
Notas finales.
Aunque el genocidio acabó oficialmente en julio de 1994, no así la violencia en la zona y las consecuencias de ésta. El informe de UNICEF de 2004 (20) nos describe un país desolado por la enfermedad, las desnutrición y la violencia. A muchos seres humanos se les condenó a vivir el resto de sus días mutilados, huerfanos o a morir a los pocos años a causa del SIDA, que se propagó enormemente debido a la gran cantidad de violaciones (8,9% de la población es seropositiva). Aunque la población de Ruanda es joven (más de la mitad tiene menos de 18 años-datos 2006-) el futuro para la gran mayoría es complejo. La explotación sexual está a la orden del día y el acceso a los recursos más básicos presenta grandes problemas. Ruanda, como país y según sus níveles de desarrollo ocupa el lugar número 158 de un total de 175 países (2006). Un 60% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y se da el índice de mortalidad infantil (29%) más alto del mundo, debido sobre todo al paludismo. Más de 400.000 niños y niñas están sin escolarizar y hasta 101.000 niños y niñas deben encabezar al menos 42.000 núcleos familiares por falta de padres y madres. Por si fuera poco, miles de niños participan en conflictos bélicos.
A nivel político, desde 1994, la situación no ha sido precisamente de estabilidad democrática. Bajo la presidencia del acusado de genocidio Pasteur Bizimungu (hutu) y del actual presidente Paul Kagame, lider del FPR durante el genocidio, el ambiente ha sido de régimen militar. Así lo afirma una misionera de un proyecto financiado por Manos Unidas y que prefiere mantener el anonimato."La gente intenta, si no está contenta, callarse. Saben que es mejor para ellos no quejarse.". También Clea Koff, en su libro, nos informa de cómo exiliados hutus intentan volver a Ruanda a través del lago Kivú y son eliminados por el ejército al considerarlos asesinos exiliados que quieren volver a Ruanda sin ser vistos. Esta actitud se mantiene actualmente y hace la reconciliación difícil evidenciando el odio entre ambas etnias.
Con este panorama, el futuro de Ruanda se presenta anegado de dificultades y se requerirá mucho esfuerzo por parte de la comunidad internacional y de la propia Ruanda para salir de una situación tan terrible.
Por otro lado, los culpables de la gran masacre de 1994 están pasando a ser juzgados por los crímenes cometidos. Desde noviembre de 1994 las Naciones Unidas vienen emitiendo diversos informes de un grupo de expertos que, a petición de la Secretaría General, han visitado a distintos dirigientes centro africanos, en su mayoría, para comprobar los resultados de las negociaciones y acciones que la ONU está llevando a cabo por mandato de diversas resoluciones (21). Una de las resoluciones, la 955 estableció en 1994 la creación de un Tribunal Internacional para Ruanda y así poder enjuiciar a los presuntos responsables del genocidio y condenarlos. Este tribunal está localizado en la República Unida de Tanzania y fue establecido el 8 de noviembre de 1994. Aunque su funcionamiento está condicionado por el aporte económico de los miembros de las Naciones Unidas y a fecha de 7 de marzo 2005 y según la resolución A/RES/59/273 padecía problemas de financiación, está llevando a cabo actuaciones contra los presuntos genocidas. Clea Koff nos muestra en su libro algunas de las condenas ya emitidas (a fecha de 2004) y basadas en el trabajo que ella y otros antropólogos forenses realizaron en 1996.
Iglesia de Kibuye.
Clement Kayishema, doctor en medicina y préfet de Kibuye. Culpable de cuatro cargos de genocidio. Condenado a cadena perpetua en 1999.
Obed Ruzindana, empresario de Kibuye. Culpable de un cargo de Genocidio. Condenado en 1999 a veinticindo años de cárcel.
Garaje de Kigali.
Georges Rutaganda, empresario y vicepresidente segundo del Comité Nacional de la Interahamwe, la joven milicia del MRND (Mouvement Républican National pour le Dévelopment). Culpable de genocidio y exterminio como crimen contra la humanidad. Además, después de apelar fue declarado culpable de dos cargos de asesinato como violación del artículo 3 de las Convenciones de Ginebra, la primera condena por crímenes de guerra en el Tribunal de Ruanda. No culpable de un cargo de asesinato como crimen contra la humanidad. Condenado a cadena perpetua en 1999.
Tribunal Penal Internacional para Ruanda.
Resultados globales. Doce juicios completos, incluído el del primer ministro, Jean Kambanda; el
ministro de Información, Eliezer Niyitegeka, y varios alcaldes. De éstos, cuatro están pendientes de apelación.
Veinte detenidos en proceso de juicio, incluídos varios líderes militares, múltiples gobernadores, y el director de la Radio Telévisión Libre Mille Collines (RTLM).
Treinta detenidos a la espera de juicio, incluidos seis ministros del gobierno y tres líderes religiosos.
Un acusado juzgado y absuelto.
Algunos acusados aún no ha sido arrestados.
Las actuaciones del Tribunal Penal Internacional para Ruanda continuan a día de hoy.
Por último, dejamos aquí testimonio escrito de distintos actos llevados a cabo por los principales representantes del gobierno mundial y que fueron tan importantes en la trágica primavera de 1994.
El Secretario General de las Naciones Unidas, Koffi Anan, jefe directo del General Dallaire en 1994 y responsable de gestionar las misiones de paz en Ruanda (UNAMIR y UNOMUR), entonó el "mea culpa" en su discurso en la sede de la ONU y reconoció el fracaso total de todos en la solución del conflicto.
EL SECRETARIO GENERAL
MENSAJE EN EL DECIMO ANIVERSARIO DEL GENOCIDIO EN RUANDA
7 de abril 2004
"El genocidio en Ruanda no debería jamás haber ocurrido. Ni la Secretaría General de las Naciones Unidas, ni el Consejo de Seguridad ni los Estados Miembros, ni la prensa internacional, prestaron suficiente atención a la evidente acumulación de síntomas de desastre. Ochocientos mil hombres, mujeres y niños, fueron abandonados a la más brutal de las muertes, ya que el vecino mató al vecino, y los santuarios como iglesias y hospitales fueron transformados en lugares de matanzas. La comunidad internacional fracasó en Ruanda, y eso debe dejarnos con un sentido de amargo rechazo y pena permanente."
Discurso completo en: http://www.un.org/spanish/events/rwanda/sg_message.html
Pero 6 años antes, en el aeorpuerto de Kigali, en 1998, otro de los grandes protagonistas en aquellos terribles meses de la primavera de 1994, Bill Clinton, también pidió excusas.
"Estamos aqui hoy para reconocer el hecho de que los Estados Unidos y la comunidad internacional no hicieron todo cuanto estaba en sus manos y pudieron y debieron haber hecho más para limitar lo que ocurrió". (22)
"...la comunidad internacional, junto con las naciones de África, debemos aceptar su parte de responsabilidad en esta tragedia. No actuamos lo suficientemente rápido tras el comienzo de los asesinatos. No deberíamos haber permitido que los campos de refugiados se convirtieran en zonas de seguridad para los criminales. No utilizamos la definición correcta para estos crímenes: genocidio. No podemos cambiar el pasado, pero podemos y debemos hacer todo cuanto esté en nuestras manos para ayudar a construir un futuro sin temor y lleno de esperanza..."(23)
La por aquel entonces Secretaria de Estado Norteamericano Madelaine Albrigth, ante la publicación de IPEP 2000, sin embargo, justificó su comportamiento de esta manera.
"Seguí las intrucciones porque era la embajadora (ante las Naciones Unidas). Pero me horroricé ante las intrucciones que recibé en este asunto. Sentía que eran erróneas y protesté por ello. Pero solo era una embajadora bajo intrucciones." (24)
Unas semanas después de la petición de disculpas de los representantes norteamericanos ante el pueblo de Ruanda, el Secretario de las Naciones Unidas, ante el parlamento ruandés también se disculpó en nombre de la comunidad internacional.
"...El mundo debe arrepentirse profundamente de este gran error. La tragedia de Ruanda fue una tragedia para la humanidad. Todos los que cuidábamos de Ruanda, todos los que fuimos testigos de su sufrimiento, fervientemente sabemos que podíamos haber prevenido el genocidio. Volviendo la vista atrás, ahora vemos los signos que entonces no reconocimos. Ahora que sabemos que lo que hicimos fue, claramente, insuficiente--insuficiente para salvar a Ruanda de sí misma, insuficente para honrar los ideales por los cuales existen las Naciones Unidas, no negamos que, en los momentos de gran necesidad para los ruandeses, el mundo falló al pueblo de Ruanda." (25)
Las disculpas expresadas por estos dirigentes internacionales tuvieron que esperar a unos años después del genocidio. Entre 1994 y 1998 el conflicto entre tutsis y hutus no se había detenido, incluso se extendió a los países vecinos. En 1996, el vecino Zaire sufrió otro genocidio, esta vez, contra la población hutu y en represalia por los hechos acaecidos en 2004. Tampoco la comunidad internacional supo, pudo o quiso parar las hostilidades.
Como afirmó Koffi Anan en su discurso ante la sede de las Naciones Unidas en Abril de 2004, nada se puede hacer ya por los cientos de miles de víctimas de aquel genocidio. Ya están muertos. Pero sí que se puede hacer mucho por los que quedaron vivos.
Tras este análisis surge una pregunta primordial ¿cómo se pudo llegar a un nivel de violencia tan extremo? En tres meses una décima parte de la población de un país de 8 millones de habitantes fue aniquilada, y ese 10% correspondió al 75% del total de la población tutsi de Ruanda. A todos se les quiso manchar las manos de sangre. Tal vez, los que organizaron este genocidio buscaban por todos los medios que la culpa recayera sobre toda una población y no sobre individuos. Se instaba a matar de forma indiscriminada: hermanos contra hermanos, padres contra hijos, esposos contra esposas e hijos contra padres. Se buscada el delirio extremo y colectivo y si en un principio se aportaban motivaciones étnicas para realizar las matanzas para luego pasar a políticas, finalmente, la actitud de los asesinos se convirtió en una antítesis radical de cualquier signo de humanidad. El correr de la sangre alimentaba más aun la locura colectiva alcanzando niveles de eficacia comparables al genocidio nazi. La inhumanidad mostrada por los radicales no tenía fisuras y no dejaba espacio para la ternura, lástima, sentimiento de culpa o terror ante si mismo por un comportamiento tan cruel. Los genocidas estaban convencidos de que hacían lo correcto. Al igual que ocurriera con los nazis, cientos de miles de personas participaron ciegamente en una campaña bélica atroz e inimaginable. El odio fermentado durante años y los deseos de venganza pueden llevar a un pueblo a cometer crímenes terribles, pero el genocidio de Ruanda, sobrepasó cualquier límite explicable.
Se podrán solucionar, parcialmente, los daños provocados por aquel genocidio, pero aun nos quedará pendiente averiguar, desde una perspectiva humanística, porqué ocurrió y lo más importante y a tenor del clima bélico en el mundo actual, cómo lograr evitar que pueblos enteros intenten, sin titubear, eliminarse mutuamente.
Ruanda, camposanto.
Dallaire,
con una paloma triste sobre el hombro
entre las nieblas bajas del África.
Han muerto cientos de miles de hombres y mujeres,
y nadie dice nada.
Los que bebieron la sangre de esta tierra,
se alejan con fardos de oro y nácar,
mientras los nativos horrorizados,
entre gritos de agonía,
ven atravesados sus cuerpos a espada.
Dallaire,
con una paloma triste sobre el hombro
entre las nieblas bajas del África.
Caen a pedazos los cuerpos
de los perdedores en la cruzada.
Cae a trozos la humanidad
de los verdugos del alba.
Medio planeta cree,
que no hay culpa ni salvaguarda,
otros pocos saben
que para el africano: ¡ni agua!
Y el caballero canadiense
recuerda machetes y lanzas,
y cráneos partidos como cocos
y la muerte de media Ruanda.
___________
(20) http://www.unicef.org/spanish/infobycountry/rwanda_statistics.html
(21) http://www.un.org/spanish/events/rwanda/resources.html
(22) "We come here today partly in recognition of the fact that we in the United States and the world community did not do as much as we could have and should have done to try to limit what occurred", Thomas Pogge, 'Power v Truth: Realism and Responsibility - Comment on Thomas Franck', http://www.etikk.no/globaljustice/papers/GJ2003_Thomas_Pogge_Power_vs._Truth_-_Realism_and_Responsibility.doc
(23) "... the international community, together with nations in Africa, must bear its share of responsibility for this tragedy, as well. We did not act quickly enough after the killing began. We should not have allowed the refugee camps to become safe havens for the killers. We did not immediately call these crimes by their rightful name: genocide. We cannot change the past. But we can and must do everything in our power to help you build a future without fear, and full of hope ..." http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/evil/etc/slaughter.html
(24)"I followed instructions because I was an ambassador. But I screamed about the instructions that I got on this. I felt they were wrong, and I made that point. But I was an ambassador under instructions".
http://www.refugees.org/world/articles/rwanda_rr00_7.htm
(25) "... The world must deeply repent this failure. Rwanda's tragedy was the world's tragedy. All of us who cared about Rwanda, all of us who witnessed its suffering, fervently wish that we could have prevented the genocide. Looking back now, we see the signs which then were not recognized. Now we know that what we did was not nearly enough--not enough to save Rwanda from itself, not enough to honor the ideals for which the United Nations exists. We will not deny that, in their greatest hour of need, the world failed the people of Rwanda ..." http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/evil/etc/slaughter.html
(26) http://www.el-mundo.es/cronica/2002/357/1029752781.html
|