Revista hispanoamericana: artículos actualidad, cultura, ciencias, ecología y Derechos Humanos.

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Manuel Ruiz Rico

Por Manuel Ruiz Rico, Addis Abeba

Somalilandia: la excepción a la debacle somalí

CRÓNICAS


 

«Hambruna, guerra civil, violencia, muertes, exilio, refugiados» Somalia y todo lo que tiene que ver con este país es en estos días la imagen misma del desastre y la tragedia. Suena la palabra Somalia y enseguida vienen el silencio y un leve meneo de cabeza para acentuar el lamento y resignación mientras emergen inevitablemente esas y otras palabras relacionadas con el desastre. Sin embargo, no todo huele a podrido en este país del Cuerno de ́frica. Somalilandia, un pequeño territorio al norte de Somalia, no está viviendo ni mucho menos la debacle humana que sufre el país al que un día estuvo unido y del que se autoproclamó independiente hace ahora casi 21 años.

Somalilandia es un país de facto, aunque la comunidad internacional no le haya reconocido aún este estatus. Ubicado casi en la misma punta del Cuerno de ́frica y limítrofe con Djibouti, tiene casi 140.000 kilómetros cuadrados (levemente superior a la extensión de Grecia), donde viven 3,5 millones de personas de religión musulmana. De hecho, el fuerte islamismo que impera en el país (las mujeres han de ir con burka) es uno de los motivos que más la alejan de la comunidad internacional. Eso, y sus escasos recursos naturales: es un país prácticamente desértico.

Sus puntos fuertes: su importancia geoestratética en el Cuerno de ́frica y que es un país sin conflictos internos y con una democracia instalada, en la que ha habido incluso elecciones y cambios de gobierno sin que la violencia haya tenido lugar, extremo del que apenas puede presumir ningn país africano, véanse los frecuentes problemas, de violencia y pucherazos, en países como Nigeria, Kenia, Etiopía, Sudán y un largo etcétera.

La historia de Somalilandia como país independiente comenzó fugazmente el 26 de junio de 1960. Ese día fue declarada su independencia. Hasta entonces y desde 1888 este territorio había sido un protectorado británico (conocido como British Somaliland). Sin embargo, esta independencia duró poco, apenas unos días: el 1 de julio de ese 1960, la Somalilandia Británica fue unida a la Somalilandia Italiana como primer paso hacia una república somalí.

Esta república comenzó a andar y se convirtió en Somalia. Sin embargo, tras la guerra civil iniciada bajo el régimen de Said Barre a finales de los 80, Somalilandia tomó la decisión de separarse del resto del país y el 18 de mayo de 1991 se autoproclamó Estado independiente.

Desde entonces, Somalilandia ha sido un país pacífico y aunque fuertemente islamista siempre ha estado alejado del islamismo radical y de ramas terroristas como Al Qaeda y Al Shabab. De hecho, el país ha logrado cierta evolución democrática.

En 2002, el régimen de gobierno por conferencia de clanes se cambió por una democracia de partidos, donde éstos no pueden estar vinculados a un clan o una religión (aunque en la realidad, se da esta identificación, aunque no de manera expresa). Las primeras elecciones llegaron en 2003 y fue elegido presidente Dahir Riyale Kahin, quien volvió a vencer en 2007. En los comicios de junio de 2010, los últimos celebrados hasta la fecha, Kahin perdió en detrimento de Ahmed Mahamoud Silanyo, el actual presidente. En ningún caso hubo violencia y el poder fue traspasado sin altercados y en paz, la baza principal que esgrime el país al reclamar el reconocimiento internacional. La primera vez que este llegó fue en junio de 2007 tras un encuentro entre el primer ministro de Etiopía, Meles Zenawi, y Kahin. El Ministerio de Exteriores etíope hizo referencia a Kahin en un comunicado como «Presidente de Somalilandia».

Uno de los fuertes del país es su localización estratégica en el Cuerno África, debido sobre todo al puerto de la ciudad de Berbera (la capital es Hargeisa, en el centro del país). Este puerto rivaliza cada vez más con el de Djibouti como vía de entrada de mercancías hacia el interior de ́frica por el Este y como vía de conexión el Asia, especialmente con India y China.

Dada la carencia de conflictos en el país, en los últimos años está recibiendo más turismo, aunque aún sean datos testimoniales. Somalilandia tiene, entre otras cosas, edificios de arquitectura otomana, las cuevas de pinturas de Laas Gaal (cerca de Hargeisa y descubiertas en 2002) y la ciudad histórica de Zeilah.

«Somos un país próspero, tenemos nuestra propia moneda, universidades, el puerto de Berbera, recibimos cada vez más turismo y hasta hemos realizado un cambio de gobierno reciente sin violencia y en paz», aseguran fuentes diplomáticas del país en Addis Abeba. «Y todo esto», prosiguen las fuentes, «sin la ayuda internacional que podríamos tener y que no recibimos debido a que nuestra independencia no ha sido reconocida por lo que ningún país puede darnos ayudas ni fondos de Estado a Estado porque el diálogo lo mantienen con Mogadiscio no con Hargeisa», se lamenta.

Somalilandia permite, de hecho, hacer un resumen a más de 20 años de historia en los que el nombre de Somalia no aparece unido a guerras, hambrunas y muerte.

Firma Manuel