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Autor del art�culo: Jes�s Sordo Medina

Jesús Sordo
Autor del artículo

Capítulos del libro:

1. Introducción - Historia de Ruanda.
2. La Guerra de Ruanda de 1990 A 1994.
3. Preparación del Genocidio.
4. Misión UNAMIR y los meses anteriores al genocidio.
5. Asesinato del Presidente Habyarimana.
6. El genocidio.
7. Reacciones internacionales ante el genocidio.
8. Los refugiados.
9. ¿Qué ocurrió con los Twa durante el genocidio?
10. El General Romeo Dallaire.
11. Tribunal Penal Internacional de Ruanda.
12. La visión africana del genocidio.
13. Notas finales.
14. Bibliografía.

 

Preparación del genocidio

Antecedentes y preparación del genocidio

En la década de los años 90, Ruanda era un estado fuertemente centralizado, lo que facilitaba la gestión de cualquier rincón del país ya fuera mediante el ejército, a través de los representantes administrativos del gobierno o por las fuerzas paramilitares. (1) Este modelo social facilitó enormemente la planificación del genocidio que alcanzaría hasta la última colina del país.

Theoneste BagosoraCon las fuentes de las que disponemos hoy en día, todo apunta a que fue durante el año 1991 cuando se comenzó a idear el genocidio de una forma planificada. Los radicales hutus, encabezados por el presidente Habyarimana y uno de sus coroneles más radicales y sanguinarios, Théoneste Bagosora, formado militarmente en Bélgica y Francia, elaboraron unos documentos que fundamentarían las distintas acciones a tomar a partir de ese momento. En estos escritos (2) se identificaba a la etnia tutsi como el principal enemigo del pueblo hutu y de su revolución de 1959. Además, se incluía en ese frente opositor a cualquiera que apoyara a los tutsi o estuviera en contra de las aspiraciones de «Poder Hutu». Otros documentos encontrados en los archivos de la inteligencia militar de Kigali dan fe de los movimientos que se iban dando para preparar el terreno. El propio Théoneste Bagosora y el teniente coronel Anatole Nsengiyumwa, jefe de inteligencia, elaboraron durante el año 1992 varios informes donde se afirmaba la existencia de un profundo malestar en las fuerzas armadas por la futura incorporación del FPR y el ascenso del temor en la población hutu por la llegada al poder de políticos tutsi, los cuales impondrían de nuevo la monarquía y someterían al pueblo hutu, como ocurriera antes de la revolución de 1959. Para evitar esto, se instaba al presidente a preparar a la población para las hostilidades y a convencer a los aliados de entonces, Francia y Bélgica, de que la única intención del FPR era recuperar el poder en Ruanda, ya que éstos últimos se habían infiltrado en Kigali creando una red de sabotaje.

Anatole NsengiyumwaTanto Théoneste Bagosora como Anatole Nsengiyumwa se pusieron a trabajar creando un grupo dentro del ejército llamado Amasasu, (bala en Kinyaruanda), y que se encargaría de formar a un milicia popular a lo largo y ancho de toda Ruanda con el objetivo de defenderse de las tropas del FPR. Las administraciones locales, el ejército y la población deberían coordinarse de forma perfecta para actuar eficazmente y distribuir el armamento necesario. Durante el año 1993, se realizaron una serie de compras de armamento ligero y machetes. De hecho, mientras se desarrollaban las conversaciones de paz en Arusha, el director del Banco de Ruanda, Jean Birara, en privado, comunicó a diversos diplomáticos occidentales que el gobierno de Habyarimana había realizado una adquisición de armas por valor de 12 millones de dólares que se componía de 40.000 granadas, 29.000 bombas, 1.000 porras, 1.000 pistolas y 5.000 AK-47. En esta operación habían intervenido dos empresas: OGA, Office Général de l'Air y la belga East African Cargo, y los fondos para tan mayúscula compra provenían de la ayuda que la comunidad internacional derivaba a Ruanda para su desarrollo. En diciembre de 1993, las armas ya habían sido distribuidas por todo el país de forma minuciosa. Uno de cada tres adultos hutu estaba en posesión de al menos un machete (se importaron de China 581.000) o granadas y rifles. (3)

Lewis PrestonY a todo esto ¿no fue la comunidad internacional consciente del movimiento de armas? Sí, pero ocurría que todo estaba muy bien planificado y la labor de Habyarimana durante las conversaciones de Arusha fue simular que tenía interés en llegar a un acuerdo y convencer a los demás de que todo el rearme era debido, exclusivamente, a la necesidad de conseguir la capacidad de defenderse de las incursiones militares del FPR. De hecho, el Banco Mundial, que entre 1991 y 1993 realizó cinco auditorías, solo suspendió el envío de más dinero en una ocasión, aunque en ningún momento canceló la ayuda. En las conversaciones que durante los primeros años de la década de los 90 mantuvieron el presidente del Banco Mundial, Lewis Preston, y el presidente Habyarimana, el primero instaba al líder ruandés a reducir el gasto militar, quien lo justificaba por la guerra civil que se estaba produciendo en el interior de Ruanda. Hay que decir que las incursiones militares por parte del FPR no ayudaron lo más mínimo, es más, daban alas a los planes del régimen hutu. Pese a todo, ni el Banco Mundial ni el FMI tuvieron una actitud decidida. A fecha 31 de mayo de 1994, cuando el genocidio se había cobrado a gran parte de sus víctimas, todavía se utilizaron fondos de una cuenta de la Banque Bruxelles Lambert, provenientes del Banco Mundial, para la compra de armas.

En la preparación del genocidio, no solo participaron los militares y el gobierno, también otros sectores de la población cumplieron con su misión. Y el sector que lo hizo de forma coordinada con el resto, fueron los medios de comunicación afines al gobierno y, en especial, la cadena de Radio y Televisión De las Mil Colinas (RTLMC), financiada por extremistas hutu, asociada a la oficialista Radio Ruanda y, curiosamente, producida por Georges Ruggiu, un ciudadano italo-belga que había llegado a Ruanda en 1993 y, finalizado el genocidio, sería condenado a doce años de prisión por colaboración y apoyo a los radicales.

Más sobre la Preparación del genocidio en el siguiente libro:

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Notas



(1) BOUBACAR BORIS DIOP, Árica más allá del espejo, Editions Cahiers du cinéma, 2007. oozebap, 2009. Barcelona, pp 17.

(2) LINDA MELVERN, Un pueblo traicionado, Intermón Oxfam, Barcelona, 2000, pp 93.

(3) LINDA MELVERN, Un pueblo traicionado, Intermón Oxfam, Barcelona, 2000, pp 98.

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