Fotosíntesis para niños: explicación sencilla y gráfica

Con este artículo comenzamos una serie de textos orientados a los más pequeños. En este post, como reza el artículo, ofrecemos una explicación de la fotosíntesis para niños. Así, el texto puede servir para padres y profesores que quieran utilizarlo para explicar este concepto a los más pequeños.

Qué es la fotosíntesis

Fotosíntesis para niños

Todos los seres vivos del planeta tienen que alimentarse, y las plantas, los árboles, las algas y las bacterias también son seres vivos.

Sin embargo, la forma en que las plantas y algunas bacterias marinas se alimentan es algo distinta a la del resto de los animales: mientras mamíferos, peces, aves y demás seres vivos consiguen su alimento del entorno que le rodea y realizan directamente su digestión, las plantas producen su propio alimento a partir de la fotosíntesis, el cual luego digieren.

Esto no significa que, especialmente las plantas, algas, etc. no necesiten nutrientes externos. De hecho, sus raíces absorben agua, minerales y otros nutrientes de la tierra para precisamente realizar la fotosíntesis de forma correcta.

Lo que sí es importante recordar es que el alimento que permite a la planta crecer se produce mediante la fotosíntesis.

Cómo se produce la fotosíntesis

Cómo se produce la fotosíntesis

Para que se produzca la fotosíntesis, la plantas necesitan de:

  • Dióxido de Carbono (CO2) de la atmósfera. Además de estar presente en las atmósfera, este gas lo producimos los animales al respirar: inspiramos Oxígeno y expiramos Dióxido de Carbono. También lo producen los vehículos y otro tipo de transportes, las calefacciones o el plástico cuando se disuelve con los años.
  • Energía de la luz solar.
  • Agua y nutrientes que consiguen a través de sus raíces.

Con estos elementos, las plantas ya pueden realizar la fotosíntesis. Esta se produce en cuatro etapas principales:

Absorción

Las plantas poseen también células. Estas se llaman cloroplastos y se encuentran mayormente en las hojas. Los cloroplastos, a su vez, tienen dentro moléculas. Entre las más importantes está la molécula de la clorofila, que es la que absorbe desde las hojas la energía de la luz del sol.

Además, las plantas tienen raíces para absorber agua y nutrientes.

Por último, también desde las hojas (concretamente desde la células llamadas estomas), las plantas absorben CO2 de la atmósfera para poder empezar la fotosíntesis.

Circulación

Con el CO2 y la energía de la luz solar que absorben la hojas no es todavía posible realizar la fotosíntesis. Hacen falta los nutrientes. Estos pasan de las raíces al sistema circulatorio de la planta o el árbol en forma de savia bruta. Es decir savia que todavía no alimenta a la planta.

Fotosíntesis

Cuando la savia bruta llega a las hojas, entonces los cloroplastos empiezan a transformar la energía lumínica, el agua, los nutrientes y el CO2 en energía química como es la glucosa y otras moléculas complejas. Todas ellas forman la savia elaborada, que ya sí es el alimento de plantas.

Respiración y eliminación de desechos

La planta aprovecha al máximo la savia elaborada y solo produce un desecho en la fotosíntesis: el oxígeno, el cual se expulsa durante todo el día. Mientras que por la noche, las plantas -al no haber luz- no realizan la fotosíntesis y respiran como el resto de los seres vivos: consumen oxígeno y exhalan CO2.

Beneficios de la fotosíntesis para la tierra

Ya hemos dicho que la fotosíntesis es producida por plantas, árboles, algunas bacterias marinas y, muy importante, por las algas, que también son plantas.

Ahora bien, el oxígeno que respiramos no solo es producido por plantas y océanos. De hecho, está en la atmósfera desde hace miles de millones de años gracias a una «gran fotosíntesis que se produjo». En lo que realmente benefician las plantas es en la absorción de CO2, tanto las plantas de los oceános  (algas, plancton y corales; sin olvidar a los moluscos y la propia superficie del mar) como de los ecosistemas terrestres.

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