Acoso Escolar - Aportes conceptuales
Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecologa y Derechos Humanos.

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Acoso Escolar - Aportes conceptuales

Mariela Loza Nieto | 2010-04-15

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Mariela Loza NietoExiste un fenómeno que aun cuando no es nuevo, cada vez es más preocupante por las consecuencias tanto en el ser humano (víctima), como en la sociedad: el psicoterrorismo, acoso psicológico o violencia perversa. Este fenómeno se presenta en diversos ámbitos de las relaciones sociales: la pareja, la familia, la escuela, el trabajo y organizaciones de todo tipo (ONG's, asociaciones políticas, culturales, etc.)


De acuerdo con la especialista española Marina Parés Soliva se conceptualiza de la siguiente manera:

El acoso psicológico (.) tiene el objetivo de destruir la estabilidad psicológica de un ser humano, a través del descrédito y la rumorología. Se practica acosando grupalmente de tal manera que la víctima "estigmatizada" no pueda defenderse, que no pueda hablar o que su palabra ya no tenga ningún valor. La indefensión de la víctima proviene de la pasividad de los testigos de la violencia, que permiten la destrucción de otro ser humano de manera indignamente cobarde. (1)

La misma especialista explica el modus operandi del acosador moral de la siguiente manera:

La estrategia utilizada por el manipulador para conseguir el descrédito de la víctima es el uso de la "rumorología", del hipercriticismo y de autodefinirse como abanderado de una "noble causa" que justifica la utilización arbitraria de la violencia.

En la maledicencia, se utiliza la calumnia, la mentira y las insinuaciones malintencionadas.

Esta estrategia de ataque, se caracteriza por que:

· Impide la defensa.
· Por ser un ataque anónimo y envolvente.
· Porque se usan razonamientos "lógicos".
· Crea angustia.

En resumen: El procedimiento preferido por el manipulador es la MALEDICENCIA, le sigue el no atacar de frente y el que el ataque se justifica como cargado de "buena intención. (2)

Para el entendimiento del primer punto, el que se refiere a la rumorología (al chisme), podemos analizar dos textos, el primero es de Karla Rebecca Paladino titulado "Rumores, calumnias, difamaciones y juicios temerarios" aparecido en http://www.acosomoral.org/comu5.htm:

.La intencionalidad de los rumores es perversa o tendenciosa. Por otro lado, el chisme se refiere a historias bajas sobre personas concretas que rondan en la calumnia. Es un juicio subjetivo y está en la línea de la frase que dice: calumnia que algo queda.

El rumor es la piedra angular de la desinformación. La desinformación es una técnica que podríamos llamar información cancerosa. Porque no se trata de no informar, sino de informar mintiendo o falseando la verdad. Es una técnica que consiste en proporcionar informaciones erróneas, llevándoles a difundir opiniones que correspondan a las intenciones del desinformador. La desinformación tiene como base una información falsa, ofrecida en clave de mentira, y puede darse el caso de que algunas de las informaciones sean verdaderas, pero ocurre que en el contexto de la desinformación incluso las verdades se dicen con fines desorientadores o engañosos. A veces la mentira puede ser fácilmente descubierta. Pero lo más frecuente es que se vista hábilmente de verdad, con lo cual consigue penetrar mejor en el receptor y modificar sus opiniones y puntos de vista en función de los intereses del emisor.

Una de las técnicas para vencer al enemigo ha sido el rumor, porque en los rumores se reflejan opiniones, dándoles libre curso a los rumores se induce a sus destinatarios a la creencia de cosas que para verificarlas y conocer si es verdad no habrá acceso. El rumor es un medio muy apropiado para desmoralizar audiencias y poblaciones enteras. Mediante el rumor se puede perder la credibilidad en las instituciones, en las personas y se produce el efecto de "a río revuelto, ganancia de pescadores". Es la ocasión de oro para los oportunistas.

Al faltar una información objetiva y verídica sobre los hechos, terminan imponiéndose los rumores, creándose una situación de confusión y desconcierto social.

Hay un mito muy difundido, es el mito de los expertos. Si hablan los expertos, habrá que escucharles digan lo que digan. Los expertos dicen sus puntos de vista en los medios de comunicación y cualquiera cree que todos los demás piensan igual. No importa si es cierto o no, importa la autoridad del que habla. En ocasiones sucede que el rumor descansa en el hecho de que hay una persona que su testimonio es incuestionable.

Otras veces nuestra imaginación perturbada contribuye poderosamente a la deformación de nuestras percepciones de la realidad y supone como real lo que solamente existe en la imaginación. Existe en nosotros una fuerte tendencia a objetivar aquello que vehementemente deseamos. A convertir nuestros deseos más profundos e intensos en realidades. El rumor siempre es una técnica de manipulación. Psicológicamente hablando se dice que la persistencia en repetir una historia fantástica es un factor decisivo para su aceptación.

Esta forma de ataque resulta tan efectivo para el grupo agresor que incluso es utilizado como táctica de guerra, por ejemplo, Inés Castro Apreza, en su artículo: "Quitarle el agua al pez: la guerra de baja intensidad (1994-1998)", Revista Chiapas No. 8, México, 1999, que puede ser consultado en: http://membres.lycos.fr/revistachiapas/No8/ch8castro.html al texto dice:

El chisme y el rumor fincan su eficacia al constituirse en uno de los medios más difundidos y usados en las relaciones personales de determinados grupos humanos y colectividades. Lo más difícil de determinar es de dónde provienen y cómo se inician, mientras que lo más fácil de reconocer es el consenso que crean en importantes sectores de la población. Aquí no importa qué tanta racionalización hay por parte de quien usa tales ideas (de quien invente el chisme y el rumor y los difunda); lo más importante es que su uso tiene un objetivo político preciso que se cumple al pie de la letra: se expanden y son creíbles, y ello tiene importantes implicaciones en la acción de los receptores.

Parés Soliva en su artículo "Peritación social del mobbing", que puede ser consultado en http://www.acosomoral.org/pdf/peritajesocial/peritajesocial1.PDF plantea que: (el grupo acosador) "se presenta sobre todo como un manipulador, solo manifiesta su verdadera naturaleza frente a la víctima, sin testigos... Su seducción es tal que a veces consigue poner a toda la sociedad contra la víctima."

Ese es el primer paso en proceso de acoso: demonizar a la víctima.

Gracias a esa estigmatización el individuo (o grupo) manipulador consigue el apoyo de otros seres humanos para iniciar el acoso contra ella. Marina Pares, en su artículo sobre el mobbing que puede ser consultado en http://www.acosomoral.org , plantea el entorno de la víctima de la siguiente manera:

El PUNTO más central es el acosador, le rodea el:

PRIMER CÍRCULO formado por pocas personas que actúan como el acosador, a veces más y hacen mucho daño; y junto con él forman el círculo infernal o gang del acoso.

Estos están rodeados por el SEGUNDO CÍRCULO formado por muchas mas personas que difunden rumores y actúan pasivamente aislando al acosado.

Le sigue el TERCER CIRCULO muchísimo mas numeroso, formado por las personas que lo ven pero no hacen nada y miran a otro lado básicamente por que están atemorizadas.

A veces en este círculo existen personas rectas que sufren de ver sufrir y no poder hacer nada, se considera que también pueden sufrir estrés post-traumático.

Para entender el punto donde los especialistas se refieren a no atacar de frente, es importante señalar que los ataques contra la víctima raramente son agresiones físicas directas, se centran principalmente en sutiles agresiones psicológicas, cito el texto El mobbing. Su contenido y significado de la Doctora Florencia Peña y Sergio G. Sánchez:

Se basa en comportamientos intencionados, ejecutados desde una posición de poder y encaminados a desvalorizar, producir daño psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal. El maltratador se vale de insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, indiferencias y desprecios. (Véase el artículo "El maltrato psicológico", en el sitio El Refugio de Esjo, 11 de febrero de 2005) (3)

A su vez, la psiquiatra francesa Marie-France Hirigoyen plantea que un ser humano puede ser destruido con palabras, insinuaciones o miradas; puede recibir todos los días, por semanas, meses, incluso años, golpes psicológicos, fríos, calculados, que vayan desestabilizándola psíquicamente y minando su fortaleza física, eso es lo que ella llama violencia perversa.

Florencia Peña y Sergio G. Sánchez plantean que:

El acoso psicológico muchas veces es sutil. En él se recurre a palabras aparentemente anodinas (inofensivas), se hace alusiones e insinuaciones indirectas con el objetivo de ir golpeando a la otra persona con palabras, con descalificaciones no obvias y con actitudes aparentemente inocuas (inofensivas).

La lista de acciones contra la víctima es muy amplia. Pueden darse insinuaciones malévolas, descalificar el trabajo de la víctima. manteniéndola en constante presión, exagerarse sus errores, mientras se descalifican sus logros, ser degradada de múltiples maneras. (4)

Marie France-Hirigoyen, psiquiatra francesa explica que:

Por medio de palabras aparentemente anodinas, de alusiones, de insinuaciones o de cosas que no se dicen, es posible desestabilizar a alguien, o incluso destruirlo, sin que su círculo de allegados llegue a intervenir. (5)

La intención del psicoterror es impedir que la víctima se exprese, aislarla, desacreditarla frente a sus compañeros, desacreditar su trabajo y comprometer su salud. Puede ser utilizado cualquier medio, la misma psiquiatra plantea que incluso son utilizados niñ@s o conocid@s, incluso familiares, de la victima --a quienes también se manipula-- para hacerle llegar mensajes al agredido o agredida.

El escritor Juan José Millás en www.acosomoral.org/indexfras.htm, plantea que:

El acoso moral produce un daño que mata de forma silenciosa. Así como el torturador revienta a la víctima sin producirle un solo moretón, el acosador moral es capaz de golpear a la suya sin dejar una sola huella. Esta clase de violación se viene practicando desde tiempos inmemoriales, pero sólo ahora empieza a reconocerse como una patología.

Según el especialista María José Edreida, el Acoso moral:

.es una tortura psicológica en la que se suministra la violencia en dosis pequeñas a la vez que se paraliza a la víctima con diversos procedimientos -similares a los que se utilizan en un lavado de cerebro- para que no pueda defenderse. De esta manera un individuo o grupo de individuos ejercen su poder sobre otro individuo sin que pueda defenderse. Es una violencia "limpia", no hay huellas, los testigos no ven nada. El fin de esta violencia no es destruir al otro inmediatamente, sino someterlo poco a poco manteniéndolo a su disposición para poder utilizarlo. La destrucción del otro debe ser lenta para conseguir un crimen perfecto: no es el agresor el que mata, es el otro quien se mata. El suicidio del otro es el mayor triunfo del acosador moral, es exactamente lo que quiere. (6)

De acuerdo con el especialista Victor Sen: "Lo que "ellos" (el grupo acosador) quieren es que nos destruyamos a nosotros mismos, mientras "ellos" hacen ver que no tienen nada que ver con lo que ocurre" (Ver www.acosomoral.org/indexfras.htm)

El acoso moral consiste en un sistemático maltrato psicológico que puede ser verbal o modal, el objetivo final, es infligir el mayor sufrimiento psíquico, que lleve a la destrucción del otro, a la autoanulación de la víctima.

Como dijimos al principio de estas notas, este tipo de violencia se presenta en todas los aspectos de las relaciones humanas, puede ser encontrado en la pareja, en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la política, etc., la diferencia y los detalles del ataque, sólo se diferencian por el grado de asimetría entre el grupo acosador y la víctima.

En todos los casos se presenta como una sistemática campaña de hostigamiento psicológico que no deja huellas en el exterior, lo que es evidente mientras se desarrolla el proceso, es el deterioro de la salud física y mental de la víctima, sus allegados no logran comprender en toda su magnitud el ataque que está sufriendo, sólo ven su salud mermada, presenta cuadros de ansiedad y depresión, incluso puede llegar al suicidio, y, en tal caso, no es que la víctima quiera perder la vida, lo que realmente desea es sustraerse del sufrimiento que provoca el acoso.

Estudios científicos recientes han demostrado dos hechos dolorosos: el primero, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Princeton, encabezado por la profesora Susan Fiske y publicado en la revista Science, señala que cualquier ser humano puede convertirse en un torturador, siempre que considere que una "causa noble" justifica sus actos y pueda culpar a alguien más por ellos, en el caso del psicoterrorismo, el grupo agresor culpabiliza a la víctima.

Al respecto M. F. Hirigoyen plantea que:

Mediante un fenómeno de proyección, el odio del agresor es proporcional al odio que él mismo imagina en su víctima. La ve como un monstruo destructor, violento y nefasto (.). El agresor le atribuye una intencionalidad malvada y se anticipa agrediendo él en primer lugar. En cualquier caso, la víctima sigue siendo permanentemente culpable de un delito de intención. (7)

El segundo hecho demostrado científicamente es que la tortura psicológica causa el mismo daño que la tortura física. No hay duda, una persona sometida a un proceso de acoso moral sufrirá con la misma intensidad que si la torturaran físicamente y en su vida se presentarán las mismas secuelas.

Parés Soliva, plantea que: "En el largo proceso de acoso moral. se suceden una serie, casi interminable, de acusaciones contra la víctima" con la intención de provocarle una extrema tortura emocional.

Algunos especialistas plantean que las personas agredidas mediante un mecanismo sistemático de violencia como el acoso moral deben ser atendidas con la misma seriedad con que se trata a una víctima de guerra, puesto que las consecuencias físicas y psicológicas entre uno y otro caso son equivalentes.

El sufrimiento psíquico es agotador, silencioso, recurrente, martilla el cerebro hasta hacerlo doler; hasta que lo cansa de pensar lo mismo. Ese sufrimiento psíquico puede llegar con la depresión, con el trauma psicoemocional: abuso sexual, acoso moral, abuso físico, desapego crónico, pérdidas traumáticas, entre otras. (8)

El psicoterrorismo es una violación a los derechos humanos elementales. Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos ninguna persona debe ser sometida a tortura, ni a tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes (Artículo 5). De acuerdo al Artículo 1 de la Convención contra la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes:

.se entenderá por el término "tortura" todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales , con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación.

Aún cuando el concepto anterior plantea la necesidad de que esté involucrado en dichos actos un funcionario público, el Derecho Humanitario Internacional (DHI) amplía el concepto, de manera que para que se tipifique el delito de tortura no es necesario que lo cometa un funcionario estatal.

Las garantías estipuladas en la Declaración Universal de los Derechos humanos y vulneradas por quienes practican el acoso moral, entre otros derechos políticos, económicos y sociales, son:

Art. 5. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Art. 11. 1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad.

Art. 12. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 30. Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

El daño causado por un proceso de acoso moral o psicoterrorismo es brutal en todos los casos, pero cuando en ellos se involucran niñas y niños, tiene un tinte que además de indignación, causa tristeza.

En algunos casos en donde la víctima es adulta, son utilizados como parte del gang del acoso niñas y niños a quienes se les manipula previamente, la intención es que ellos envíen mensajes o realicen las acciones aparentemente inofensivas que el grupo acosador utiliza para desestabilizar a la víctima. Cuando se presentan estos casos no sólo se violentan los derechos humanos de la persona agredida, sino también los propios derechos humanos de los niños y niñas que participan, puesto que, de acuerdo con la "Convención sobre los derechos del niño" (art. 18), ellas y ellos tienen el derecho de ser educados en el respeto a los derechos humanos.

Existe otro caso en el que el grupo acosador está formado por niñ@s: el acoso escolar.

Este tipo de acoso se desarrolla bajo los mismos conceptos que hemos analizado al principio. El hostigamiento lo realizan niñas y niños en contra de otro compañero o compañera de clase.

Al igual que los otros tipos de psicoterrorismo, un grupo lleva a cabo una campaña de intimidación, violencia física y psicológica repetida y constante que se manifiesta: poniendo apodos, burlarse de la víctima, amenazas de agresiones físicas, golpes, aislación del resto del grupo, discriminación por su raza o sexo, etcétera.

Los mensajes siempre son indirectos, imprecisos o ambiguos, con la finalidad de herir la dignidad de la víctima sin permitirle la réplica. En la víctima se presentan las consecuencias: fobia de asistir a la escuela, tristeza y depresión profundas, pérdida de autoestima, bajo rendimiento escolar, etc.

Quienes no participan directamente en el proceso de violencia perversa, pueden convertirse en testigos mudos, es decir, se dan cuenta del acoso, pero por temor a represalias, porque el tema "no va con ellos" o porque culpabilizan a la víctima por aquello de "algo habrá hecho", no intervienen para detener la violencia, uniéndose, por omisión, al entorno hostil que el grupo agresor crea alrededor del agredido o agredida. El proceso se desarrolla a la vista de tod@s, y bajo la indiferencia del cuerpo docente y directivo.

"Cuando eres pequeño y se lo comentas a un adulto, nadie toma la atención debida porque subestiman el dolor que puede causarte una lluvia de insultos y agresividad", explica Pamela (27), quien sufrió en su niñez esta experiencia.

"Apenas ingresaba al colegio, escuchaba una serie de agresiones relacionadas con mi peso porque siempre fui de constitución gruesa y aquello me dejaba tan triste que lloraba inconsolablemente en los recreos y cuando estaba sola", añade. (10)

Esta violencia genera en la víctima una espiral depresiva que pone en riesgo su salud física y psicológica, incluso su vida, pues en los casos más extremos las agresiones inducen al suicidio.

En América Latina no se tienen cifras de este fenómeno, no se han realizado los estudios suficientes, y mucho menos existen leyes que defiendan a las víctimas. La mayor parte de las veces los agredidos o agredidas se alejan ante el ataque, en el caso del acoso escolar, cambiando de escuela. Lo que no resuelve el problema, puesto que el psicoterrorismo se sigue presentando y el daño para las víctimas es de largo plazo.

El acoso escolar deja huellas difíciles de borrar tanto en las víctimas como en los victimarios. En el primer caso, el niño o niña crece y se convierte en adolescente o adult@ con baja autoestima, introvertid@, temeros@, con tendencias a asumir comportamientos autodestructivos y suicidas.

Continuando con el caso de Pamela, ella afirma:

"Mis padres temían por mi vida, porque me torné depresiva a los 15 años. Me gustaba ver películas de personas que se suicidaban y hablaba recurrentemente del tema", señala y agrega que el maltrato escolar había sido la causa de que su estima se encontrara por los suelos y su existencia corriera peligro.

"Pensaba que no valía nada y era una persona insignificante, que no merecía nada bueno; hasta intenté atentar contra mi persona" (11)

En el segundo caso, en aquel o aquella que participó en situaciones de acoso, existe una tendencia a utilizar este mecanismo a lo largo de su vida, ser victimario le permite sentir poder, incluso puede llegar a disfrutar el causar daño a otro ser humano.

Ante la falta de una legislación que proteja a las víctimas, es necesario que los organismos de Derechos Humanos asuman una posición de férrea lucha en contra de este flagelo, presenten programas de educación y denuncia; así como apoyo psicológico a la víctima y a sus allegados.

Finalmente, Parés Soliva, ante el acoso moral, se refiere a una sociedad que deja impune el ejercicio de la violencia de la siguiente manera:

"Y como ciudadanos hemos perdido el espíritu crítico y con ello la vergüenza, porque permitimos que destruyan el buen nombre de una persona por envidia o por ansias de poder y aceptamos que lo hagan con la falacia de una "causa noble".

Somos indignos por permitir que se lesione a un ser humano con el argumento de un mal necesario.

Eso es mentira, ninguna causa noble merece lesionar a nadie, ya que si eso fuera así perdería su nobleza." (9)

Notas:

1. Parés Soliva, Marina , Aportes conceptuales, en: http://www.acosomoral.org
2. Parés Soliva, Marina, "Mobbing: detección del acosador a través del lenguaje", http://www.acosomoral.org/pdf/sevilla06/0233.pdf
3. Peña, Florencia, Sánchez, Sergio, "El mobbing. Su contenido y significado" www.acosomoral.org/pdf/Amet06/Penasm19.pdf
4. Íbidem
5. Hirigoyen, Marie-France, "El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana", Editorial Paidós, España, 1999
6. Edreida, Maria José, "Fenomenología del acoso moral", en: http://www.acosomoral.org/acos19.htm
7. Hirigoyen, Marie-France, "El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana ", Editorial Paidós, España, 1999, pp 12.
8. Gomez, José Miguel, "El sufrimiento psíquico", tomado de: http://www.acosomoral.org/psi38.htm
9. Parés Soliva, Marina, tomado de http://www.acosomoral.org/bienv.htm
10. Aguirre, Liliana, "El acoso escolar y sus terribles secuelas", tomado de: http://www.redsemlac.net/web/index.php?option=com_content&view=article&id=114:infancia-el-acoso-escolar-y-sus-terribles-secuelas&catid=48:infancia&Itemid=67
11. Íbidem