viernes, febrero 23, 2024
Filosofia

Fuerzas cósmicas y humanas: La importancia de la Ética

El universo, para evitar el caos, se rige por constantes llamadas fuerzas: gravitacional, electromagnética, fuerza débil y fuerte. Sin esas reglas, el Cosmos sería otra cosa; incluso podría no existir. De manera similar, en la vida humana, la existencia de constantes o fuerzas es esencial para lograr una cierta armonía y concierto en las relaciones entre las personas. Y, ¿cuáles son estas constantes en nuestra sociedad? Bien podrían ser los principios éticos.

Origen de la Ética y corrientes en la historia

Aristóteles sobre la ética

Si no contamos con el Código de Hammurabi (Siglo XVIII a.C.) y de carácter legal, los primeros códigos éticos que se desarrollaron en la antigüedad se encuentran en la literatura judía, el Camino Óctuple del budismo, los Cinco Principios Confucianos, la Ley del Tao, las Upanishads del hinduismo y, sobre todo, la Ética Nicomaquea de Aristóteles, «ética de las virtudes» o teleológica y cenit de la reflexión ética en la Edad Antigua.

A partir de ese momento, se fueron desarrollando más reflexiones éticas enmarcadas en distintas corrientes filosósficas. Así, en la Grecia posaristotélica, aparecen propuestas morales (y filosóficas) como el estoicismo -muy vinculada a la Ética del Deber-, el epicureísmo, el cinismo o el escepticismo.

Posteriormente, con la llegada del cristianismo, aparece una de las grandes «éticas de la salvación«, con influencias en el platonismo y el aristótelismo, y que se regía -y todavía lo hace- por una premisa muy sencilla: según obres en vida, así será tu existencia después de la muerte.

Cada región del mundo evolucionó de una u otra manera, alternando las éticas teleológicas -de los fines- con, más o menos, las deontológicas o del deber. Sin embargo, es en Europa y en los siglos XVIII y XIX cuando el filosófo alemán e ilustrado Inmanuel Kant propone una ética basada en el Deber, pero mucho más meditada que las anteriores y que se considera la madre de la ética actual. De hecho, en Occidente, si no contamos con la reflexión ética cristiana, hay dos grandes edificios en este campo: la ética aristótelica y la de Kant.

Sin salir de Europa, la filosofía contemporánea siguió reflexionando sobre ética y avanzó un poco más creando tres categorías dentro de esta disciplina filosófica: la metaética, la ética normativa y la ética aplicada. O lo que es lo mismo: la reflexión sobre el qué, porqué y para qué de la Ética; la reflexión sobre lo correcto y lo incorrecto (moralidad, inmoralidad y amoralidad) y cómo se pone en práctica la ética en forma de moral o hábitos de comportamiento.

Este avance en la reflexión ética propone nuevas corrientes que se difunden especialmente en el siglo XX y con autores bien definidos: la filosofía analítica de G.E. Moore y Wittgenstein (el autor del Tractatus), el existencionalismo-fenomenológico de Sartre y Scheler; la ética marxista de Bloch y Habermas (ambos miembros de «La Escuela de Francfort«); la liberal de Rawls; la comunitarista de Taylor; o la utilitarista de John Stuart Mill, además de reflexiones sobre estas corrientes y otras por parte de Foucault, Ricoeur, Aranguren o Javier Mugerza.

A todo esto, aunque la reflexión ética se ha desarrollado de manera muy intensa, no hay que olvidar las tradiciones asiáticas, especialmente los mencionados taoismo, budismo o confucionismo, que todavía ejercen influencia en grandes comunidades humanas, especialmente Confucio en China.

¿Por qué la ética es importante para la sociedad?

El apartado anterior da una idea de la importancia que las sociedades antiguas y modernas han dado a la ética y a la moral para organizar las sociedades y promover unos hábitos de constantes o fuerzas que, a modo de analogía con el orden del Cosmos, generaran concierto en la sociedad.

La ética no solo dicta el comportamiento individual, sino que también establece el fundamento para instituciones justas y comunidades cohesionadas.

De hecho, aunque no sea obligatorio llevar los Doce textos fundamentales de la Ética del siglo XX debajo del brazo, a veces más bien que mal, la reflexión ética nos permite tomar decisiones acertadas ante todo tipo de conflictos. Tampoco hay que olvidar la educación de los más pequeños. Pese a que en la época adulta, los intereses puedan prevalecer sobre los principios, todavía la mayoría de los padres y madres educan a sus hijos en principios como la honestidad, la solidaridad o la cultura del esfuerzo. Y eso es Ética.

En un mundo donde la diversidad de valores es inevitable, la Ética sirve como un punto de encuentro que trasciende las diferencias individuales.

Además, la ética fomenta la justicia social, asegurando que todos los miembros de la sociedad tengan igualdad de oportunidades y sean tratados con dignidad. Autores contemporáneos como Martha Nussbaum defienden que la ética no solo es un conjunto de reglas, sino un medio para promover el florecimiento humano y la equidad en la distribución de recursos.

Kant Obra como si la máxima

El propio Kant, en su obra Fundamentación de la metafísica de las costumbres, sostiene que la ética es la base para una convivencia armoniosa y justa.

Por otro lado, John Stuart Mill aboga por la ética utilitarista (también teleológica), argumentando que la búsqueda del bienestar general es esencial para una sociedad ética. En este enfoque, la toma de decisiones éticas se orienta hacia la maximización de la felicidad y la minimización del sufrimiento.

Las religiones no escapan a la reflexión ética moderna. Aunque apelando a Dios como revelación de toda moral, no dejan de existir en ellas una preocupación sobre qué es lo correcto y lo incorrecto; sobre qué fuerzas, como las que ponen concierto en el universo, motivan el comportamiento humano.

¿Existe una crisis ética en la sociedad?

Hemos dicho que la reflexión ética busca el bienestar y la cohesión social; también la justicia y el respecto entre individuos promocionado ciertos hábitos. Sin embargo, en una sociedad cada vez más competitiva a nivel global, donde los intereses individuales o corporativos son cada vez mayores, la Ética puede suponer un obstáculo, especialmente para el desarrollo económico e, incluso, la investigación científica.

Hay numerosos ejemplos. En el campo de la economía, hay empresas que pueden llegar a ingnorar los derechos de los trabajadores en beneficio de competir mejor con otras empresas o conseguir pingues beneficios. Incluso, pueden pasar por alto el derecho más importante de las personas: el de la vida… ¿qué le interesa a una empresa que produce armas?: ¿que haya paz o que existan guerras?

Otro ejemplo lo encontramos en el campo de la publicidad, donde se dan numerosos casos de publicidad engañosa que atentan contra los derechos de los consumidores. Y si hablamos de ciencia e innovación, ¿va a dejar de desarrollarse la IA pese a que ponga en peligro millones de empleos o nuestra privacidad en riesgo?… Intereses vs Ética.

A partir de aquí, si nos centramos en el día a día, todas estas situaciones acaban por afectar a nuestra ética y moral, en el sentido que nos aleja de ella. Además, si cada día tienes que obrar contrariamente a tus principios -y eres consciente de ello- lo último que quieres es que alguien te hable de Ética (como este artículo) y te recuerde, de paso, lo incoherente que eres y lo mal que obras. No es extraño que esa filosofía del «ignorance is bliss» y posiciones amorales sean cada vez más comunes en la sociedad. Y esto es otro de los frentes con los que la Ética debe lidiar.

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Opiniones

Jesús Sordo Medina

Programador informático, redactor y director de homohominisacrares.net