La importancia del conocimiento para cuidar de la naturaleza

La ecología (unión de los término griegos oikos y logos) es la ciencia que nos enseña a los seres humanos a relacionarnos con los demás seres vivos del planeta y con nuestro propio entorno. Esa relación debería ser simbiótica, pero los datos alarmantes de las últimas décadas nos exigen cambiar nuestra actitud a nivel individual y colectivo si no queremos convertir la Tierra en un árido desierto.

Proyectotierra.orgIniciativas para cambiar esta actitud hay muchas, y una de ellas es ProyectoTierra.org, una revista online de divulgación que apuesta por el conocimiento como herramienta para establecer nuevas sinergias y relaciones entre la especie humana y la naturaleza. Entre sus contenidos, encontaréis numerosos artículos muy completos sobre animales y flora; también hay guías de viajes de los lugares del mundo con mayor atractivo natural, y por supuesto, artículos de coincienciación sobre la importancia del cuidado del medio ambiente.

Con la ayuda de esos contenidos, vamos a esbozar un pequeño análisis sobre los retos a los que nos enfrentamos y líneas de comportamiento que pueden ayudar para frenar el cambio climático.

Reducir la intervención en el ecosistema

Avispa Alfarera

Desde que el ser humano comenzó a viajar empezó a modificar los ecosistemas, especialmente con el traslado -voluntario o no- de especies oriundas de un lugar a otros donde se convirtieron en invasoras y llegaron a acabar con especies locales. En proyectotierra.org hay valiosos contenidos al respecto, como este artículo sobre la avispa alfarera. Además de conocer sus costumbres, estructura social y demás datos biológicos y biosociales, el artículo también hace hincapié en la expasión de esta gran avispa desde su lugar de origen en Asia a otros lugares del mundo, incluida Europa. Y todo, por causa humana.

El planeta no es nuestro

Somos una de las especies más jóvenes que ha poblado la tierra (unos cientos de miles de años), pero de las más arrogantes. Es cierto que no se puede generalizar, pero el uso que hacemos los recursos del planeta, cómo nos relacionamos con otros seres vivos o la mala gestión de nuestros residuos nos convierten en unos desconsiderados para la que es nuestra casa y la del resto de especies.

Como bien apuntan en Proyectotierra.org, cuidar de la naturaleza es cuidar de nosotros mismos como especie. La lógica es muy sencilla: si hay escased de agua, la temperatura sube, el ciclo del carbono deja de funcionar correctamente o desaparecen especies que equilibran el ritmo biológico del planeta, nosotros, los seres humanos, podemos llegar también a desaparecer.

Conocer, observar y deleitarse con la naturaleza

Importancia de la naturaleza

Decíamos antes que no se puede generalizar a la hora de acusar a todo el género humano del cambio climático. De hecho y afortunadamente, cada vez hay más personas que, gracias a la observación, a la reflexión y al asombro que les produce la naturaleza, se han convencido de que la relación entre civilización y naturaleza debe cambiar.

Estamos, por tanto, hablando de conocimiento, de epistemología enfocada a la naturaleza. Como escribían los griegos clásicos, una parte importante de la evolución del pensamiento tuvo que ver con la capacidad del ser humano de «asombrarse» ante nuevos descubrimientos y formas de entender el mundo. Pues bien, una manera muy útil de ser más respetuosos con la naturaleza es deleitarse con ella, valorar la belleza que nos ofrece en sus distintos ecosistemas y comprender que, en la mayoría de los casos, han debido pasar cientos de miles de años para obtener espacios como el que se ve en la imagen superior.

Partir de lo individual

¿Cómo se puede lograr un cambio radical en la relación del ser humano y la naturaleza? ¿Cón revoluciones violentas? ¿Siguiendo a grandes líderes? Más bien, los cambios reales y perdurables en el tiempo tienen más que ver con el cambio y la transición individual a una mentalidad más ecológica.

Esto incluye unos cambios a nivel ético y en nuestros hábitos:

  • Apostar por proyectos políticos realmente comprometidos y sensibles con el cuidado del medioambiente.
  • Reciclar lo máximo posible.
  • Consumir productos con una trazabilidad ecológica verificada.
  • Reducir al máximo la emisión de gases efecto invernadero.
  • Apostar por una economía sostenible o Economía Circular.
  • Fomentar la educación ambiental en las nuevas generaciones.
  • Colaborar con la justicia social: defender la Ecología es también defender los Derechos Humanos.

Guano Fertilizante Natural

Un ejemplo práctico de Ética Ecológica que rescatamos del proyectotierra.org es apostar por una agricultura ecológica que, en muchos casos, tiene que ver con volver a costumbres y uso de productos ancestrales como el Guano, un fertilizante natural. Este producto se utilizaba de forma masiva hasta el descubrimiento en 1915 de los fertilizantes químicos artificiales. Volver a utilizar el Guano ayudaría enormemente a no erosionar el suelo y alargar su vida fértil.

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Habría mucho más que hablar sobre ecología, ética, conocimiento y cómo observar la naturaleza para aprender de ella. Si queréis hacerlo, visitad la revista proyectotierra.org para conocer más sobre nuestra oikos.

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