La Escuela de Traductores de Toledo y el preludio al Renacimiento

En Toledo, gracias la hospitalidad intelectual de su catedral y del Arzobispo don Raimundo, se reunieron doctores musulmanes, judíos y cristianos, comenzando unos trabajos más organizados de las traducciones, lo cual creó un entorno cultural muy atractivo en la ciudad para que otros intelectuales europeos acudieran ante su dinamismo humanístico.

Historia del Egipto contemporáneo Bárbara Azaola Piazza

 

Bárbara Azaola Piazaa, es profesora en la Facultad de Humanidades de Toledo además de investigadora de la Escuela de Traductores de Toledo. Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, está especializada en Filología Árabe e Islam. Es autora de ensayos, artículos y el libro Historia del Egipto contemporáneo, Los Libros de la Catarata, 2008.

Para este artículo, hemos contado con la experiencia y solidos conocimientos de la investigadora en la Escuela de Traductores de Toledo y profesora en la Universidad de Castilla la Mancha, Bárbara Azaola Piazaa, quien nos ha concedido una pequeña entrevista y a la que saludamos afectuosamente.

Entrevista a Bárbara Azaola Piazza

Homo homini sacra res: ¿Antes de la toma de Toledo por los cristianos en el 1085, existían algunas otras ciudades en Al Andalus que poseyeran un grupo de traductores similar al de Toledo?

Bárbara Azaola Piazaa: Nosotros no tenemos constancia de que en Al Andalus existieran núcleos de traductores tan importantes como el de Toledo, pero no se descarta que en ciudades como Córdoba, con una gran actividad intelectual durante el periodo de Hakam II y donde se construyó una inmensa biblioteca con libros procedentes de todo el mundo, existiese una labor traductora importante.

Posteriormente, sí existieron núcleos de traductores además del de Toledo, como el impulsado en el siglo XII por el obispo de Tarazona, Miguel Cornel (1119-1152). Esta “escuela” se dedicó a la traducción de textos científicos, que aportaron versiones de obras originalmente escritas por autores hindúes o persas y de las que existían traducciones árabes.

Hhsr: ¿Cual fue el papel de Alfonso X el Sabio en el desarrollo de la Escuela de Toledo?

Bárbara Azaola Piazaa: El papel de Alfonso X durante su reinado (1252-1284) se caracterizó por su extraordinaria labor como protector de las ciencias y de las artes. No sólo promovió la realización de traducciones sino que participó activamente en la redacción y compilación de obras muy variadas. Bajo su reinado la Escuela alcanzó su cenit. El Rey Sabio sustentó su política cultural en las traducciones, que, centradas fundamentalmente en la astrología y la astronomía, se extendieron asimismo al Corán, el Talmud y la Cábala. También se tradujo al latín e incluso al francés, aunque la labor estaba concebida siguiendo un plan sistemático de versión al romance castellano de una cantidad increíble de originales.

Gracias al mecenazgo de Alfonso X, la Escuela de Traductores de Toledo conoció durante la segunda mitad del siglo XIII un nuevo período de esplendor. Con Alfonso X los traductores originarios de Toledo fueron cada vez más numerosos. Los judíos destacaban sobre los cristianos y entre los temas abordados dominaban los astronómicos, astrológicos, físicos y matemáticos. Durante este período sobresalieron las figuras de Álvaro de Oviedo, Judá Ben Mosa Ha-Kohen, Isaac Ibn Cid, Abraham Alfaquí y Samuel Ha-Leví Abulafia.

Entre las obras traducidas durante el periodo alfonsí se encuentran el “Libro conplido de iudiciis astrologiae”, de Ali Aben Ragel, considerado la mejor síntesis de astrología grecoárabe; el “Libro de la açafeha” de Azarquiel (Al-Zarqali, s. XI); los tres “Libros de las estrellas de la ochava esfera”, de un original caldeo; el Tetrabiblion de Ptolomeo; y el Lapidario, un tratado sobre las propiedades de las piedras preciosas. Asimismo, se escribieron a instancias del rey obras originales, como las Tablas Alfonsíes para el cálculo astronómico, consideradas el mayor logro del mecenazgo regio y una referencia indiscutible en la historia de la astronomía.

Hhsr: ¿Qué ocurrió con la Escuela de Traductores y su actividad en los siglos posteriores a la muerte de Alfonso X el Sabio?

Bárbara Azaola Piazaa: Se suele hacer coincidir el fin de la Escuela de Traductores de Toledo con la desaparición de la figura de Alfonso X. Sin embargo, esta idea está en proceso de revisión. La documentación conservada demuestra la continuidad de la labor traductora en Toledo: entre los siglos XIV y XVI nuevas traducciones se añadieron al caudal anterior, en tanto que se revisaron las antiguas de tratados filosóficos para depurarlas de los errores que el sistema de doble traducción había originado en los siglos precedentes.

Hhsr: ¿Cuáles son los proyectos principales en los que la Escuela de Traductores de Toledo está involucrada hoy en día?

Bárbara Azaola Piazaa: La actual Escuela de Traductores de Toledo es un centro de investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha que inició sus actividades en 1994, en el seno del Patronato Universitario de Toledo con el apoyo de la European Cultural Foundation. Nació con la idea de convertirse en un lugar de formación, reflexión y encuentro donde se debatieran y analizaran todas aquellas cuestiones vinculadas con la traducción y las culturas del Mediterráneo, en un intento por recuperar el espíritu que llevó en los siglos XII y XIII a Toledo a convertirse en un espacio puente en la transmisión del saber.

Como espacio de formación, centra su actividad en la preparación de traductores del árabe y del hebreo, imparte docencia de postgrado a través del Curso de Especialista en Traducción Árabe-Español, así como a través de los Seminarios de Traducción Hebreo-Español y, desde 1999, ofrece cursos de Introducción a la Lengua Árabe. En septiembre de 2008, la Escuela sumó a su oferta docente un nuevo curso de Introducción a la Lengua Hebrea. En el ámbito investigador, organiza y promueve distintas publicaciones y programas de traducción e investigación, en cuyo desarrollo colaboran otras instituciones y profesionales vinculados a la Universidad de Castilla-La Mancha. Ha acogido y organizado numerosos coloquios y conferencias nacionales e internacionales en torno a la traducción y las relaciones culturales entre Europa y el Mediterráneo.

La Escuela cuenta con una biblioteca-centro de documentación especializada en temas afines a la actividad que desarrolla, y alberga un fondo documental específico acerca de la historia de la Escuela de Traductores de Toledo en la Edad Media.

Entrevista realizada en 23 de septiembre de 2011.

Historia de la Escuela de Traductores de Toledo

La ciudad de Toledo fue conquistada por los reinos cristianos en 1085. A la llegada de los castellano-leoneses, éstos se encontraron con un fenómeno cultural muy importante que supieron valorar a base de tolerancia. Cabe destacar que en la Córdoba musulmana y gobernada por el califa Abd al-Rahman III, Al-Hakam II, existió una biblioteca con hasta 400.000 volúmenes, una mina de saberes de toda índole que fueron integrados en los círculos de los intelectuales de Toledo y otras ciudades de la España musulmana.

Este movimiento académico, compuesto básicamente por traductores judíos y musulmanes con una metodología común para la traducción, había heredado de Bizancio toda la sabiduría grecolatina, árabe e india, lo cual supuso un gran descubrimiento para el mundo cristiano que solo poseía textos latinos rescatados, a veces a retazos, por los doctores de la Iglesia Católica (1), pero que no tenía acceso a traducciones serias y completas de los principales filósofos griegos.

Estas obras, durante los últimos siglos del primer milenio de nuestra era, tenían una versión en árabe y hebreo y, pronto, gracias a los traductores, pudieron leerse en latín, en un primer término, y posteriormente en la lengua romance castellana, que tuvo que esforzarse en enriquecer su vocabulario, gramática y sintaxis para poder transmitir todo aquel conocimiento griego.

La Catedral de Toledo, centro de reunión de los traductores

Pronto, en Toledo, gracias la hospitalidad intelectual de su catedral y del Arzobispo don Raimundo, se reunieron «doctores» musulmanes, judíos y cristianos, comenzando unos trabajos más organizados de las traducciones, lo cual creó un entorno cultural muy atractivo para que otros intelectuales europeos acudieran ante el dinamismo cultural de la ciudad.

Pese a la homogeneidad en los trabajos de los traductores, estos no utilizaban la denominación Escuela de Traductores de Toledo para definir su proyecto, si siquiera las autoridades lo hacían. De hecho, fue el historiador francés Amable Jourdain, quien creó este calificativo en 1819 para definir la actividad de aquellos grupos de literatos y expertos en la lengua.

Aquel bullicio hizo de Toledo el principal nexo de unión entre la civilización oriental (musulmanes y judíos) y occidental o cristiana de aquel tiempo. De hecho, ¿cómo valoraríamos las obras del italiano Santo Tomás de Aquino o el inglés Guillermo de Ockham sin considerar los aportes de la Escuela de Traductores? ¿Podrían Marsilio de Padua o Nicolás de Cusa haber iniciado los cambios sociales que produjeron, sin conocer de primera mano a Platón, traducido en Toledo? ¿Y Florencia?, cuna del Renacimiento, ese movimiento que miraba entusiasmado al antiguo mundo clásico y que gracias a las obras traducidas al latín en la España de siglo XII y XIII pudo integrar toda la sabiduría de tiempos pretéritos.

Desarrollo posterior de la Escuela de Traductores de Toledo

En cualquier caso, la evolución de la Escuela de Traductores de Toledo tuvo dos fases diferenciadas. La primera, dirigida por el arzobispo Don Raimundo, quien impulsó las traducciones de obras científicas y filosóficas griegas del árabe al latín, promoviéndolas en universidades de toda Europa y dando a conocer los comentarios sobre Aristóteles de otros eminentes filósofos árabes como Avicena y Alfarabí o el judío-hispano Ibn Gabirol, además de las traducciones de obras religiosas como el Corán y los Salmos del Antiguo Testamento y obras científicas como el Canon de Avicena y el Arte de Galeno. En resumen, un gran compendio de obras astronómicas, aritméticas y astrológicas de la antigüedad que volvieron, afortunadamente, a ser vox populi.

Las Siete Partidas
Las Siete Partidas, un tratado jurídico con el que Alfonso X el Sabio conseguir uniformidad jurídica para el Reino de Castilla. El nombre del texto realmente era el Libro de las Leyes.

Ya en el siglo XIII, comienza la segunda fase o etapa de la consolidación de Escuela de Traductores de Toledo y es Alfonso X el Sabio, el principal protagonista promoviendo también la actividad de traducción en Murcia y Sevilla.

El monarca (1221-1284) se ganó con honores el apelativo que se le atribuyó siglos después. Tal vez sea una apreciación exagerada, pero se le puede comparar a otro gobernante, en esta ocasión romano, que vivió mil años antes: Marco Aurelio, quien impuso a su mandato una clara vocación filosófica, jurídica y literaria recuperando a los clásicos griegos, algo que Alfonso X conmemoró, a su manera, apoyándose en los trabajos que pensadores y traductores musulmanes, judíos y cristianos hacían sobre la literatura, ciencia y filosofía griega.

Su aporte a la Escuela de Traductores de Toledo, sirvió para que, de forma más pragmática, una filosofía griega de primera mano alcanzara el corazón de Europa con la ayuda de otras escuelas europeas, como Chartres y la Sorbona, las cuales propagaron por doquier aquellas traducciones creando una verdadera escisión histórica que devino en el Renacimiento, el retorno a las luces. Y aquí, encontramos una gran paradoja histórica: el Reino de Castilla, afiliado radicalmente al catolicismo, se convirtió también en el promotor en Europa de las obras fundamentales grecoromanas a través de las traducciones de la Escuela de Traductores de Toledo.

La obra de Alfonso X El Sabio

Además de la labor de mecenazgo e impulsor de la investigación en ciencias y humanidades, es justo mencionar la obra literaria y filosófica del propio Alfonso X el Sabio, centrada en la historia, obra jurídica y literatura. Obras literarias como el compendio de textos Cantigas de Santa María, constituye un tesoro lingüístico ya que está escrita en galaico-portugués, la lengua romance intermedia entre el latín y el castellano actual. Afirmación ésta que puede llevar a una pequeña controversia entre los versados en la historia del lenguaje castellano.

En cualquier caso, Alfonso X el Sabio, con sus aciertos y errores, significó para la cultura hispana de entonces lo que Marco Aurelio a la promoción del pensamiento greco-helenístico y romano, y, de nuevo, pudiéramos entrar aquí en un nuevo debate histórico-filosófico.

Centrándonos en lo que concierne a la Escuela de Traductores de Toledo, en tiempos de Alfonso X, decir que aumentaron las traducciones de carácter científico: física, astronomía, geografía, matemáticas… Esto creó un nuevo escenario para los que observaban la astronomía con interés, quienes, además de los tratados cristianos sobre todo tipo de ciencias, tuvieron acceso a las obras de Ptolomeo y su cosmología, el Libro de las Tablas Alfonsíes u otros textos como Libros de ajedrez y dados. La mayoría de ellos, de forma novedosa, no se tradujeron al latín, sino al castellano primitivo, lo que representó una clara apuesta de Alfonso X el Sabio por evolucionar la lengua castellana.

Traductores más importantes de la época

Con el paso de los años, los traductores habían mejorado cualitativamente y muchos de ellos dominaban el hebreo, árabe, latín y castellano, lo que agilizó enormemente las traducciones, ya que un solo traductor podía hacerse cargo de la traducción de toda una obra. Traducida ésta, otro políglota, un «emendador», corregía y aprobaba el texto. Entre los traductores más activos y reconocidos de esta época hay que destacar a Gerardo de Cremona, Domingo Gundisalvo o Abraham Alfaquí, todos bajo el mecenazgo de Alfonso X, quien supervisaba todas las actividades de la «Escuela» o actividades de los traductores.

Los aspectos positivos que la Escuela producía eran diversos. Al hecho de que grandes obras se rescataran para la Europa de entonces, se le sumaba el contacto entre traductores de una confesión y otra, que acercaban pacífica y colateralmente a sus propias culturas. Mientras El Cid lideraba hordas cristianas contra la Valencia musulmana, en otro lugar de España, se estrechaban lazos de carácter humanístico y se ponía en práctica un tipo de relación interpersonal más constructiva.

Decadencia de la Escuela de Traductores de Toledo

Fueron unos siglos luminosos, repletos de innovación y sorpresa filosófica que aceleraron los acontecimientos en el plano cultural y que, irremediablemente, como cuando se abren las compuertas de una presa, inundaron Europa de nuevas ideas provocando, con el tiempo, el Renacimiento.

Tristemente, Castilla –no tanto el Reino de Aragón–, no acompañó decididamente los movimientos que se producían en el continente europeo ya en los siglos XIV y XV. Mientras Florencia, París o los Países Bajos realizaban todo tipo de reformas y la sociedad cambiaba sus esquemas en el plano artístico, científico, intelectual, religioso y político, la parte castellana de la península ibérica abandonó el espíritu de la Escuela de Traductores de Toledo por un catolicismo e imperialismo que devino en una sociedad ajena a su rico pasado y variablemente intolerante con las poblaciones musulmana y judía.

Así, la Escuela de Traductores de Toledo y su actividad, sobre todo tras el reinado del Alfonso X el Sabio, fue cayendo en desuso hasta finalmente desaparecer. Aunque claro, eso no significa que en España se dejara de traducir, sino que aún traduciendo, el espíritu de tolerancia y colaboración entre judíos, musulmanes y cristianos pasó de lejos por las nuevas estructuras socioculturales y políticas de la España de la Edad Moderna.

Escuela de Traductores de Toledo
Entrada al edificio de la Escuela de Traductores de Toledo, en la Plaza de Santa Isabel, 5. En la ciudad de Toledo.

La Escuela de Traductores de Toledo hoy

Al día de hoy, tras siglos de espera, una nueva Escuela de Traductores de Toledo, fundada en 1994, lleva desarrollando multitud de actividades de investigación, traducción, encuentros culturales y otros eventos desde entonces y bajo el amparo de la Universidad de Castilla La Mancha (con la que está plenamente integrada), la Fundación Europea de la Cultura y el Patronato Universitario de Toledo.

Además de las aspiraciones académicas propias de una escuela de traducción, la Escuela de Traductores de Toledo, ahora sí institucionalizada como tal, también busca promover las relaciones entre España y los países musulmanes a través de trabajos conjuntos sobre temas como la emigración y la integración en España de poblaciones como la musulmana.

Con este proyecto se ha abierto una nueva era dentro del diálogo intercultural e internacional en base a lo académico que esperemos alcance los éxitos de tiempos medievales.


Notas

(1) Textos de San Anselmo, Pedro Abelardo y otros Doctores cristianos del medievo.

Fuentes Web

– Bárbara Azaola Piazza, La Escuela de Traductores de Toledo: Presente, pasado y futuro, Universidad de Castilla la Mancha, 2010.

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Jesús Sordo Medina

Programador informático, redactor y director de homohominisacrares.net