La figura de Unamuno como intelectual alcanza uno de los niveles más altos en la historia contemporánea de España –uno de los buques insignias de la Generación del 98– pero, como político, es algo controvertida. Su experiencia vital influyó mucho en sus posiciones sociopolíticas y pasó de un socialismo libertario en el siglo XIX a una posición mucho más conservadora en el siglo XX que acabó llevándole incluso a apoyar al Bando Nacional en 1936 y convertirse en concejal en Salamanca para defender lo que el franquismo denominó: “salvar la civilización occidental y cristiana”.

Su altura intelectual, a los pocos meses del alzamiento de Franco, le llevaron a darse cuenta que lo que el Movimiento Nacional proponía era tan bárbaro como el estalinismo.

María Zambrano (1904-1991)

Una de las grandes luces del pensamiento español contemporáneo (Premio Príncipe de Asturias y Cervantes) que no fue reconocida hasta la llegada de la democracia en España. Se formó en filosofía en Madrid, teniendo como profesores, entre otros, a Xavier Zubiri, discípulo directo de Ortega y Gasset, del que también fue “discípula” en el sentido de participar y promover iniciativas políticas y culturales.

Una de esas iniciativas fue el Frente Español, que se constituyó en marzo de 1932, con Ortega y Gasset como promotor tras dejar su actividad política en el parlamento español. El carácter nacionalista de este partido no acabó de gustar a Zambrano, aunque eso no impidió que se convirtiera en una figura con mucha autoridad en el mismo. No obstante, el abandono de este partido por parte de la filósofa se debió a la incorporación a este proyecto de José Antonio Primo de Rivera, quien ya era conocido por sus simpatías a la fascio o movimiento fascista que fundó Mussolini en 1922 para luego continuarse con Hitler y su gobierno de 1933, y después en España con la fundación de FE por parte del propio Primo de Rivera. Este, precisamente ante el abandono en el Frente Español de algunos militantes –entre ellos María Zambrano–, aprovechó parte de la estructura creada y las siglas para fundar Falange Española.

José Luis Sampedro (1917-2013)

No se formó en filosofía, sino en economía, pero José Luis Sampedro fue un gran pensador, además de escritor. Participó en la vida política española como Ministro de Comercio en 1951 para luego, entre 1955 y 1959, convertirse en Catedrático de Estructura Económica.

Su nuevo paso por la política fue como senador entre los años 1977 a 1979, pero con sus libros, artículos y entrevistas influyó de forma muy importante en la filosofía política y pensamiento humanista de España.

Enrique Tierno Galván (1918-1986)

Fue un clásico del socialismo, aunque no se uniera al PSOE hasta el final de su carrera política. Se educó en Madrid y en la Universidad Central, y participó en la Guerra Civil española en el bando republicano.

Posteriormente, ya en dictadura, se doctoró en Derecho y Filosofía y Letras para acabar como catedrático de Derecho Político en la Universidad de Murcia entre los años 1948 y 1953. Luego se trasladó a la Universidad de Salamanca para seguir como catedrático.

Su alto nivel intelectual, sólida formación y trabajos como la traducción del Tractatus de Wittgenstein le granjearon un gran respecto en la comunidad intelectual española y cierta protección ante el régimen de Franco. Eso no impidió que el “viejo profesor” pasara por las cárceles franquistas en 1957 por declararse abiertamente humanista y socialista, aunque sin afiliación a ningún partido.

Esa actitud contra el régimen de Franco continuó y en 1965 tuvo que exiliarse a causa de su apoyo a las protestas estudiantiles contra el régimen. Se trasladó a Estados Unidos hasta 1968, año en que volvió a España para organizar un movimiento de izquierdas de varios partidos, entre los cuales estaba el Partido Comunista y el Partido Socialista Popular que él mismo había fundado. Esa agrupación se llamó la Junta Democrática de España.

Sus discrepancias con el PSOE no impidieron que, finalmente, el PSP se fusionara con el partido que ya lideraba Felipe González, aunque las tensiones nunca cesaron. En cualquier caso, tras ser diputado en las primeras elecciones democráticas de 1977, se presentó por el PSOE a la alcaldía de Madrid. Aunque la mayoría de los votos fueron a parar a UCD, una coalición con el PCE le dio finalmente el gobierno de la Villa.

Durante siete años hasta su prematura muerte a los 67 años, Madrid conoció una auténtica revolución cultural, social y económica. A sus años de gobierno corresponden los años más intensos de la “Movida madrileña”;  se saneó el río Manzanares; los barrios periféricos del sur, famosos por sus altos niveles de pobreza y chabolismo, se reformaron hasta, prácticamente acabar con la infravivienda, o se agilizó la movilidad por la ciudad con obras como la retirada del Scalectrix de Atocha.

Tras su muerte, recibió el mayor de los homenajes que un político madrileño había recibido hasta entonces. Como tributo a su legado, años después, se inauguró el Parque Tierno Galván en Méndez Álvaro, un espacio repleto de espacios culturales y científicos.

José Antonio Marina (1939)

Nació en Toledo y se licenció en filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, junto a Alvaro Pombo, de la misma quinta. La corriente filosófica en la que se ha desarrollado Marina es la fenomenología, siendo uno de los principales representantes en España.

También es conocido por haber sido profesor de instituto. De hecho es catedrático de La Cabrera, en Madrid. Con una actividad literaria muy amplia, su influencia en la política se produjo al escribir el texto de la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que el PSOE añadió a la Ley Orgánica de Educación durante su mandato y que fue eliminada en el año 2016.

Victoria Camps Cervera (1941)

Nació en la Ciudad Condal y se licenció en filosofía en 1964 por la Universidad de Barcelona, donde también trabajó como profesora ayudante. Después de trabajar como profesora de lengua española en Baltimore, volvió a Barcelona para trabajar en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde acabó doctorándose.

En el campo de la política, su primer cargo fue como senadora entre 1993 y 1996 por el Partido de los Socialistas de Cataluña. Su implicación con el federalismo y la izquierda la llevó en el año 2013 a convertirse en vicepresidencia de la Asociación Federalistes d’Esquerres. Por último, en 2018 pasó a formar parte del Consejo de Estado.

Fernando Savater (1947)

Nació en San Sebastián y se licenció en filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Además de filósofo, Fernando Savater ha destacado como escritor, tanto de ensayo como de obras de ficción.

En el campo de la política, Savater evolucionó de un libertarismo en los años 70 a una socialdemocracia y liberalismo ya en los últimos años. A nivel práctico, Fernando Savater se acercó al PSOE y se posicionó firmemente contra ETA, lo que le llevó a estar amenazado durante 10 años.

Pero fue a raíz de la aparición de UPYD en 2007 (liderado por la exsocialista Rosa Díez) donde, junto a otros intelectuales como Álvaro Pombo o Mario Vargas Llosa, Savater se implicó de forma más explícita formando parte de las listas al Senado en 2015 y al Congreso en 2016.

Ángel Gabilondo (1949)

Hermano de Inaki Gabilondo, se licenció en filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid en el año 1980. Años antes había sido «hermano» de la Congregación de los Corazonistas de San Sebastián, organización que abandonó por una crisis de fe.

Su carrera universitaria se ha desarrollo prácticamente entera en la UAM, donde fue rector y catedrático hasta que en 2009 inició su carrera política en el PSOE como Ministro de Educación. Tras el triunfo del Partido Popular, Ángel Gabilondo volvió a la universidad para, poco tiempo después, ser propuesto para presidir la Comunidad de Madrid en 2015. Ganó las elecciones pero una coalición de PP y Ciudadanos, con el apoyo de VOX, impidió que Inaki Gabilondo se convirtiera en el presidente de la comunidad.

Amelia Varcárcel (1950)

Nacida en Madrid, estudió filosofía en Oviedo y en Valencia, donde se licenció. Muy vinculada a Asturias, formó parte de la Junta directiva de la Sociedad Asturiana de Filosofía y también del Jurado del Premio Príncipe de Asturias. Actualmente es Catedrática de la UNED.

En el plano de la política, desde 1993 a 1995 fue Consejera de Educación, Cultura, Deportes y Juventud del Gobierno del Principado de Asturias. Ya en 2004 pasó formar parte del Consejo de Estado, donde también colabora en la Comisión de Estudios del Consejo.

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