Los hermanos Bécquer en Toledo: lugares donde vivieron

Cuando Gustavo escribía sus cuentos, leyendas y poemas, no lo hacía en soledad. La mayor parte de las veces, su hermano Valeriano andaba cerca, como ocurrió en sus primeros viajes a Toledo en 1956; además de la estancia prolongada de ambos en la ciudad entre octubre de 1868 y diciembre de 1869 y en el número 8 de la calle San Ildefonso. Esta finca todavía sigue en pie y cobija un laurel de más de 8 metros que Gustavo y Valeriano plantaron hace 150 años.

1856: Los primeros viajes de Bécquer a Toledo

Las primeras estancias puntuales de los hermanos Bécquer en Toledo comenzaron en 1856, cuando el joven poeta contaba con 21 años y visitaba la ciudad junto a su hermano para recoger material histórico con el que redactar una serie de libros ilustrados que habrían de llamarse Historia de los Templos de España. Aquellos primeros viajes sólo dieron fruto a un primer volumen: Templos de Toledo, publicado en 1857 con textos de Gustavo e ilustraciones de Valeriano.

Historia de los templos de España: Templos de Toledo

Además de esta publicación, las visitas de Bécquer a Toledo le sirvieron para, primero, enamorarse de la ciudad, y segundo, ambientar en ella cuatro de sus leyendas más famosas: Tres fechas, El Cristo de la Calavera, El Beso y Rosa de Pasión.

La calle de La Lechuga (y luego de los hermanos Bécquer)

Ventura de los reyes Prósper
Ventura de los Reyes Prósper.

Durante estas visitas, los hermanos Bécquer no vieron oportuno alquilar una vivienda permanente y se hospedaron en el número 9 de la antigua calle de la Lechuga, hoy de Los Bécquer, inmueble que admitía huéspedes y muy cerca de las Cuevas de Hércules. Este dato lo conocemos gracias al científico, divulgador, profesor, políglota y humanista Ventura de los Reyes Prósper (1863-1922), quien fuera director del Instituto de General Técnico de Segunda Enseñanza de Toledo y gran conocedor de la vida y obra de los hermanos Bécquer. De hecho, Ventura fue quien promovió el cambio del nombre de la calle de la Lechuga a “Los Bécquer”, lo cual se produjo en 1911.

En la siguiente imagen se puede ver el interior de la hospedería del número 9 de la antigua calle de la Lechuga durante una visita del propio Ventura Prósper y el exterior del número 9 (inmueble hoy abandonado) de la actual calle de Los Bécquer:

Calle de la Lechuga, de los Bécquer Toledo
El interior del anterior número 9 de los Bécquer permaneció accesible hasta el año 2018, cuando se decidió cerrar la entrada con una gran puerta métalica.

Como curiosidad, se cuenta que el poema Volverán las oscuras golondrinas fue concebido o escrito por Bécquer mientras observaba los nidos de estas aves en los balcones de la pensión donde se alojaba en la actual calle de Los Bécquer.

Los hermanos Bécquer en la calle de San Ildefonso, 8

Olivo que plantaron los hermanos Bécquer en la calle San Ildefonso, 8 en Toledo.
Olivo que plantaron los hermanos Bécquer en la calle San Ildefonso, 8 en Toledo.

Como indicábamos al principio de este texto, tras algunas visitas a la ciudad de Toledo, los hermanos Bécquer decidieron residir en la misma durante un tiempo, concretamente entre octubre de 1868 y diciembre de 1869, en la mencionada calle San Ildefonso, nº 8.

Las razones por las que los hermanos Bécquer decidieron mudarse a Toledo fueron varias:

  1. La primera para alejarse de los disturbios de la revolución de 1868, donde Bécquer perdió su libro de poemas.
  2. Segundo por la infidelidad de su mujer Casta Esteban y Navarro (se sospecha que el tercer hijo de ésta no era de Bécquer).
  3. Y tercero, porque Toledo supuso siempre para Bécquer una fuente de inspiración.

Ya en Toledo, Bécquer pudo reorganizar su obra y reescribir su libro de poemas perdido que se convertiría en el Libro de los Gorriones, publicado precisamente en ese año 1868.

Por último, siempre según Ventura de los Reyes Prósper, en el número 8 de la calle San Ildefonso, los hermanos Bécquer plantaron un laurus nobilis que todavía sobrevive. No sabemos si será el laurel más longevo o el de mayor altura, pero estuvo en las manos de uno de los mejores poetas en lengua castellana y a su inseparable hermano.

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Jesús Sordo Medina

Programador informático, redactor web y escritor.

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