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El Padre Llanos, el Pozo del Tío Raimundo y los Diálogos Cristo-marxistas

Por Jesús Sordo Medina | 2009-09-01

El jesuita Jose María Llanos"No era un ser angelical, no era un santo bondadoso, ni beato. Era un hombre redimido por la realidad y redimido por los trabajadores que se convierte en un hombre al servicio del pueblo, con todas sus contradicciones y dificultades, y todo su poso crítico que lo hace un personaje de lo más interesante de este país, pero no por bueno, sino por inteligente", Miguel Ángel Pascual, vecino y primer presidente de la Asociación de vecinos del Pozo del Tío Raimundo.




Artículo revisado el 20 de marzo de 2014

El cambrón, la cambronera o «espina santa», arbusto iberoafricano y solanaceo muy común en el Mediodia madrileño.

 

Existían en Madrid, a principios del siglo XX, varias áreas en los suburbios del sur a las que llamaron Cambroneras debido a que el arbusto solanáceo «cambrón» era muy común en el mediodía madrileño. Incluso, siguiendo el curso del río Manzanares en dirección este, hacia su desembocadura con el Jarama, al sur de Rivas Vaciamadrid, existía un pequeño arroyo que se llamaba de las Cambroneras y que arrojaba sus aguas al propio Manzanares. Hoy, sólo nos quedan las ruinas de un pequeño puente que formaba parte del Canal del Manzanares.

Arrabal de las Cambroneras

Arrabal de las Cambroneras, cerca el actual Estadio del Vicente Calderón.

Un poco más al oeste y antes de que se pusiera el primer ladrillo en el Pozo el Tío Raimundo, a finales del siglo XIX, tanto Benito Pérez Galdós, en su libro Misericordia, como Pío Baroja y Blasco Ibánez en declaraciones a la prensa, recogen alguna información sobre arrabales del sur de la capital como Las Injurias, en el actual barrio de Pirámides o el arrabal de las Cambroneras, cerca de lo que hoy es el Estadio Vicente Calderón. Este núcleo chabolista en concreto tenía fama de ser un lugar degradado y fue crónica en algunos periódicos como el ABC, que el 7 de julio de 1903 describía en detalle una jornada en el barrio chabolista de la Cambroneras, definiéndolo como el lugar más infecto de todo Madrid.

Con el tiempo, la zona del Barrio Imperial (actual barrio de Las Acacias y Pirámides) fue remodelándose y los núcleos chabolistas desaparecieron. En el caso de las Cambroneras, quedó la calle del mismo nombre que en el siglo pasado cambió a la actual Calle de Alejandro Dumas.

Pero antes incluso de esta fecha, en 1861, este mismo arbusto ya le daba nombre a unos terrenos cercanos a Villaverde:

«Una tierra de pan llevar, en término de Villaverde, partido de Getafe, su cabida 4 fanegas equivalentes á (medida métrica) al sitio llamado las Cambroneras. Linde á Saliente con el Camino de Madrid, á Mediodía con tierra que fue de los propios y hoy pertenece al Estado, por Poniente con viña de Juan Olias, y por Norte con otra tierra de Doña Marcelina Moreno».

ANTONIO BRAVO TUDELA y D. JOSÉ GONZALO DE LAS CASAS. Ley Hipotecaria. Comentarios, formulario y concordancias. Con los códigos extranjeros. Madrid, 1861, pp 428.

Esta finca en concreto, de unos 33,000 metros cuadrados, no correspondía a lo que hoy es el Pozo el Tío Raimundo sino que se encontraba en el lado oeste del río Manzanares, cerca de lo que hoy es la Ctra. de Villaverde a Vallecas a poco menos de un kilómetro del desmantelado barrio chabolista de la Celsa y comienzo del Pozo del Tío Raimundo.

¿Pudo esta finca de las Cambroneras ser la misma de la que hablan los vecinos mayores del Pozo? Pudiera ser que aquel terreno al noroeste de Villaverde se extendiera y alcanzara los terrenos del Pozo. Aunque es más probable que dada la abundancia del arbusto del cambrón por el Mediodía madrileño, fuera normal que el nombre de «Finca de las Cambroneras» se utilizara para denominar algunos terrenos más aparte del propio que actualmente ocupa el Pozo del Tío Raimundo.

Lugares conocidos como de «las cambroneras»:

Nacimiento del Pozo del Tío Raimundo: por el camino de Tomateros hasta la finca de las cambroneras

 

Vaquería José Cortina, en el Camino Tomateros

Vaquería José Cortina, en el Camino Tomateros
Fuente foto: CONSTANCIO DE CASTRO, Estudios geográficos, C.S.I.C, Instituto “Juan Sebastián Elcano”, Madrid, Vol. 22, Nº 84-85, 1961.

Las primeras referencias a la creación del barrio el Pozo del Tío Raimundo hablan de un asturiano, José Cortina, quien en 1924, según unos, o 1925, según otros, adquirió un terreno para instalarse con su ganado en una zona del sureste madrileño llamada la Finca de las Cambroneras, área de cultivo que era atravesada meridionalmente por el Camino de Tomateros, el cual permitía a agricultores y ganaderos provenientes de Villaverde, donde unos años más tarde se asentarían traperos en núcleos chabolistas, acceder a Madrid a través de lo que hoy es el propio Pozo y Palomeras Bajas.

En este espacio solariego, José Cortina adquirió una porción de terreno rústico a la Compañía Madrileña de Urbanización, la cual había comprado una importante cantidad de hectáreas en los suburbios de Madrid para, más adelante, vender parte de los terrenos en el Pozo a los Hermanos Santos, quienes, adaptándose a la actitud especuladora de la CMU, venderían porciones de esas tierras a los inmigrantes de Andalucía, la Mancha y Extremadura para que construyeran su chabolas, siempre sobre suelo rústico.

El caso es que el asturiano José Cortina construyó una vivienda que hacía las veces de vaquería con la intención de vender leche en el Barrio de San Diego, área ya urbana al oeste y al otro lado de la línea férrea Madrid-Barcelona. José Cortina mantuvo un ir y venir a San Diego hasta mediados de los años 50. A partir de entonces, el asturiano dejó la venta ambulante para seguir vendiendo sus productos a los vecinos en su propia vaquería. Como vemos en la foto inferior, tomada en los años 70, la vaquería aun existía.

Chabolas en el Pozo años 60 · Fuente Ayuntamiento de Madrid.

Foto aérea del Pozo en los años 70, donde se puede observar el cambio de un Pozo chabolista al más actual. Se aprecian las primeras promociones de viviendas casi terminadas y que aún sobreviven y la aún ingente cantidad de casa bajas, no tanto ya chabolas. Según los vecinos, por aquella época, la famosa Vaquería de José Cortina aún sobrevivía, como se adivina en la parte superior derecha de la foto. Foto: El Pozo del Tío Raimundo: llamarse Barrio, Ed. Madrid, 1986.

 

Tiempo después, en 1927, llegó el primer vecino del pueblo jienense de Martos quien se estableció de forma permanente en lo que todavía era una zona rústica dedicada al cultivo y al trasiego de ganado. También fue por esta época -o posiblemente antes de la llegada de José Cortina y el propio vecino jienense- que un vecino de Vallecas, Raimundo, construyó un pozo de agua y un abrevadero para las bestias, acontecimiento que, años después, sirvió para dar nombre a una nueva barriada madrileña dentro de Entrevías: El Pozo del Tío Raimundo. (1)

Miguel Ángel Pascual Molinillo
Uno de los fundadores y primer presidente de la Asociación de Vecinos del Pozo desde 1975 a 1986. Fuente foto: Atalanta

Como en otros barrios periféricos de Madrid, el desarrollo del Pozo del Tío Raimundo tuvo que ver con la emigración que se produjo a las grandes ciudades en la España de los años 50 y 60. Manchegos, extremeños y andaluces (sobre todo) llegaron a la zona sur-este de Madrid buscando trabajo. Dado que venían casi con lo puesto, los emigrantes -algunos dedicados a la construcción- levantaron «habitaciones» por las noches para evitar la ilegalidad que suponía hacerlo durante el día. Aunque en relación a este tema, según cuenta Miguel Ángel Pascual, destacado vecino del Pozo, hay mucho mito y muchas personas compraban los terrenos, rústicos eso sí, para luego construir su vivienda bajo las indicaciones de los que les vendían el terreno (los Hermanos Santos) y la empresa proveedora de los propios materiales (Sociedad de Créditos Santa Lucía), por lo que sobre ese acto de ilegalidad también estaban enterados los propietarios de los terrenos.

Contrato de venta de chabolas en el Pozo por los Hermanos Santos

Contrato de venta de chabolas en el Pozo por los Hermanos Santos. Fuente foto: El Pozo, Llamarse Barrio, página 25.

 

En cualquier caso, estas chabolas de barro, ladrillos, madera, chapa y uralita, crecieron como «flores de luna» (2) y poco a poco dieron cobijo a una pequeña comunidad de obreros y obreras, lo que desembocó en la creación de un nueva barriada vallecana, con Entrevías al oeste, Palomeras al norte y campo, mucho campo al sur y al este.

Construyendo chabolas

Los vecinos levantan cuatro paredes en terreno rústico, en muchos casos de forma comunitaria y con pocos recursos. Fuente foto: El Pozo del Tio Raimundo: llamarse barrio, Constancio de Castro

Esta forma de desarrollo, dura para sus habitantes, consiguió crear un sentido de comunidad y solidaridad que motivó la transformación de un lugar chabolista en un barrio digno y organizado. También, durante los años 50 y 60, el Pozo del Tío Raimundo se convirtió en sede para el movimiento español de izquierdas perseguido por el régimen de Franco.

La lucha vital de los habitantes del Pozo y sus reivindicaciones de clase tendrían una fuerte influencia en un padre jesuita, miembro de la Falange y cercano al dictador Franco, que se propuso -y le propusieron- evangelizar el barrio. Con el paso de los años, la conversión espiritual fue en parte a la inversa, siendo el Pozo del Tío Raimundo quien realmente ejerció una notable influencia en el Padre Llanos y otros religiosos que le acompañaron en aquella aventura.

La llegada del Padre Llanos al Pozo del Tío Raimundo

 

Fuente de Agua en el Pozo · años 60.

Una fuente pública. Años 60.
Fuente foto: http://sobreelmundodelcine.com

La vida y obra del Padre Llanos es, cuanto menos, controvertida. Tras la guerra civil española, en los años más duros, el franquismo se imponía de forma brutal para eliminar cualquier rastro de la España de izquierdas, librepensante o ilustrada. Entre los defensores y guardianes del paradigma nacional-católico se encontraba el Padre Llanos; su pertenencia a Falange Española, su liderazgo en la formación religiosa de los universitarios y su cercanía al dictador así lo atesoraban. El hecho de que este jesuita proviniera de la élite religiosa del régimen, además de su inicial actitud autoritaria para poner orden en el barrio, según cuentan los vecinos mayores del barrio y relatos personales de personas que compartieron vivencias con el Padre Llanos en el Común de Trabajadores, no provocó que los vecinos del Pozo recibieran al jesuíta con «hojas de palmera» ni «Hosanas» cuando el 24 de septiembre de 1955, José María Ruíz Gallardón, padre de Alberto Ruiz Gallardón, trasladó en coche a Llanos a una chabola del Pozo donde se unieron otros 3 seminaristas, Pedro Borrejón, Fernando Elena y Pepe Jiménez de Parga, además de Pepe Buzcareta, un «recogido» como el propio Llanos le llamaba.

También, como el jesuita recuerda en el libro Disculpad si os he molestado, su llegada al barrio no fue muy exitosa. Llanos tuvo al excéntrica idea de pedir a su amigo, el arquitecto Luis Laorga, la construcción de un chabola en unos terrenos que Don Francisco Moreno, párroco de Vallecas, le cedió. Esta actitud, un tanto aristócrata, provocó una inicial y comprensible desconfianza entre los vecinos, los cuales vivían en chabolas mucho más precarias.

Las izquierdas en el Pozo del Tío Raimundo y su influencia sobre Llanos

 

Horacio González, primer alcalde democrático.

Horacio González (junto a Llanos) fue el primer alcalde elegido democráticamente en el Pozo durante la Dictadura. Fuente foto: El Pozo del Tio Raimundo: llamarse barrio, Constancio de Castro.

Trifón Cañamares

Trifón Cañamares (1911), natural del Guadalajara, tras la Guerra Civil, fue condenado a muerte y conmutada la pena. Acabó siendo vecino del Pozo donde ha recibido varios homenajes. Fuente foto: El Blog de Javier López - CCOO.

Marcelino Camacho

Marcelino Camacho (1918-2010), fundador de Comisiones Obreras, tuvo el apoyo de Llanos para organizar reuniones sindicales en el Pozo.

El movimiento obrero español se estaba re-organizando con el apoyo del Partido Comunista de España en la clandestinidad. El régimen de Franco y la cúpula de la Iglesia Católica no deseaban que en los barrios proletarios se extendieran el ateísmo y el sentimiento anti-clerical y, de alguna forma, aprovechó iniciativas como la del Padre Llanos para «evangelizar» estos barrios o, al menos, no perder fieles por la influencia de la izquierda.

Hay que considerar que los vecinos y vecinas de los barrios obreros de Madrid componían la clase más baja de la sociedad y no porque tuvieran menos cualidades intelectuales que las clases altas sino por el hecho de que muchos de ellos habían tenido o seguían teniendo vinculación con la izquierda que perdió la guerra y que ahora se veía sometida por el régimen de Franco. Un ejemplo de ello es la presencia en el Pozo, antes de la llegada de Llanos, de antiguos condenados a muerte por el régimen franquista como el hoy centenario Trifón Cañamares u Horacio González, quien con el apoyo del jesuíta Llanos se convirtió en el primer alcalde del Pozo y elegido de forma totalmente democrática.

No obstante, es razonable pensar que inicialmente muchos vecinos pensaran que un cura falangista y autoritario no era alguien en quien se pudiera confiar a primera vista. El mismo Padre Llanos recuerda la desconfianza de los vecinos: «Me dolía oír a la gente decir que yo no era como ellos»(3). Sin embargo, como primer punto a favor de este religioso, su estrategia no fue la de enfrentarse a los vecinos o delatar a los grupos de izquierda clandestinos sino la de confiar en ellos, apoyarles y acercar posiciones entre paradigmas vitales tan opuestos. Así, muchos vecinos empezaron a creer que Llanos no era un infiltrado del régimen sino uno de esos «curas obreros» que se acercaban a los barrios a trabajar con los vecinos para mejorar su situación.

En los primeros años de apostolado, el Padre Llanos se rodeó de personalidades importantes y otras antiguas amistades de su anterior vida burguesa, especialmente de miembros de la Iglesia Católica. No obstante, la labor de Llanos no fue sólo de apoyo y promoción religiosa, también ayudó y se dejó influenciar por el movimiento vecinal incipiente de los años 60, colaborando en la constitución de las primeras Asociaciones de Vecinos y apoyando a personas como Marcelino Camacho y la constitución del sindicato, por aquel entonces clandestino, Comisiones Obreras. De hecho, Llanos tenía el número de afiliación 100 en CC.OO. Estas organizaciones, por otro lado, jugarían un papel fundamental en la consecución de la Democracia en España.

Así, el contacto continuo y la implicación en el desarrollo del barrio del Pozo comenzaron a hacer mella en la moral e ideología del Padre Llanos, pasando de redentor a redimido o al menos, un poco de ambos: «Llanos llegó al Pozo en 1955 para redimir a los trabajadores. Pero fueron los trabajadores los que le redimieron a él», recuerda Miguel Ángel Pascual Molinillo.

Pese a todo, el Padre Llanos nunca dejó de ser el cura del barrio. Su acercamiento a la izquierda comunista fue notable, pero también hay que pensar que gran parte de sus pretensiones iniciales de evangelizar a las gentes del barrio se contaban entre sus objetivos, aunque al final de sus días, el propio religioso confesara su fracaso:

«[...] No supe, no. Supe hacer la capilla, hacerles las obras, hacer la guardería, hacer las escuelas, todo eso. Pero eso no era ser cristiano. Era desde la fe, por supuesto -que yo no quise hacer una cosa meramente humana-, pero no supe transmitir esa fe». (Disculpad, si os he molestado, Juan Abarca Escobar).

En poco tiempo, el religioso se convirtió en uno más de los líderes sociales de la lucha obrera española alejándose cada vez más de las rígidas estructuras franquistas y cimentando su mito. Esta transición, que le llevó a militar en Comisiones Obreras y en el Partido Comunista de España, tenía algo que ver con una nueva corriente mundial dentro del seno de la Iglesía Católica que comenzó con aquello que se dió en llamar «iglesia social», se categorizó en las propuestas del Concilio Vaticano II y que provocó un movimiento conocido como la «teología de la liberación», los «diálogos cristo-marxistas», o, en el caso del Padre Llanos, el de los «curas obreros», aunque Llanos no equipara su actividad como escritor y líder vecinal con eso de «ir al tajo» como sí hacían otros religiosos.

El Padre Llanos junto a "La Pasionaria" y el alcalde socialista Tierno galván en el barrio del Pozo.
Fuente foto: http://vallecastodocultura.org

Ese tipo de apostolado, significó una especie de escisión en la Iglesia Católica debido a que un numeroso grupo de religiosos se acercaron ideológicamente a las reivindicaciones del mundo obrero y compaginaron su labor como sacerdotes con trabajos en las mismas condiciones que las clases más bajas de aquel entonces. Este diálogo entre espiritualidad y ateísmo encontró una síntesis en la lucha por los desfavorecidos y la búsqueda de justicia donde la izquierda clásica estrechó la mano al cristianismo de base.

Así, mientras se ganaba el respecto y la confianza de las clases obreras y los movimientos de izquierda, perdía ambos de algunos antiguos camaradas falangistas y hermanos de fe. Muchos defensores del Nacional Catolicismo no dieron crédito a la deriva de este jesuita que ahora se mezclaba -y con afán de pertenencia- con aquellos que atacaban a la iglesia e ignoraba a los que siempre le prestaron protección, incluso dando plantón al mismísimo Franco, quien, se cuenta, en un consejo de ministros, cuando uno de los miembros criticó a Llanos por la extravagancia de su apostolado, Franco zanjó el tema con una frase: «que nadie diga una palabra más contra el padre Llanos». (Azul y Rojo. José María de Llanos. Pedro Miguel Lamet).

El padre Llanos en una acto el Pozo del Tío Raimundo ne los años 80.

El padre Llanos en un acto público en el barrio.
Fuente foto: http://vallecastodocultura.org

Para comprender la actitud tolerante de Franco hacia Llanos, hay que destacar un breve pero intenso contacto que ambos tuvieron años antes de que el jesuíta se instalara en el Pozo. Como muchos saben, los miembros de la Compañía de Jesús eran muy prolíficos en impartir ejercicios espirituales y el mismísimo Franco, de forma regular, solicitaba estos servicios religiosos. En una ocasión, a Llanos se le pidió que acudiera él mismo a impartir ejercicios al Caudillo y a su mujer, Carmen Polo. Se cuenta que en las conversaciones que mantenían Franco y Llanos -donde sólo hablaba el dictador, según el jesuíta -, el Caudillo llegó a preguntar a su interlocutor porque había españoles que no le querían cuando él se consideraba un padre para ellos. Llanos le contestó que aunque él los viera como a sus hijos, sus vástagos lo veían como a un general (El camino de la concordia: de la cárcel al parlamento, por Gabriel Elorriaga, pp. 72). En cualquier caso, la impresión que el jesuíta causó en el dictador fue positiva y, tal vez, de aquel encuentro, Llanos se granjeó una mano amiga para permitirle realizar el apostolado que finalmente realizó.

Al hecho de pertenecer a una lista de intocables por el régimen -y por voluntad del mismo Franco-, como apunta Pedro Miguel Lamet, biógrafo de Llanos y Diez Alegría, el jesuíta también se había ganado con autoridad su independencia «porque nadie pisaba el barro como él ni decía misa en invierno enfundado en abrigo y bufanda junto a una estufa de camping-gas». (Azul y Rojo. José María de Llanos. Pedro Miguel Lamet).

La obra del Padre Llanos

Santa María del Pozo · Común de Trabajadores

Placa indetificativa de Santa María del Pozo Común de Trabajadores.

La obra social del Padre Llanos comenzó en los años 50, cuando el jesuita crea la Fundación Santa María del Pozo, que sería el principal pilar para toda obra social desarrollada a partir de entonces. El objetivo principal de esta fundación fue la de promocionar el desarrollo socio-cultural en el barrio comenzando por ayudar a los trabajadores que habían llegado al Pozo desde el resto de España. Para llevar a cabo este proyecto, se construyó un pequeño espacio sin muchos medios llamado Común de Trabajadores. Este centro, de carácter comunitario, sirvió de residencia para los jesuitas y sus colaboradores y desde allí se trabajaba en diversos proyectos sociales. Entre sus funciones principales estaba la de formar a los trabajadores en diversos oficios para optar a trabajos cualificados. Además, los jesuitas hacían las veces de gestores de empleo, recomendando a vecinas para que trabajaran en labores de limpieza en casas de la clase alta madrileña o ayudando a los hombres a emigrar a Alemania.

«Esta dialéctica entre teismo y espiritualidad contra ateismo y laicidad, encontró una síntesis en la lucha por los desfavorecidos, donde la izquierda clásica estrechó la mano con el cristianismo primitivo de las posiciones de los teólogos de la liberación».

Después de comenzar el proyecto para la capacitación profesional, se iniciaron nuevas actividades para profundizar aún más en la formación de los vecinos, en concreto la de los jóvenes. De esta forma, en 1961, nació la Escuela de Formación Profesional 1º de Mayo que se centró en la formación de los hijos de aquellos trabajadores que obtenían capacitación en el Común de Trabajadores, convirtiendo el proyecto vecinal en una tarea cada vez más integral. A los «ciudadanos del mundo», como al Padre Llanos le gustaba definir a los alumnos del 1º de Mayo, se les proporcionó una educación al mejor estilo de la escuela laica y progresista, lo que convirtió a este centro formativo en uno de los más innovadores en la España franquista y parte fundamentadora de un sistema educativo más moderno ya durante el periodo democrático.

El Padre LLanos junto a varios colaboradores en la Casa de Trabajadores

El padre Llanos en el Común de Trabajadores junto a otros miembros de la asociación. Fuente foto: http://www.sbhac.net

En cuanto al programa educativo del centro 1º de Mayo, en un principio, se priorizaron los oficios con más salida laboral, centrándose en la electrónica o mecánica del autómovil, de tal forma que los estudiantes tuvieran altas garantías de encontrar un trabajo cualificado al terminar sus estudios e incluso mientras los cursaban. Con el tiempo, ya en la décadas de los 80 y 90, se incluyó al programa educativo la informática y administración, prácticas de laboratorio, cocina y hostelería. Sin duda, la ilusionante acción social y el pragmatismo del programa educativo sirvió para que muchos jovenes alcanzaran un nivel de formación superior al de generaciones anteriores.

Centro de Educación Secundaria y formación profesional 1º de Mayo

El actual centro de Educación Secundaria y Formación Profesional 1º de Mayo, se inauguró en 1987 y sustituyó al anterior edificio. Foto: GoogleMaps

El primer edificio del Centro de Formación 1º de Mayo se creó en 1961.
Foto: Fundación José María de Llanos.

 

Un «ejército» de colaboradores

 

Para desarrollar todas estas actividades en el Pozo, José María de Llanos contó con la ayuda de muchos universitarios e importantes personalidades en distintos sectores de la sociedad. Hay que recordar que Llanos, a través del SUT (Servicio Universitario de Trabajo), había dirigido desde mediados de los años cuarenta a muchos estudiantes en la vocación de lo que podríamos llamar hoy «trabajo social». Además de ejercicios espirituales a través de la Congregación Mariana Universitaria de los Jesuitas entre 1940 y 1955, Llanos y otros se iban a participar en campamentos de trabajo en distintas partes de España y a lugares como minas o el campo, cuando no, a visitar zonas rurales para alfabetizar a campesinos. También, los miembros del SUT visitaban los barrios de la periferia de Madrid para ayudar a los obreros a encontrar trabajo o formándoles profesionalmente. Para realizar todo esto, Llanos y los demás responsables del SUT contaron con la ayuda de muchos universitarios que colaboraban los fines de semana o incluso a diario.

Francisca Sauquillo

 

Francisca Sauquillo, aun participa en la vida social del barrio del Pozo a través de la asociación Movimiento por la Paz.

Foto: Wikipedia

Carlos Alfonso Comín.

Alfonso Carlos Comín, casi 30 años más joven que Llanos, ejerció una importante influencia en el jesuíta, tanto a nivel personal como en su acción social. Comín fue promotor del cristo-marxismo en Barcelona.
José María Álvarez del Manzano

 

José María Álvarez del Manzano, alcalde de Madrid durante tres legistaturas, como él mismo confiesa, conoció en el Pozo la aplicación práctica del Evangelio.

Foto: Wikipedia

Esperanza Molina, Los otros madrileños

 

Esperanza Molina, escribió Los otros madrileños, un magnífico retrato etnográfico sobre el barrio.

Foto: elcorreo.com

Javier Solana

 

Javier Solana, quien ha ocupado numerosos cargos políticos nacionales e internacionales, realizó su primer activismo social en el Pozo.

Foto: Wikipedia

Es esta la razón por la que al Pozo del Tío Raimundo fueron a trabajar de forma puntual y permanente universitarios como Francisca Sauquillo, hermana de Francisco Javier Sauquillo, asesinado por grupos de extrema derecha el 24 de enero de 1977 en la «Matanza de Atocha». Una vez licenciados, algunos estudiantes como Sauquillo, se desarrollaron profesionalmente ayudando a la gente del Pozo. Su marido, Jacobo Echeverría-Torres, abogado nacido en San Sebastían, durante algunos años -más o menos hasta 1992- fue profesor en el centro de estudios de Formación Profesional 1º de Mayo.

El caso de Francisca Sauquillo fue común a otras personalidades hoy conocidas en el mundo de la política, las artes o la literatura. Y el viaje ideológico y experiencia vital muy similar. En el caso de Sauquillo, tenemos a una persona vinculada al cristianismo de base que, tras su llegada al Pozo en 1965, se afilia, de forma clandestina, a movimientos incipientes de izquierda para poder hacer su aporte en la consecución de la llegada de la democracia a España y mejorar, a nivel local, la vida de los habitantes del Pozo y Vallecas en general. Fue fundadora de la Asociación de Vecinos de Palomeras Bajas, el barrio justo al otro lado del Pozo, cruzando la vía ferrea Madrid-Barcelona. Su experiencia en el mundo del asociacionismo la llevó a participar en otras asociaciones de vecinos y la creación de OREVASA (Organización para la remodelación de toda la zona de chabolas de Vallecas) lo que desembocó en la aparición del barrio «Nuevas Palomeras». Además de otras ocupaciones en el campo jurídico y político, en relacción al Pozo, hoy es la presidenta de la organización Movimiento por la Paz que cuenta con una de sus sedes en la Calle Martos, 15 en pleno Pozo del Tío Raimundo.

Otro voluntario en el Pozo del Tío Raimundo fue Javier Solana, quien a finales de los años cincuenta y en los años sesenta colaboró en el barrio de diversas formas: ayudando a levantar casas junto a los vecinos y como profesor por las tardes en la escuela de Formación Profesional. Solana, en varias entrevistas, ha mostrado siempre su gran aprecio por José María de Llanos y recordado el mal trago que tuvo que pasar cuando su hermano, Luis Solana, prestando el servicio militar como universitario en las milicias universitarias fue detenido por pertenecer a la Agrupación Universitaria Socialista y llevado a un Consejo de Guerra en 1959, que le condenó inicialmente a tres años de carcel. La declaración y apoyo de Llanos influyó en que la pena se redujera a repetir el servicio militar y ser degradado del rango de alférez.

«...si les doy pan a los pobres, me llaman santo; pero si pregunto por qué no tienen nada para comer, me llaman comunista».

Don Helder Cámara, Obispo de Brasil, Arzobispo de Olinda y Recife, considerado como uno de los pioneros de la Teología de la liberación.

Otra, en este caso, voluntaria fue la escritora y antropóloga Esperanza Molina, quien vivió en el barrio del Pozo durante más de ocho años en su propia chabola y colaboró en la formación académica de los más jóvenes. Como ella confesó en un programa de televisión, se marchó al Pozo por amor y acabó trabajando allí durante casi una década. Su gran aporte, además de su trabajo, fueron sus textos etnógraficos sobre el barrio, destacándose el libro Los otros madrileños donde se describe, en detalle, el día a día de los vecinos. Sin duda, un gran mural sobre los usos y costumbres de los habitantes del Pozo y sus avatares vitales, imprenscindible para conocer los rostros que había -y que hay- trás el concepto chabolismo.

Futuros escritores, políticos, científicos y todo tipo estudiantes o recién licenciados pasaron por el Pozo del Tío Raimundo. Unos para conocer un ejemplo práctico del Evangelio y otros para apoyar a las clases más bajas de la sociedad desde una conciencia obrera en un entorno de cierta liberalidad ideológica. Cada cual aportó en su campo: Constancio de Castro realizó el censo poblacional del barrio y fundamentó de paso el resto de publicaciones de caracter demográfico que se han escrito desde entonces; Solana, docencia para formar a profesionales; Sauquillo, apoyo jurídico, y otros muchos como Alvarez del Manzano, aunque acabara en la élite política madrileña, para cavar zanjas y poner ladrillos. Así hasta constituir un gran «ejército» de voluntarios (algunos «sutistas» o miembros del SUT) que trabajaron para disminuir muchas de las necesidades de los habitantes del Pozo, quienes pese a su gran aporte y su propio esfuerzo por salir adelante, necesitaban todo el apoyo que otros, desde fuera, pudieran prestarles.

¿Qué recibieron a cambio aquellos voluntarios? Gracias al constante contacto con la realidad social del Pozo -donde las izquierdas, aunque silentes, seguían existiendo-, provocó en muchos un viaje ideológico desde la clásica derecha católica española a una izquierda aferrada a la tierra y al pueblo. «El hábito hace al monje», y a base de trabajar duro en condiciones de dificultad e injusticia y de acostumbrarse a reivindicar derechos para salvar esas dificultades, muchos cambiaron radicalmente sus posiciones políticas. El caso más sonado, obviamente, fue el del propio padre Llanos.

El Pozo hoy

 

Al día de hoy, seis décadas después de iniciar los primeros trabajos en el Pozo del Tío Raimundo (y Entrevías), la obra llevada cabo por el jesuita, universitarios, políticos y vecinos del barrio sigue contando con grandes retos, especialmente en este tiempo de crisis. Uno de ellos y como un elemento nuevo para el desarrollo barrial de las últimas dos décadas, es la inmigración. En los últimos años, ya no son habitantes jienenses de Martos y otras poblaciones andaluzas, extremeñas y manchegas los que año tras año llegan al barrio, sino marroquíes, latinos y personas de otros países que buscan un futuro mejor en nuestro país. En este sentido y siguiendo las aspiraciones iniciales del proyecto, la Fundación del Padre Llanos sigue contando con el Centro de Formacion 1º de Mayo, en la calle Los Barros y la Escuela de Hostelería de Sur en la calle Martos, donde se desarrollan los trabajos de apoyo a inmigrantes y concienciación social para los vecinos sobre el tema de la inmigración.

Escuela de formación de cocina y hostelería en la Calle Martos. Calles del barrio de El Pozo-Entrevías

Foto izquierda: nueva escuela de formación de cocina y hostelería, en la Calle Martos, donde se encontraba la antigua escuela de F.P. 1º de Mayo.

Segunda foto: una parte del barrio del Pozo-Entrevías donde las casas y la vida social de barrio recuerda mucho a los pueblos.

Por último, la Fundación Padre Llanos cuenta con una subvención del Ayuntamiento y el Ministerio de Igualdad (aprobada en julio de 2008) para la ayuda y atención a mujeres sin recursos y víctimas de maltrato y que está destinada a la construcción -que ya se está produciendo- de un centro de acogida, formación y gestión de empleo en los terrenos de la propia fundación en la calle Martos junto a la Escuela de Cocina y hostelería y la sede del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad, presidida por la Senadora Francisca Sauquillo.

El Padre llanos, una personalidad contradictoria

El Padre Llanos y la Pasionaria.

El Padre Llanos junto a la mítica líder comunista española "La Pasionaria". Fuente foto: http://files.publico.es

El 28 de mayo de 1977 fue un día muy importante para el recién legalizado Partido Comunista de España. Fue un día especial también para el Padre Llanos y, sin duda alguna, fue un día lleno de sobresaltos para la jerarquía de la Iglesia Católica y la propia Compañía de Jesús. Ese día de mayo de 1977 muchos, aunque ya sabían de la inclinación izquierdista de Llanos, se echaron las manos a la cabeza al ver a un jesuita, ex-miembro de la Falange, confesor de Franco y de clase burguesa alzar el puño en un mitín del Partido Comunista de España.

Para muchos, la aparición del Padre Llanos en un mitín del PCE fue sólo un gesto para conseguir aun mayor aceptación dentro del sector de la izquierda y de la clase obrera con la que había estado trabajando las dos últimas décadas. El teólogo Diez Alegría, colaborador de Llanos durante algún tiempo y también jesuita, lo entendió así:

«La foto famosa fue un impulso. No éramos antimarxistas, pero tampoco marxistas. Nos tomábamos en serio el marxismo. La crítica que hace Marx al capital es válida, pero nada más. Y si Llanos se hizo el carné del PC fue para convencer a la vecindad de que realmente estaba encarnado con ellos. Pero también rezaba el rosario todos los días por las calles». (4)

Sin duda, este gesto y su pertenencia a Comisiones Obreras y al Partido Comunista fue algo que se le criticó mucho durante su vida. Rodríguez Ponce, que trabajó a su lado durante 20 años, resumía las razones del comportamiento aparentemente contradictorio del Padre Llanos de la siguiente manera:

José María Diez Alegría, (1911-2010), ex-jesuíta y colaborador de Llanos desde 1973 a 1985.

«Lo que pasa es que lo deslumbraba un proyecto universal de justicia, donde desapareciera la pobreza, la mentira, la corrupción y la explotación del hombre por el hombre...Llanos podía sorprender con los comportamientos más inesperados, pero el precio que pagó por esa foto fue realmente elevado». (5)

Muchos otros comentarios se han vertido durante décadas sobre el Padre Llanos y hay unanimidad en reconocer que el jesuíta tenía un carácter fuerte y podía ser difícil la relación cercana. Diez Alegría, a propósito del temperamento de Llanos, decía que su compañero era la «vesícula biliar del Cuerpo Místico». Otros, al tiempo que alabaron el apostolado del jesuíta, le criticaron también por las bofetadas que dió a algún vecino. Para unos Llanos fue un «santo», para otros «charlie», y para otros, simplemente «el cura».

Sin embargo, las declaraciones más significativas en cuanto a su persona las ofrece el propio Llanos y son recogidas en el documental del cineasta vallecano Juan Vicente Córdoba, Flores de Luna:

Flores de Luna, de Juan Vicente Córdoba.

Cartel promocional de la película "Flores de Luna", del cineasta Juan Vicente Córdoba.

«...al principio fuimos [los jesuitas de la compañía de Jesús] en plan de ser unos vecinos a trabajar como todo el mundo y acabamos siendo unos pequeños alcaldes engraciados todos. El cura era allí el manda más; el que se había quejado [hablando de si mismo] del mando de los curas de Madrid y por eso harto de la burguesía de Madrid se había ido al Pozo. El Pozo acudió al cura que era el que tenia poderes en Madrid y yo hacia de puente: sacada dinero de Madrid para traerlo al Pozo. Y entonces jugábamos al poder y se hizo uno poderoso y mito, de lo cual me he tenido que arrepentir, y mucho. Entre los de Madrid que se empeñaban que uno era el cura bienhechor que habia ido a hacer obras de caridad para esos pobrecitos y en parte también, aunque no lo decían, a domar a esos peligrosos rojos que venian a las barriadas, y entre los del Pozo que veían en el cura su salida para poder trabajar y para poder vivir, pues hicieron de este desgraciao un mito».

Reflexión final

El Padre Llanos no fue el único religioso en España que abanadonó una posición acomodada para hundir sus pies en el barro. Pero tal vez sí fue el más mediático debido a una capacidad de liderazgo y de influencia superior a la de otros. Virtud que supo utilizar para conseguir recursos para el Pozo del Tío Raimundo. Esto llevó incluso a algunos, tras la muerte del jesuíta, a pedir su beatificación. Mientras que otros, aún alabando su aporte al barrio, le recuerdan como un viejo cascarrabias del antiguo régimen que andaba perdido y hastiado de su clase burguesa y encontró en la barriada del Pozo la forma de redimirse.

Tal vez la síntesis entre todas estas visiones sobre el particular religioso se encuentre en el juicio a su obra. Todo lo llevado a cabo por el Padre Llanos podría compensar su autoritario carácter y sus posibles conflictos metafísicos, ideológicos y morales. En cualquier caso, en su último texto, Llanos dejó dicho: «Disculpad, si os he molestado».

 

* * *

 

El Padre Llanos recibe un premio por su labor de manos del alcalde del CDS Rodríguez Sahagún.

El 10 de febrero de 1992 fallecía el jesuita José María de Llanos. Trás su muerte, Francisco Umbral escribió de él:

«A los picados les daba nescafé con galletas María, de comunión, y a sus amigos nos daba conversación y nos echaba música de Vivaldi. Era el hombre mas bueno que uno haya conocido jamás. Lucía un reloj de pulsera que le trajo La Pasionaria de Moscú, un reloj verde como una rana y pesado como un tanque en la muñeca. A mi nunca me hizo proselitismo, no quería convertir a nadie. Andaba mucho, como todos los viejos que no pueden andar. Ibamos a dar vueltas por la Plaza Mayor, buscando él ese solecillo que es ya el ciclo municipal de los viejos. Es el único santo con boina de todo el santoral y por eso no subirá al cielo». (6)

Libros de interés para ampliar información sobre el Padre Llanos y el Pozo del Tío Raimundo


Notas

(1) CONSTANCIO DE CASTRO, Estudios geográficos, C.S.I.C, Instituto Juan Sebastián Elcano, Madrid, Vol. 22, Nº 84-85, 1961, págs. 501-526.
(2) Flores de Luna, así llamaban los vecinos a las pequeñas viviendas que «crecían"» por las noches en el Pozo del Tío Raimundo. Flores de Luna, que también dio título al documental del cineasta Juan Vicente Córdoba, vecino del barrio vallecano de Entrevías.
(3) Europa Press.
(4) http://www.elmundo.es/papel/2005/09/26/madrid/1865790.html
(5) http://www.elmundo.es/papel/2005/09/26/madrid/1865790.html
(6) http://www.filosofia.org/ave/001/a032.htm


Enlaces de interés

· http://www.fundacionjosemariadellanos.es/
· http://www.filosofia.org/ave/001/a032.htm
· Europa Press.
· http://www.elmundo.es/papel/2005/09/26/madrid/1865790.html
· http://www.rtve.es/rtve/20080917/flores-luna/158329.shtml
· http://vallecastodocultura.org


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Comentarios al artículo

JuanJuan, dijo:
Un buen artículo
Enviado: 2012-11-12 19:33:41




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