Revista hispanoamericana: artículos actualidad, cultura, ciencias, ecología y Derechos Humanos.

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Hominización: evolución biológica humana

Antropología · Ensayos y Artículos

Por Jes�s Sordo

Se estima que la vida en nuestro planeta comenz� hace entre unos tres o cuatro mil millones de años, aunque no empezamos a registrar f�siles de organismos complejos hasta hace aproximadamente 1.000 millones de años. Durante 400 millones de años, estos organismos complejos van evolucionando hasta convertirse en grandes animales de cuerpo duro que abundaron por todo el planeta. M�s adelante, durante la era Mesozoica, hace 225-180 millones de años, aparecen los mam�feros y entre 70-60 millones de años atr�s, principios de la era Cenozoica, los primeros primates, especie de la que desciende el hom�nido moderno, el Homo Sapiens. Durante el Oligoceno, en el lapso comprendido entre hace 38 y 25 millones de años, se desarrollaron los antropoides. Un poco m�s adelante, ya en el Mioceno, los hominoides se hab�an propagado ampliamente. Pero no fue hasta el Plioceno, entre 7 y 4 millones de años atr�s, cuando aparecen los primeros hom�nidos, los austraolopithecus (afarensis, africanus, robustus y boisei). Esta l�nea evolutiva provoca la aparici�n del g�nero Homo , en la transici�n entre el Plioceno y el Pleistoceno. A partir de este momento el estudio de la evoluci�n de los hom�nidos ya no solo se centra en el aspecto biol�gico sino tambi�n en el cultural y tecnol�gico. La gran novedad evolutiva que representa la cultura implica que las "capacidades y h�bitos" de los sujetos que la portan se adquieren por herencia social y no por herencia biol�gica. Este es un punto importante en el que comienza a producirse un proceso de acumulaci�n que, con el tiempo, provocara importantes avances de toda �ndole en la comunidad humana. Sin embargo, el comienzo de esta nueva "evoluci�n" en el g�nero Homo no impide nuevos cambios a nivel biol�gico y ya al final del Pleistoceno, aparece, por �ltimo, el Homo Sapiens.

La aparici�n de la especie homo est� sometida a varias interpretaciones. Adem�s, en ocasiones, las teor�as ofrecidas por los expertos colocan a las diferentes especies homo en un mismo tiempo, lo que hace dif�cil concretar la l�nea evolutiva. Por otro lado, estas interpretaciones son temporales y "cuelgan" de las investigaciones sobre los hallazgos f�siles hasta ahora encontrados. Por lo cual, los nuevos descubrimientos producir�n, inevitablemente, cambios en las teor�as sobre la evoluci�n biol�gica humana hasta ahora desarrolladas. Aun as�, exponemos a continuaci�n la "versi�n oficial" m�s o menos aceptada por la mayor�a de la comunidad acad�mica.

Cronol�gicamente, el homo habilis es el primero de nuestros antepasados homo. Apareci� hace unos 1.8 millones de años y su nombre, hombre h�bil, se debe a que se le adjudica cierto manejo en la elaboraci�n de �tiles de piedra. Se cree que convivi� con los diferentes tipos de australopithecus y que fue precisamente la presi�n ejercida por el g�nero homo lo que hizo desaparecer a los australopithecinos. Sin embargo, a pesar de la aparente superioridad tecnol�gica del Homo habilis sobre sus antecesores, las diferencias anat�micas eran escasas, si bien pose�an un cerebro ligeramente m�s grande que los hom�nidos anteriores.

A partir de aqu� y gracias a los descubrimientos en la Cima de los Huesos en Atapuerca (1), en 1994, aparecen dos l�neas evolutivas. La primera a trav�s del Homo antecesor (que proviene del Homo ergaster) y que desembocar� por un lado, en el Homo heidelbergensis y este en el Homo neandertalensis; y por otro, en el Homo rodhesiensis que acabar� con la aparici�n del Homo Sapiens. Esta teor�a deja incierto el origen y destino final del Homo erectus seg�n la teor�a cl�sica, y lo coloca como descendiente del Homo ergaster.

La segunda l�nea evolutiva y m�s cl�sica coloca al Homo erectus como descendiente del Homo habilis y se considera que aparece hace unos 1,5 millones de años logrando habitar gran parte del Viejo Mundo, desde �frica hasta China y la India. En las regiones m�s centrales de sus dominios, el continente africano y el centro de �sia, al Homo Erectus se le asocia con la cultura achelense que, principalmente, se caracteriza por el desarrollo de las hachas de mano y otros �tiles p�treos. Tambi�n, se le reconoce dominio en la caza y cierto conocimiento en el control del fuego. Sin embargo, durante el casi un mill�n y medio de años de existencia, el volumen cerebral del Erectus no aument� y no produjo un desarrollo tecnol�gico importante.

Seg�n la teor�a cl�sica el Homo Erectus comenz� a ser remplazado por formas arcaicas de Homo Sapiens entre hace 400 y 250 mil años y en distintas zonas geogr�ficas. Esta especie de Homo Sapiens , pose�a un cerebro m�s grande aunque todav�a manten�a similitudes f�sicas con el Homo Erectus .

Con el tiempo al Homo Sapiens Arcaico le va sustituyendo otra sub-especie de Homo Sapiens m�s robusta, con un cerebro a�n mayor y una capacidad adaptativa al fr�o, aunque se tienen dudas considerables acerca de sus aptitudes lingüisticas, cognitivas y culturales. A esta especie se la conoce como neandertalense.

Hac�a el año 125.000 a .C, seg�n la teor�a del �nico origen , aparece, en �frica, el Homo Sapiens moderno, con unos rasgos y aptitudes m�s propias para el desarrollo de la cultura y el lenguaje. Otra teor�a, la del Origen m�ltiple , coloca el origen del Homo Sapiens moderno entre 400.000 y 300.000 a .C. y no le otorga m�s aptitudes que al neandertal , que tambi�n aparece por aquella �poca . El bagaje de �tiles desarrollados por ambas especies as� como sus pr�cticas culturales no son tan diferentes. En lo que si se est� de acuerdo es en que, m�s o menos despu�s del 35.000 a .C., la �nica raza de hom�nidos que qued� en todo el mundo fue el Homo Sapiens Sapiens, nuestra especie.

Por lo tanto, gen�ticamente, desde hace miles de años, el Homo Sapiens no ha sufrido cambio alguno. Sin embargo, desde el punto de vista f�sion�mico, s� se han producido algunos cambios. Dentro de nuestra especie existen distintas poblaciones que se clasifican como razas. Entre ellas se encuentran la cauc�sica, la africana-negra, la asi�tica, etc. Estas diferencias externas, no obstante, no implican superioridad o inferioridad. Est� demostrado, desde todos los puntos de vista, que las aptitudes y capacidades de todos los seres humanos son exactamente iguales, independientemente de la raza a la que se pertenezca.


(1) JUAN LUIS ARSUAGA E IGNACIO MART�NEZ, La especie elegida, Barcelona, C�rculo de Lectores| Temas de Hoy, S.A. 1998, pag. 254.

Bibliograf�a

MARV�N HARRIS, Introducci�n a la Antropolog�a General, Madrid, Alianza Editorial. 2002.
JUAN LUIS ARSUAGA E IGNACIO MART�NEZ, La especie elegida, Barcelona, C�rculo de Lectores| Temas de Hoy, S.A. 1998, pag. 254.