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Hominización: evolución biológica humana

Año 2007 · Antropología · Ensayos y Artículos

Se estima que la vida en nuestro planeta comenzó hace entre unos tres o cuatro mil millones de años, aunque no empezamos a registrar fósiles de organismos complejos hasta hace aproximadamente 1.000 millones de años. Durante 400 millones de años, estos organismos complejos van evolucionando hasta convertirse en grandes animales de cuerpo duro que abundaron por todo el planeta. Más adelante, durante la era Mesozoica, hace 225-180 millones de años, aparecen los mamíferos y entre 70-60 millones de años atrás, principios de la era Cenozoica, los primeros primates, especie de la que desciende el homínido moderno, el Homo Sapiens . Durante el Oligoceno, en el lapso comprendido entre hace 38 y 25 millones de años, se desarrollaron los antropoides. Un poco más adelante, ya en el Mioceno, los hominoides se habían propagado ampliamente. Pero no fue hasta el Plioceno, entre 7 y 4 millones de años atrás, cuando aparecen los primeros homínidos, los austraolopithecus (afarensis, africanus, robustus y boisei). Esta línea evolutiva provoca la aparición del género Homo , en la transición entre el Plioceno y el Pleistoceno. A partir de este momento el estudio de la evolución de los homínidos ya no solo se centra en el aspecto biológico sino también en el cultural y tecnológico. La gran novedad evolutiva que representa la cultura implica que las "capacidades y hábitos" de los sujetos que la portan se adquieren por herencia social y no por herencia biológica. Este es un punto importante en el que comienza a producirse un proceso de acumulación que, con el tiempo, provocara importantes avances de toda índole en la comunidad humana. Sin embargo, el comienzo de esta nueva "evolución" en el género Homo no impide nuevos cambios a nivel biológico y ya al final del Pleistoceno, aparece, por último, el Homo Sapiens.

La aparición de la especie homo está sometida a varias interpretaciones. Además, en ocasiones, las teorías ofrecidas por los expertos colocan a las diferentes especies homo en un mismo tiempo, lo que hace difícil concretar la línea evolutiva. Por otro lado, estas interpretaciones son temporales y "cuelgan" de las investigaciones sobre los hallazgos fósiles hasta ahora encontrados. Por lo cual, los nuevos descubrimientos producirán, inevitablemente, cambios en las teorías sobre la evolución biológica humana hasta ahora desarrolladas. Aun así, exponemos a continuación la "versión oficial" más o menos aceptada por la mayoría de la comunidad académica.

Cronológicamente, el homo habilis es el primero de nuestros antepasados homo. Apareció hace unos 1.8 millones de años y su nombre, hombre hábil, se debe a que se le adjudica cierto manejo en la elaboración de útiles de piedra. Se cree que convivió con los diferentes tipos de australopithecus y que fue precisamente la presión ejercida por el género homo lo que hizo desaparecer a los australopithecinos. Sin embargo, a pesar de la aparente superioridad tecnológica del Homo habilis sobre sus antecesores, las diferencias anatómicas eran escasas, si bien poseían un cerebro ligeramente más grande que los homínidos anteriores.

A partir de aquí y gracias a los descubrimientos en la Cima de los Huesos en Atapuerca (1), en 1994, aparecen dos líneas evolutivas. La primera a través del Homo antecesor (que proviene del Homo ergaster) y que desembocará por un lado, en el Homo heidelbergensis y este en el Homo neandertalensis; y por otro, en el Homo rodhesiensis que acabará con la aparición del Homo Sapiens. Esta teoría deja incierto el origen y destino final del Homo erectus según la teoría clásica, y lo coloca como descendiente del Homo ergaster.

La segunda línea evolutiva y más clásica coloca al Homo erectus como descendiente del Homo habilis y se considera que aparece hace unos 1,5 millones de años logrando habitar gran parte del Viejo Mundo, desde África hasta China y la India. En las regiones más centrales de sus dominios, el continente africano y el centro de Ásia, al Homo Erectus se le asocia con la cultura achelense que, principalmente, se caracteriza por el desarrollo de las hachas de mano y otros útiles pétreos. También, se le reconoce dominio en la caza y cierto conocimiento en el control del fuego. Sin embargo, durante el casi un millón y medio de años de existencia, el volumen cerebral del Erectus no aumentó y no produjo un desarrollo tecnológico importante.

Según la teoría clásica el Homo Erectus comenzó a ser remplazado por formas arcaicas de Homo Sapiens entre hace 400 y 250 mil años y en distintas zonas geográficas. Esta especie de Homo Sapiens , poseía un cerebro más grande aunque todavía mantenía similitudes físicas con el Homo Erectus .

Con el tiempo al Homo Sapiens Arcaico le va sustituyendo otra sub-especie de Homo Sapiens más robusta, con un cerebro aún mayor y una capacidad adaptativa al frío, aunque se tienen dudas considerables acerca de sus aptitudes lingüisticas, cognitivas y culturales. A esta especie se la conoce como neandertalense.

Hacía el año 125.000 a .C, según la teoría del Único origen , aparece, en África, el Homo Sapiens moderno, con unos rasgos y aptitudes más propias para el desarrollo de la cultura y el lenguaje. Otra teoría, la del Origen múltiple , coloca el origen del Homo Sapiens moderno entre 400.000 y 300.000 a .C. y no le otorga más aptitudes que al neandertal , que también aparece por aquella época . El bagaje de útiles desarrollados por ambas especies así como sus prácticas culturales no son tan diferentes. En lo que si se está de acuerdo es en que, más o menos después del 35.000 a .C., la única raza de homínidos que quedó en todo el mundo fue el Homo Sapiens Sapiens, nuestra especie.

Por lo tanto, genéticamente, desde hace miles de años, el Homo Sapiens no ha sufrido cambio alguno. Sin embargo, desde el punto de vista físionómico, sí se han producido algunos cambios. Dentro de nuestra especie existen distintas poblaciones que se clasifican como razas. Entre ellas se encuentran la caucásica, la africana-negra, la asiática, etc. Estas diferencias externas, no obstante, no implican superioridad o inferioridad. Está demostrado, desde todos los puntos de vista, que las aptitudes y capacidades de todos los seres humanos son exactamente iguales, independientemente de la raza a la que se pertenezca.


(1) JUAN LUIS ARSUAGA E IGNACIO MARTÍNEZ, La especie elegida, Barcelona, Círculo de Lectores| Temas de Hoy, S.A. 1998, pag. 254.

Bibliografía

MARVÍN HARRIS, Introducción a la Antropología General, Madrid, Alianza Editorial. 2002.
JUAN LUIS ARSUAGA E IGNACIO MARTÍNEZ, La especie elegida, Barcelona, Círculo de Lectores| Temas de Hoy, S.A. 1998, pag. 254.