Tasio, un hombre aferrado a la tierra
Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecologa y Derechos Humanos.

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Tasio, un hombre aferrado a la tierra

Homo homini sacra res | 2010-04-15

Scoop.it

En 1984, el guionista y director vasco Montxo Armendariz, basándose en una persona real -Tasio, un carbonero navarro- escribe el guión y dirige la película española del mismo nombre que, como en la mejor novela pastoril, a ritmo pausado, nos muestra con auténtico realismo el tipo de vida de la gente aferrada a la tierra. El olor a monte y a carbón vegetal escapan de la pantalla envolviendo al espectador para crear una de las mejores películas naturalistas del cine contemporáneo. Un trabajo cinematográfico magnífico de detalles invisibles pero esenciales para describir la historia de un hombre, Tasio, que reivindica su tierra y una relación sostenible con ella, frente al avance del progreso, la emigración a las ciudades y la explotación desmedida de los recursos.


En 1984, el guionista y director vasco Montxo Armendariz, basándose en una persona real -Tasio, un carbonero navarro- escribe el guión y dirige la película española del mismo nombre que, como en la mejor novela pastoril, a ritmo pausado, nos muestra con auténtico realismo el tipo de vida de la gente aferrada a la tierra. El olor a monte y a carbón vegetal escapan de la pantalla envolviendo al espectador para crear una de las mejores películas naturalistas del cine contemporáneo. Un trabajo cinematográfico magnífico de detalles invisibles pero esenciales para describir la historia de un hombre, Tasio, que reivindica su tierra y una relación sostenible con ella, frente al avance del progreso, la emigración a las ciudades y la explotación desmedida de los recursos.

 

Desde chico, a Tasio su padre le enseña a respetar la naturaleza, de hecho, en la parte inicial de la película, al saber que su hijo coge poyuelos de los nidos, antes de amonestarle, le explica: “siempre hay que coger la mitad, para que no se acabe la caza”. Aunque parezca una simple anédocta, esta frase define en parte la actitud de Tasio a lo largo de su vida y de paso un estilo de vida sostenible. El monte que le rodea le proporciona todo lo que necesita para vivir y cazar, recolectar o generar carbón vegetal para ganarse la vida. Todas estas actividades las realiza Tasio siguiendo esa premisa: “consumir solo lo necesario”. Es cierto que no todos sus ingresos provienen de actividades legales. La caza-a lazo, cepo o a escopeta de cartuchos- y la pesca mantienen al guarda del coto de caza-o finca franquista-alerta e irremediablemente, este continuo asedio, da con los huesos de Tasio en el cuartelillo donde recibe una lección por parte del sargento de turno.

Pero volviendo a la infancia y adolescencia de Tasio, la naturaleza y la relación que el joven mantiene con ella son capitales para comprender a Tasio como ser humano. A su manera, rechaza todo lo relacionado con el progreso...rechaza “al mundo” para aferrarse a la naturaleza, cosa bien distinta. Como si de un Rousseau contemporáneo se tratara, Tasio solo ve el bien en todo lo que proviene de la naturaleza y no está interesado en saber del mundo creado por los hombres. Así, decide abandonar bien pronto la escuela, y lo hace, no porque deteste el saber, sino porque el conocimiento, el que él prefiere, lo encuentra en el monte y en la tierra.

Otro aspecto capital en la personalidad de Tasio es su relación con la autoridad, que mucho tiene que ver con la que mantiene con la naturaleza. No acepta, desde edad temprana, la autoridad de los hombres: ni la de lo curas, ni la de los profesores, ni patrones ni siquiera la máxima autoridad en el mundo rural de por aquel entonces, la de la Guardia Civil. Sus padres, hermano y su gran amigo Luis, ejercen sobre él una autoridad limitada. Hay cosas que Tasio no admite, por ejemplo: la explotación del patrón, algo que le lleva a enfrentarse a su propio hermano.

También en la película hay espacio para echar un vistazo a las relaciones de pareja. Tasio es un hombre de una sola mujer, y en su adolescencia se enamora de Paulina, la compañera de su vida y a la que volverá a ver de tanto en tanto, hasta que ya adultos y trás quedarse ella embrarazada, se casarán de forma humilde pero felices y, sobre todo, convencidos de ello.

Tras su matrimonio, Tasio tiene que buscarse la vida con mucha más intensidad y aunque sigue con el negocio de las carboneras que hereda de su padre, aumenta su relación con el bosque añadiendo a las actividades de caza y pesca la de tratante de pieles, no como mayorista pero sí con la intesidad suficiente para poder mejorar su situación y cuidar de su hija con dignidad. Este hecho, la venta de pieles de animales protegidos, no encaja mucho con la imagen de un Tasio “ecológico” que queremos mostrar en este artículo. Es más, aunque el navarro no se convierta en un tratante de gran altura y siga cazando solo lo necesario, en los días de hoy, tratar con pieles de animales protegidos, no es para nada legal y tal vez, este aspecto de la personalidad de Tasio puede chocar al espectador contemporáneo.

También durante toda la película, disfrutamos del silencio, de los sonidos puros de la naturaleza y la magnifica banda sonora y de las pocas frases de los personajes. Tasio, al igual que su padre y el resto de amigos y vecinos, solo habla cuando tiene que decir algo importante; no hay conversaciones frívolas ni comentarios sobrantes. Si Tasio decide no trabajar más a sueldo e ir al monte a conseguir los recursos, lo dirá en unas pocas frases que todos entienden como decisión irrevocable, casi como ley. Al mismo tiempo las respuestas, tanto de su padre como de su hermano, también son certeras: el primero está de acuerdo, sobre todo porque entiende a su hijo y de alguna forma sabe que algo tiene él que ver en esa filosofía de vida; su hermano, sin embargo, es más conservador y recrimina a Tasio el hecho de que no reduzca sus aspiraciones de libertad en favor de un trabajo fijo en una cooperativa, aunque sea bajo unas condiciones laborales injustas. Preguntas y respuestas son concisas y solo se dicen una vez, más allá, está el comportamiento que sigue fielmente lo dicho.

Si embargo, en lo entresijos de las palabras algo vehementes de los personajes, no deja de existir un profundo respeto. Nadie obliga de forma consciente a nadie a hacer algo con lo que no esté de acuerdo. Esta cuestión no pasa desapercibida conociendo la España de aquel entonces, donde el modelo educativo rebasaba con creces al conductismo más radical.

Con el paso de los años, comienzan las pérdidas de seres queridos. Sus padres, desaparecen del guión algo más allá de la mitad de la película, y aunque no hay escenas donde se exprese de forma explícita, entendemos esa pérdida. Con su hermano, tras una discusión sobre los estilos de vida de cada uno, deja de relacionarse, ya que desaparece de la escena. Su gran amigo Luis, algo menos apegado al monte y a su tierra, decide irse a trabajar a Vitoria como albañil. Cuando a Tasio, su amigo le pregunta que si quiere acompañarle, el primero no duda en negarse aunque respeta la opinión de Luis. Pero la gran perdida de Tasio es la de su compañera Paulina, que siempre le ha apoyado en todo, incluso en sus incursiones en el coto para conseguir alguna pieza de caza mayor despistando al guarda. Paulina muere joven, cuando la hija de ambos aun es una niña. Tasio deberá enfrentarse a la educación de ésta y lo hace con dedicación, hasta que su hija se hace mayor y decide casarse con Patxi, un joven de la zona, e irse a vivir a Vitoria, no sin antes pedir permiso a su padre-a lo que él accede-y manifestarle que se lo llevarán con ellos para que no se quede solo. Tasio, vigilando su carbonera, y como hiciera cuando su amigo Luis le preguntó si quería irse con él a trabajar en el sector de la construcción a Vitoria, le responde a su hija: “Yo de aquí no me muevo”.