La dimensión religiosa y espiritual en el ser humano es algo esencial para un antropológo, sociológo o psicólogo en el análisis de la sociedad. Es un hecho que forma parte del universo humano, más allá de la opción religiosa (o no religiosa) a la que uno se adhiera. La variedad de tipos de creencias y religiones es tan compleja y dinámica como la evolución de la propia humanidad. De forma autónoma o adquirida de la fusión con otras culturas, la religión y la espiritualidad han estado presentes desde los albores de la humanidad; de hecho, han fundamentado las sociedades durante milenios hasta que otra opción, la del racionalismo aparece y aporta a la comunidad otra forma de ver el mundo y el modo de actuar sobre él.
Dos son las formas generales de espiritualidad y su organización en religión que se han desarrollado durante los últimos milenios. Una forma de espiritualidad que se basa en Dioses (politeísmo) y otra, en un solo Dios (monoteismo), creado a imagen y semejanza de los hombres. La religión griega incluía en su panteón a un gran número de dioses que representaban algunas actitudes y valores humanos. En las religiones con Abraham como primer profeta (judaísmo, cristianismo y el islam) le otorgan a Dios el papel de Padre, protector a veces y juez, más o menos benélovo según cada confesión, en otras.
Y en el otro lado, están las religiones, o mejor dicho espiritualidades, donde los espíritus están en la naturaleza y se mantienen en constante contacto con el mundo de los vivos. A esta forma de entender el mundo espiritual, se le llama animismo, donde el ritual chamánico cumple un factor muy importante para el conocimiento, comunicación y control de los espíritus.
El teismo y el animismo a veces, se mezclan y por ejemplo, en la religión egipcia, existen dioses mitad humanos mitad animales como Anubis, o dioses que representan a astros, como el gran Dios Amón, que se asoció en los primeros reinos egipcios al viento para luego fusionarse con el Sol.
En el mundo oriental, como ocurre en el hinduismo, tenemos también dioses representados por hombres y mujeres y, de nuevo, dioses asociados a fenómenos naturales. La fusión entre el viejo chamanismo y las creencias védicas ha generado un complejo conglomerado de divinidades en el hinduísmo. Por otro lado, el budismo, que mantiene parte del panteón hinduísta, ofrece una visión de la teogonía afirmando que no hay creador. Además el aspecto racional lógico y psicológico cumple un factor muy importante, y el rito principal es la meditación y no tanto una actitud basada en la fe. En este sentido, al budismo (llamado religión o sabiduría), si le podemos otorgar un carácter más humanístico que al resto de las opciones espirituales y religiosas y la voluntad de la persona, su análisis y capacidad compasiva son de gran importancia para la práctica budista.
En el continente africano, si no contamos con las conversiones al cristianismo e y al islam de algunos de sus pueblos, la espiritualidad natural es el animismo, donde todo ser posee un espíritu o alma (ánima). Suelen ser los animales los que cobran mayor importancia en el panteón espiritual. El rito, la posesión de las personas por los espiritus y la figura del chamán ejercen un gran protagonismo en la práctica tradicional. De nuevo, insistir en que en el animismo la comunicación entre el mundo de los espíritus y de los hombres es constante.
Africa como la tierra madre de los hombres y de la primera religión asociada a la naturaleza, ha proveído al resto del planeta de unas primeras bases espirituales similares, que luego han ido evolucionando a otro tipo de religiones y sistemas de creencias. Por todo ello, no es extraño que los viejos cultos de todas las sociedades y culturas de la Edad antigua estén teñidas de animismo y chamanismo.
Otro continente, América, trató desde el prinicipio, algunos de miles de años atras, la espiritualidad del mismo modo que África. Toda América está plagada de poblaciones devotas y temerosas de la naturaleza. Y a pesar de la incursión del cristianismo, el animismo, el rito y el chamán no han desaparecido de las poblaciones originales de América, desde el norte, con los inuit, hasta el sur, con los mapuche.
De norte a sur y meridiano a meridiano, la espiritualidad ha acompañado al ser humano en su evolución socio-cultural. Nunca ha dejado de ser un aspecto importante a considerar para analizar el dinamismo de la especie humana. Afortunadamente, el laicismo y la democracia han conseguido para la ciudadanía la libertad religiosa: un espacio de encuentro entre creyentes de una confesión y otra y no creyentes.
Fuentes
NINIAN SMART, Atlas Mundial de las Religiones, Calmann & King Ltd, Londres, Inglaterra, 1999
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