viernes, julio 31, 2026
Filosofia

Ortega y su ética del entusiasmo

José Ortega y Gasset no construyó una ética sistemática en sentido clásico (no hay obra integra del  filósofo dedicada a ella), sino que desarrolló una filosofía de la vida en la que la moral brota de una llamada interna que impulsa al sujeto a “llegar a ser uno mismo” (1). El deber deja de ser coacción externa y se transforma en un impulso creativo, una fuerza vital y vocacional que anima al individuo a protagonizar su biografía con entusiasmo.

José Antonio Marina

Entre la ética de Kant del esfuerzo y la de Ortega de la ilusión, me quedo con Ortega.

La Inteligencia Ejecutiva, José Antonio Marina.

Características de la ética orteguiana

En el núcleo de la ética orteguiana se encuentra la idea de que cada ser humano está llamado a realizar su propio proyecto vital. Ortega considera que la vida no está dada sino que debe ser elegida, asumida y construida mediante decisiones coherentes con la vocación interna del sujeto.

Además, Ortega también entiende la moral como algo a mejorar:

Será inmoral toda moral que no impere entre sus deberes el deber primario de hallarnos dispuestos constantemente a la reforma, corrección y aumento del ideal ético.

(Ortega y Gasset, José, Meditaciones del Quijote, Alianza editorial, Obras completas, pp. 316.)

A partir de estas reflexiones, y siempre sin apoderarnos de la filosofía del propio Ortega, algunas modestas reflexiones sobre las bases de su pensamiento moral:

  • Ética vocacional y heroica. La acción moral nace al atender la vocación personal y asumir la vida como un proyecto irrepetible (2).
  • Imperativo biográfico. El deber se construye desde las circunstancias únicas de cada persona, no desde leyes universales (3).
  • Realismo posibilista. Los ideales deben vincularse a lo posible en cada situación: no se trata de exigir lo imposible, sino de perfeccionar la realidad (4).
  • Ética del entusiasmo y la ilusión. La moral se enraíza en la alegría vital; el deber aparece solo cuando la ilusión falla la vocación (5).

Comparación con otras tradiciones éticas

A continuación, una comparación entre la ética de Ortega y otras que han influido en la civilización occidental:

TradiciónFundamentoMeta moralNormatividadEmoción
OrtegaVocación y proyecto vitalRealización personalImperativo biográficoMotor creativo
AristótelesFunción humana y virtudEudaimoníaVirtudesRegulada
KantRazón autónomaCumplir el deberImperativo categóricoIrrelevante
AxiologíaJerarquía de valoresMaximizar valoresEvaluación de valoresVariable
Ética cristianaRevelación divinaSalvación y caridadMandamientos y virtudes teologalesAmor y caridad

Nos extendemos en la comparativa.

Teleología de Aristóteles

Aristóteles entiende la felicidad (eudaimonía) como el fin último de la vida humana, alcanzable mediante la práctica constante de virtudes (6) que perfeccionan nuestra función como seres racionales. Ortega coincide en valorar la praxis moral, pero desplaza el énfasis desde una función universal hacia la singularidad vocacional y el entusiasmo creativo que anima cada proyecto de vida.

Deontología de Kant

Kant sitúa la moralidad en la autonomía de la razón y en el imperativo categórico, normas universales que obligan independientemente de las circunstancias. Ortega rechaza esa abstracción normativa: para él, el deber surge del imperativo biográfico, vinculado a la historia personal y a las posibilidades reales de actuación de cada sujeto.

Axiología (Max Scheler)

La axiología explora la jerarquía y la naturaleza de los valores, distinguiendo entre valores intrínsecos y extrínsecos. Ortega adopta esta perspectiva al subrayar que el sujeto valora aquello que es alcanzable y significativo para su proyecto vital, en lugar de someterse a un catálogo de valores ajenos a su biografía.

Ética cristiana

La ética cristiana se fundamenta en la revelación divina, el amor al prójimo y el cumplimiento de mandamientos y virtudes teologales. Ortega comparte la importancia de la dimensión afectiva—la ilusión—pero la sitúa en el ámbito de la vocación individual sin recurrir a un fundamento trascendente ni a preceptos revelados.

¿Relativismo moral en Ortega y falta de fines colectivos?

Después de desglosar distintas propuestas éticas, surge una inquietud legítima: ¿existe relativismo moral en la filosofía de Ortega y Gasset? ¿Acaso su ética biográfica descuida los fines colectivos?

En filosofía moral, abandonar la crítica sería renunciar a su esencia. Por ello, pueden ser útiles las siguientes reflexiones:

  • Primera reflexión: El hecho de que la moral sea concebida como totalmente individual puede conducir al relativismo. Para Ortega, ser moral no implica obedecer mandatos externos, sino servir con pasión y responsabilidad al propio proyecto vital. En este sentido, la ética orteguiana se presenta como relativa a cada individuo, más que como una estructura normativa universal.
  • Segunda reflexión: Entonces, si la moral se desarrolla en el marco de cada biografía individual, lo que para uno es moral puede no serlo para otro. Esta subjetividad abre la puerta a que los intereses personales influyan en la elección moral, debilitando la posibilidad de establecer criterios comunes de justicia o solidaridad.
  • Tercera reflexión: Sin embargo, estas tensiones podrían encontrar una salida (o conclusión silogística) en la célebre afirmación de Meditaciones del Quijote: “Yo soy yo y mi circunstancia. Y si no la salvo a ella, no me salvo yo.” Aquí, la “circunstancia” —el mundo que rodea al yo— adquiere un valor ético. Es decir, salvar a la circunstancia implica una responsabilidad moral del individuo, un compromiso con el bien común. Y esta posición podría conectar la moral ortegiana con la aristotélica e, incluso, con la deontología kantiana; salvando así el posible relativismo de las reflexiones morales de Ortega y Gasset.

Una ética para tiempos de incertidumbre moral

La ética de Ortega y Gasset resulta especialmente relevante hoy, en un mundo donde las constantes éticas están siendo puestas en duda y la autonomía personal se convierte en una tarea urgente. Su propuesta —vivir con entusiasmo, lucidez, asumir la vida como vocación y protagonizar nuestra existencia sin olvidar la circunstancia— nos invita a sustituir la obediencia pasiva por la creación activa.

Así entendida, la moral ya no es carga sino impulso. No se trata de cumplir con un deber impuesto, sino de responder con alegría al llamado de nuestra propia vida personal y profesional.

Notas

¹ Ortega y Gasset, Meditaciones del Quijote (1914).

² Ortega, El tema de nuestro tiempo (1923): propone la vida como vocación y como tarea.

³ Ortega, La rebelión de las masas (1930): describe el eclipse del individuo por la masa y reivindica la autonomía personal.

⁴ Ortega adopta una postura contra el idealismo abstracto en textos como Historia como sistema.

⁵ El entusiasmo es para Ortega fuente de impulso moral, en contraste con la obligación seca.

⁶ Aristóteles, Ética a Nicómaco, Libro I: la felicidad como actividad del alma según la virtud.

Fuentes:

 


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Jesús Sordo Medina

Programador informático, redactor y director de homohominisacrares.net

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