René Descartes, su método hermeneútico
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René Descartes, su método hermeneútico

Por Jesús Sordo Medina | 2011-02-23


Rene Descartes y su métodoEntre los años 1604 y 1614 se formó en los mejores centros de formación siendo el célebre colegio de los jesuitas de la Flèche su punto de arranque y donde conoció en profundidad la mencionada filosofía escolástica entre los años 1612 y 1614, además de acceder a la ciencia matemática desde una mirada más moderna propia del centro de la Fléche.



René Descartes (1596, La Haye, Turena, Francia-1650, Estocolmo, Suecia) es sin duda uno de los mayores filósofos de la historia y padre de la filosofía moderna. Su método se convirtió en poco tiempo en un revolucionario sistema de interpretación del mundo que sustituyó al modelo aristotélico que la escolástica cristiana había promovido durante siglos. Trás Aristóteles, según reconocen eminentes filósofos como Bertrand Russell, Descartes es el nuevo descubridor que trae aires nuevos al pensamiento filosófico y científico construyendo un nuevo edificio en torno al pensamiento epistémico. Con el paso de los siglos, esto se ha corroborado a juzgar por la influencia en pensadores y científicos posteriores.

Entre los años 1604 y 1614 se formó en los mejores centros de formación siendo el célebre colegio de los jesuitas de la Flèche su punto de arranque y donde conoció en profundidad la mencionada filosofía escolástica entre los años 1612 y 1614, además de acceder a la ciencia matemática desde una mirada más moderna propia del centro de la Fléche.

Ya en 1616 comienza, en Poitiers, estudios de derecho, los cuales abandona para enrolarse como soldado en la contienda de los Treinta Años en una aventura personal que buscaba leer el "libro del mundo", como él mismo lo definió. Por esta época Descartes entra en contacto con el filósofo y científico holandés Isaac Beeckman que le formará en la investigación científica influenciada por la nueva física y astronomía ya desarrollada por Galileo lo que le provocará una reacción casi de tipo iniciático como el propio Descartes reconoce "he descubierto los fundamentos de una ciencia maravillosa", todo ello trás la interpretación que él realiza de tres sueños que tiene la noche del 11 de noviembre de 1619. Trás ésta "revelación" da inicio oficialmente el desarrollo de su nuevo método que pronto obtendrá eco en los círculos literarios, científicos y filosóficos de su época.

Entre los años 1625 y 1627 -alternando su ocupación como pensador y soldado- se traslada a París, donde ya es considerado un "excelente matemático" y hombre de mundo aunque su Discurso del Método aún no esté publicado. Entre tanto redacta su obra "Las Reglas para la dirección del espíritu" que pasarán a formar la parte esencial de la metodología de análisis y razonamiento que supone su Discurso del Método. Estas reglas o guías para una correcta hermenéutica e interpretación de los fenómenos se pueden resumir de la siguiente forma:

  1. La primera regla es la de evidencia, que él anuncia en estos términos: “Nunca acoger nada como verdadero, si antes no se conoce que lo es con evidencia”. Y ¿Cuál es el acto intelectual para detectar esa evidencia? La intuición que Descartes como “un concepto de la mente pura y atenta, que nace de la sola luz de la razón y que es más cierto que la deducción misma”.
  2. La Segunda Regla es “dividir todo problema que se someta a estudio en tantas partes menores como sea posible y necesario para resolverlo mejor”, permitiendo a la mente desmenuzar lo complejo en elementos más sencillos.
  3. “La tercera regla es la de conducir con orden mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, como a través de escalones, hasta el conocimiento de los más complejos”. Es decir, desmenuzar el problema en partes más sencillas no es suficiente. Así, tras el análisis viene la síntesis de tal forma que sepamos conocer la relación entre las partes sencillas para comprender el orden del todo.
  4. La última regla es la comprobación y revisión: “La última regla es la de efectuar en todas partes enumeraciones tan complejas y revisiones tan generales que se esté seguro de no haber omitido nada”. Enumeración y revisión: aquella controla si el análisis es completo, y la segunda, la corrección de la síntesis.

Fuente: Reglas del método, según G. Reale

Aunque su Discurso se compone de otros elementos y temas importantes, estas reglas suponen un nuevo punto de partida para el análisis hermeneútico de problemas e interrogantes de toda índole, es decir, este método se puede aplicar en un amplio número de dimensiones vitales. Dicho método, según el propio Descartes, contará con unos atributos-que las personas poseen de forma natural aunque hayan, por supuesto, que desarrollar-. Éstos son: la intución, la deducción, la enumeración o inducción y la memoria o recuento de todos los pasos dados.

Ya en 1637, definitivamente, aparece el Discurso del Método, que publica en Leiden y en francés, no en latín como se solía hacer con las obras de carácter erudito. Adjuntas a esta nueva obra, también Descartes publica tres ensayos: Dióptrica, Meteoros y Geometría. Ensayos ya redactados según el nuevo método. Por esta época, Descartes publica en latín "Meditaciones de prima philosophia" -dedicadas a la princesa Isabel, hija de Federico V- donde pretende construir un manual de su propia filosofía y trás lo cual entrará en contacto con el matemático y filósofo inglés Thomas Hobbes, seguidor de la nueva ciencia-iniciada por Bacon y Galileo- Como Descartes ya había decidido abandonar la escolástica y rechazaba la nueva ciencia, ambos pensadores no lograron ponerse de acuerdo y el francés decide que su filosofía sea el nuevo paradigma filosófico-científico.

El método, que ha pasado a la historia como uno de los grandes avances dentro del pensamiento analítico y científico, dió comienzo a una muy importante disciplina filosófica: la Epistemología o Teoría del Conocimiento. Su génesis cuenta con la mejor definición de todas, la del propio Descartes:

“El método es necesario para buscar la verdad. El método en su totalidad consiste en el orden y la disposición de las cosas hacia las cuales es preciso dirigir la fuerza del espíritu para descubrir alguna verdad. Lo seguiremos exactamente, si reconducimos gradualmente las proposiciones complicadas y obscuras hasta las más simples, y si a continuación, partiendo de las intuiciones más simples, nos elevamos por los mismos grados al conocimiento de todas las demás”. Descartes

La duda es, objetivamente, la simiente de este método y de cualquier fundamento sólido. Descartes asume que es posible dudar de todo, hasta de nuestra propia existencia, dado que nuestras percepciones a veces nos engañan y nos hacen "dudar" de lo que percibimos. También, las verdades a priori pueden ser motivos de duda: las matemáticas, el hecho de que 2 y 3 suman cinco puede convertirse en un fenómeno del que cabe dudar. Para dar salida al desasosiego del hecho de que se puede dudar de todo y por lo tanto caer en un total relativismo dominado por un "Dios maligno, artero, engañador y poderoso", Descartes afirma y certifica que de nuestra existencia no se puede dudar: si ese "Dios maligno" me engaña, existo; si me engaño a mi mismo, también existo, por lo tanto, "cogito, ergo sum", (pienso, luego existo).

La obra de Descartes se vió truncada por su temprana muerte. Contaba apenas 50 años cuando en 1649 recibió una invitación como pensador de la joven reina de Suecia, Cristina, que el filósofo acepto a regañadientes. Las bajísimas temperaturas del país escandinavo y el horario de las sesiones o clases con la reina -cinco de la mañana- provocaron que René Descartes enfermara gravemente. Finalmente, un 11 de febrero de 1650, a los 53 años de edad, el sin duda mejor pensador francés de todos los tiempos y uno de los mejores de la historia del pensamiento universal, falleció dejando un nuevo corpus filosófico.

Fuente:

Historia de la filosofia, Bertrand Russell