Aristocracia y democracia participativa ateniense

Introducción

Si hay dos grandes edificios dentro de la civilización europea, esos son el judeo-cristianismo y la racionalidad con origen en la antigua Grecia. Ambos paradigmas tienen un origen remoto, de al menos cuatro milenios: el tiempo transcurrido de la emigración de Abraham desde Ur hasta Palestina, o el inicio de la cultura Micénica, en la península griega, y cretense en la isla de Creta. Aunque, en términos socio-políticos, la cultura griega sobrevive parcialmente durante el Medievo a través del Imperio Bizantino, el cristianismo sustituye, al menos en gran parte de Europa, al paradigma griego que, entre otras muchos aportes, nos dejó una proto-democracia participativa que ha influido notablemente en la mayoría de los países occidentales.

Si buscamos lo que define y hace permanecer en el tiempo a la cultura griega desde un punto de vista sociológico, tenemos que hablar entonces de la «polis», esa unidad administrativa y política que se instaló en toda la zona de influencia griega (Helade) durante la primera mitad del milenio I a.C. En este sentido, Aristóteles definió a la polis como «la forma natural de las comunidades humanas» y, a diferencia de otras naciones de su tiempo, estas ciudades se convirtieron en comunidades autónomas con una porción de terreno colindante más o menos grande para el cultivo, la generación de otros recursos o el dominio sobre aldeas y núcleos poblacionales más pequeños.

Como se sabe, fueron Atenas y Esparta las dos poleis más importantes y potentes de toda la historia de la Grecia antigua y, en el caso de la ciudad de Sócrates y Platón, ésta fue capaz de extender su modelo socio-económico a otras partes del Mediterráneo estableciendo colonias aquí y allá -sobre todo entre los siglos VII y VI- para conseguir recursos de todo tipo, los cuales escaseaban cada vez más en la propia Grecia. También, dentro del propio ámbito griego, Atenas y Esparta consiguieron aglutinar a otras poleis en dos federaciones para crear dos bandos bien diferenciados que se enfrentaron entre sí por el control de parte del Mar Mediterráneo oriental en las famosas Guerras del Peloponeso (431-404 a.C.) según nos cuenta el historiador Tucídides.

Por lo tanto, la cultura griega, su filosofía, ciencia, poesía y teatro tienen como marco común la polis , la cual va a generar a un hombre urbano y cosmopolita muy distinto a los ciudadanos de otros pueblos como Macedonia, los persas o la incipiente Roma.

Aunque la esencia de las poleis es la misma, no todas son iguales. Las que nacen a raíz, sobre todo, del colonialismo ateniense y alejadas de la propia Grecia van a ser poleis con un fuerte carácter comercial y no van a ejercer un dominio sobre los territorios de alrededor como lo ejercían Atenas y Esparta.

Colonias como Metaponto, al sur de Italia, o Marsella, en la actual Francia, cumplirán una función comercial proveniente de la explotación de los recursos de la zona. La importancia de estas colonias a nivel comercial hará que su tamaño sea mayor o menor.

En cualquier caso, sobre la vida en la polis, sabemos cómo se desarrollaba gracias, sobre todo, a los textos filosóficos, teatrales e históricos que han quedado sobre Atenas y Esparta, mientras que de las colonias sólo nos quedan pequeñas referencias de escritores antiguos y, en el mejor de los casos, restos arqueológicos.

De la Aristocracia a la Democracia

Hemos dicho que la polis va a ser el marco físico donde se va a desarrollar la democracia griega, la cual, aunque en un estado prototípico , va a ser considerada como la fuente de inspiración de las democracias actuales. De hecho, independientemente del éxito que los griegos antiguos pudieran tener en la praxis de esta teoría política, sólo su definición ya advierte de las pretensiones de los primeros políticos democráticos:

demos = pueblo + kratos = poder = El poder del pueblo.

Sin embargo, como decimos, la Democracia griega fue iniciadora de un sistema político nuevo y distinto pero no era exactamente una Democracia como la entendemos hoy en día. En aquellas primeras sociedades democráticas existían los esclavos, quienes junto a las mujeres, no tenían capacidad de voto y forma de ejercer ningún influencia en el poder.

Cabe destacar también, que polis y Democracia evolucionaron al mismo tiempo y fue cuando la polis desapareció ante la llegada de los imperios (primero de los macedonios y luego de los romanos), que el modelo democrático cayó con ella. Habría que esperar a la Ilustración en el siglo XVIII, al menos en occidente, para retomar este modelo político y oponerse, de paso, contra el absolutismo.

En cuanto a la evolución del proceso democrático, se cuentan con suficientes fuentes como para establecer una cronología desde el modelo aristocrático de la época de Hesiodo hasta el inicio de la transición a la democracia en el siglo VI a.C.

Las dos razones principales por las que el sistema aristocrático evolucionó al democrático fueron: la presión del pueblo ejercida sobre el poder de turno, y el apoyo y liderazgo de algunas personalidades importantes de la propia aristocracia en favor de aquella transición.

Solon, primer gran legislador y precursor de la Democracia ateniense.
Solon, primer gran legislador y precursor de la Democracia ateniense.

primera de aquellas figuras aristocráticas que promovieron dar un sentido más democrático a la sociedad de entonces fue Solón (638-558 a.C.), primer gran legislador que desarrollo tres importantes tares:

En tan sólo una década (580-570 a.C.), Solón, un ciudadano elegido como árbitro y legislador por su reconocido prestigio, llevó a cabo tres tareas fundamentales :

  • Establecer por escrito y de forma pública las leyes que disminuía el poder de los jueces para conceder más decisión a los ciudadanos libres.
  • En relación al primer punto, Sólon estableció un campesinado con mayor libertad jurídica y económica. Este es un claro ejemplo y, sin duda, de los más antiguos, en los que el pueblo, mediante la presión al poder, consigue mayor justicia e igualdad.
  • Un tercer paso, y sumamente más complejo que los anteriores, fue el de desarrollar las herramientas necesarias para incorporar a los ciudadanos al poder político. Este hecho se desarrolla ya en el siglo VI a.C. con Clístenes.

Estas tres grandes medidas , las cuales hay que enmarcar entre unos de los momentos políticos más importantes de la historia, consiguen contentar a las clases más bajas mediante el reparto de los privilegios de la clase noble o aristócrata . Los derechos políticos ya no sólo se transmiten por el criterio de linaje sino que su titularidad pasa también a los representantes del pueblo elegidos por el mismo.

Esta evolución de un sistema dominado por los  aristoi a otro democrático no fue sencillo y tuvo, como viene ocurriendo a lo largo de la historia, sus altibajos.

El Tirano Pisístrato
El tirano Pisístrato fue un gran precursor del teatro griego.

El primero de ellos se produjo tras el exilio de Solón, al que le sucedió otro político llamado Pisístrato (607-527 a.C.) quien supo ganarse el cariño del pueblo y establecer, entre los partidarios de Solón -los paralia- y los partidarios del antiguo régimen oligárquico – pediakoi -, un tercer grupo político, el de los diakrioi o hyperakrioi que se nutría de la parte más humilde de la sociedad y que reclamaba cambios más radicales. En tres periodos distintos, Pisístrato gobernó bajo un régimen conocido como «tiranía», aunque el significado del término, que viene a significar «amo» o «señor», no se corresponde con el actual y no tenía un sentido tan peyorativo como el que posee hoy.

Pese a la base de su «electorado» Pisítrato tuvo un mandato bastante moderado y, sobre todo, destacó por la mejora de los equipamientos de la ciudad de Atenas, la promoción del teatro y la poesía y los éxitos militares tanto en la Helade como en las colonias mediterráneas. Su mandato, más que uno dedicado a la reforma jurídica y política fue un gobierno de liderazgo individual.

ClístenesSin embargo, en cuanto al tema de la fundación de la primera democracia, al nombre de Solón, como continuador, le viene adherido el de Clístenes (570 a.C.-507 a.C.) creando un momento de la historia del desarrollo de la democracia universal comparado al de los siglos XVII y XVIII: si Solón puede compararse al liberal John Locke, también podemos hacer lo mismo con Clístenes y Montesquieu en un proyecto similar pero separado casi por dos milenios.

Si Solón dio inicio a las primeras reformas democráticas en Atenas pero conviviendo aún con la oligarquía, Clístenes fue aún más allá y estableció un sistema democrático basado en la isonomía , o igualdad de los ciudadanos ante la ley. Para poder llegar a ese punto y como buen legislador que había sido en la tiranía de Hipias, posterior a la de Pisístrato, Clístenes creó un cuerpo administrativo dividido en diez tribus -que sustituía a la división tradicional de cuatro tribus- y que se repartían en tres zonas del área conocida como ática: Atenas, la costa y el interior. Cada una de estas tres provincias o regiones se dividió en diez departamentos, y estos treinta departamentos contarían con otra unidad administrativa menor: los  demos. En total, en toda el ática había ciento cuarenta demos  al frente de los cuales estaban miembros de las diez tribus, de tal forma que ninguna tribu ostentaba el poder total en ningún demo , departamento o región. Convertirse en  demote, algo así como estar empadronado en un  demo,  concedía la calidad de ciudadano con plenos derechos y obligaciones y capacidad de decidir y proponer medidas políticas en la Boulé o votar en la Ekkesia o asamblea popular.

Otra medida que Clístenes tomó fue la de  debilitar deliberadamente el Aeropago, sede central de decisiones de la sociedad oligarca de Atenas y símbolo del antiguo régimen, para configurar un nuevo consejo, la Boulé , integrado por quinientos miembros elegidos por sorteo anualmente y sin posibilidad de optar a la reelección para evitar perpetuarse en el cargo. Cada una de las diez tribus -en una sección llamada prytaneia-  contaba con cincuenta miembros en el cargo, y éstos podían provenir de cada una de las tres regiones, ya que las tribus habían dejado de localizarse en una zona concreta. En este nuevo parlamento se trataban todo tipo de medidas para luego llevarse a la  ekklesía o asamblea popular donde se votaba por los ciudadanos con derecho a voto de todo Atenas.

La capacidad de votación y decisión de los ciudadanos llevó, inevitablemente, a que el poder dejara de estar en manos de unos pocos y se gobernara desde la ley , aprobada por el pueblo. Pese a todo, el Aeropago siguió existiendo como una especie de gran tribunal donde se juzgaban delitos mayores y también se legislaba según el criterio de ciento cincuenta arcontes miembros aún de la aristocracia.

El Estadista PericlesDe alguna forma, el paso de un régimen oligárquico a uno democrático fue paulatino y aún se mantuvo una cierta rivalidad entre los defensores de un modelo u otro a través de partidos políticos como el democrático y el aristócrata. Fue a partir de las reformas del estratego y demócrata Efialtes (480-461 a.C.), cuando la capacidad de influencia del Aeropago quedó definitivamente mermada y redujo a enjuiciar delitos mayores y de tipo religioso. Este gran reforma, no obstante, acabó con la vida de Efialtes a manos de Aristódico de Tanagra, una especie de sicario del partido aristócrata.

Tras Efialtes, Atenas fue gobernada por, tal vez no el más importante reformador político, pero sí el más conocido: Pericles, quien gobernó el ática durante décadas y exportó el modelo a otros lugares.

Democracia parlamentaria y democracia participativa

Estas reformas políticas llevadas a cabo durante dos siglos acabaron por provocar un nuevo modelo de sociedad donde la democracia se alternaba como forma de gobierno con la aristocracia o el gobierno de los «mejores».

En cualquier caso, la democracia griega difería en algunos aspectos de la democracia actual. El más importante es que en Atenas, Esparta o Corintio, eran los propios ciudadanos quienes votaban directamente en la asamblea popular una vez que en la Boulé o Consejo de los 500 -e incluso en el Aeropago- se diseñaban esta o aquella ley. Es decir, hablamos de una democracia participativa donde la separación de poderes tampoco era como la actual: ejecutivo (gobierno), legislativo (parlamento y senado) y judicial (tribunales); mientras que en la Grecia antigua existían dos ámbitos para legislar -Aeropago y Boulé – y, por último, la Ekklesia o asamblea popular, donde el pueblo votaba.

Conclusión

Pese a contar con una larga vida, y como hemos podido comprobar a lo largo de la historia, la Democracia como sistema político ha sucumbido muchas veces, incluso ante el poder de un dirigente electo quien ha transformado un sistema democrático en dictadura. La demagogia, la manipulación y los intereses ocultos han hecho tambalearse en numerosas ocasiones a ese fin tan noble que es que la ciudadanía elija libremente su forma de gobierno.

Bibliografía

(1) RAQUEL LÓPEZ MELERO, Breve Historia del Mundo Antiguo, Ed. Univ. Ramón Areces, Madrid, 2011.