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Música y Derechos Humanos

Para los griegos, la música era el arte (téchne) de las musas (mousike). Un arte capaz de motivar al auditorio-y al propio músico-a través de la organización sensible y lógica de sonidos y silencios y bajo los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo.

Biko, Peter Gabriel

Introducción

En este ensayo intentaremos a dar un repaso a la historia de la música (y de la humanidad) centrándonos en cómo la música ha influenciado en su entorno y, naturalmente, cómo el medio socio-cultural ha influenciado en la música. Echaremos una ojeada a las músicas tribales más antiguas, a las composiciones en las primeras civilizaciones y los grandes imperios, la música sacra de la Edad Media, la etapa clásica en el Renacimiento y Edad Moderna, su evolución y perfeccionamiento en la Edad contemporánea hasta llegar al siglo XX y la situación musical actual.

¿Qué es música?

Desde un punto de vista antropológico, el fenómeno artístico en general pertenece al aspecto superestructural de una comunidad de individuos, es decir, es un elemento asociado a la conducta, el pensamiento, las emociones e incluso la espiritualidad de las personas. Además, la creación musical no se da en función de la necesidad como puede ser la de alimentarse o procrear, sino desde un plano más sutil y creativo.

También desde la antropología (Alexander Alland, 1977), el arte es definido como un juego a partir de una forma lograda a través de una transformación-representación estética. En el caso de la música, la forma sería la pieza musical que logra ser captada por los demás individuos gracias a la estética, una capacidad humana universal que da respuesta emocional a una interpretación artística.

Algunas funciones sociales de la música, el canto y la danza

Pero ya desde antiguo se viene teorizando sobre la naturaleza y función de la música. Para los griegos, la música era el arte (téchne) de las musas (mousike). Un arte capaz de motivar al auditorio-y al propio músico-a través de la organización sensible y lógica de sonidos y silencios y bajo los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo.

La música es un activo vital, un producto cultural con un fin concreto: generar una experiencia emocional o sensible en el oyente. Por lo tanto, además de experiencia, esta forma de arte es una vía de comunicación no verbal capaz de expresar y provocar sentimientos o ideas. Así, las habilidades de un músico buscan la percepción sensorial de los oyentes; es decir, necesita un auditorio para que comience la comunicación. Si esta percepción o reconocimiento no existiera, la música quedaría sólo para el creador de las piezas musicales que, difícilmente, podría discernir su calidad y capacidad para provocar emociones o suscitar ideas. Por lo tanto, desde la antigüedad, el artista ha sobrevivido gracias al auditorio en una relación recíproca y enriquecedora para ambos. Es por esto, que la música está íntimamente relacionada con la sociedad en la que "vive", siendo difícil-en principio- para un habitante europeo de la edad de piedra comprender una pieza de Mozart o Vivaldi; decimos en principio, porque también existe el modelo educativo dentro de arte y cualquier persona plena de facultades tiene la posibilidad de poder llegar a apreciar y disfrutar de un determinado estilo de música.

Música en la prehistoria

La naturaleza supuso la principal fuente de inspiración para el humano primitivo: la música como una imitatio natura. Las primeras producciones musicales del hombre formaban parte de los rituales donde el movimiento, el sonido y el fuego simbolizaban la vida, mientras que el silencio, la quietud y la oscuridad eran ejemplos de la muerte. Estos rituales podían consistir en una danza hasta la extenuación alrededor del fuego interpretando a los seres del mundo animal en ritos de caza o guerra, o en una exteriorización de los sentimientos emulando a estos animales para bendecir o maldecir sus espíritus.

En cuanto a los instrumentos utilizados, la elaboración musical descriptiva de la naturaleza contaba con rudimentarios objetos con los que enriquecer los rituales musicales. Estos elementos solían ser de percusión tales como huesos, conchas, troncos y cañas de madera (instrumentos autófonos). Aunque el hombre primitivo, de forma paulatina, también desarrolló instrumentos más complejos como la flauta (instrumento aerófobo), creada con un hueso y agujeros, o tambores hechos con membranas tirantes (instrumentos membranófonos).

En relación al aspecto creativo, la producción y organización de sonidos por parte del hombre pre-histórico obedecen más a la exteriorización emocional y el rito, sin que hubiera una excesiva preocupación por la cuestión rítmica, melódica o armónica de la música. Para los humanos prehistóricos el sonido y la música creada con sus rudimentarios instrumentos acompañaba y proveía de fuerza al ritual. No se buscaba convertirlos en elementos pedagógicos dentro de la tribu o el clan aunque sí, unos sonidos u otros, podían identificarse con un rito u otro y provocar diversas emociones.

Con el paso de los milenios, el hombre primitivo fue evolucionando en muchos aspectos, sobre todo en el tecnológico. A su vez, las representaciones rituales y los sonidos que las acompañaban tendieron a hacerse más complejas y la creación de nuevos instrumentos musicales -como el arpa en los siglos de la emergencia de las primeras grandes civilizaciones (3000. a .C.)- convirtieron a la música en algo más que un símbolo del ritual; en una forma de ocio.

Música en la Edad Antigua

Pasada la protohistoria de las primeras pequeñas ciudades en Mesopotamia, llegamos al inicio de la Edad Antigua y de la historia de la humanidad. La cultura mesopotámica (sumerios, acadios, asirios, babilonios, etc.) da inicio a una historia de la música fundamentada en una serie de reglas de composición e instrumentos tecnológicamente similares a los actuales.

En las ciudades de Ur y Kisch, según los hallazgos arqueológicos, se conoce la existencia de instrumentos musicales tales como la lira, flauta, panderetas, tambores, cascabeles y el arpa (el más apreciado de la época). A estos hallazgos, se unen pinturas de esta misma época donde se dan escenas de personas tocando música. Es en Mesopotamia dónde comienza una verdadera historia de la música y un desarrollo de ésta.

Los sumerios, la primera gran civilización organizada en la zona de los ríos Tigris y Eúfrates, desarrollaron los primeros himnos de carácter ritual que representaban en sus celebraciones religiosas. Estas primeras piezas musicales se consolidaron en la cultura sumeria y fueron heredadas por las siguientes culturas emergentes (acadios, asirios, amorreos, babilonios, etc.). De todas estas civilizaciones antiguas, tal vez los babilonios lograron el mayor desarrollo estético, aportando y enriqueciendo lo ya desarrollado por los pueblos anteriores.

Avanzando en el tiempo-milenio II a.C.-, fueron los asirios quienes adaptan las composiciones musicales del ritual a lo palaciego, dando una nueva dimensión pagana a la música. Así, la música pasa a convertirse en un elemento festivo y de ocio y no sólo algo relativo al ritual funerario y religioso. Esta nueva utilización de la música provocaría un aumento de la creatividad y de los aportes musicales y colocaría la composición artística en manos de lo popular.

De todos los instrumentos, el que se propagó con mayor éxito fue el arpa (inventado probablemente entre los milenios IV y III a.C.), instrumento inspirado en el arco. Durante el II y el I milenio llego hasta oriente (India) y se distribuyó por todo el Oriente Medio, Anatolia, Egipto y las islas del Egeo.

Durante el milenio I, la música (y los instrumentos musicales) se habían extendido por todos los lugares habitados y los instrumentos de los que hemos hablado también. Aun así, y aunque la música había dejado de ser un mero instrumento de lo ritual para convertirse en algo popular y profano, no se encuentra todavía ningún rastro de una teoría sobre la función de la música en el alma humana. Está claro que sus efectos siempre han existido, pero no es hasta la impronta de los filósofos griegos-sobre todo Aristóteles-, cuando se realiza un estudio teórico sobre qué es la música y sus efectos sobre el ser humano.

Los primeros estudios sobre la música que se conocen corresponden al filósofo de Samos, Pitágoras, que pasó gran parte de su vida intentando explicar las distintas notas musicales a través de los números. Para el griego, todo tenía su fundamento en los números (los números eran el arje, la esencia del mundo) y en la armonía. Para él, los siete planetas conocidos (Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno y el Sol), en su movimiento orbital emitían notas musicales que calificó de armonía de las esferas , armonías que el ser humano no podía escuchar por estar acostumbrado a ellas desde nuestro nacimiento.

El Cosmos, como Pitágoras definió al todo, tenía dos características esenciales: la armonía como el orden más supremo y el número, como lenguaje universal para explicarlo todo. Esta idea también se aplicaba a los hombres y en relación a la armonía y a la música, Pitágoras creía en una aplicación curativa y medicinal de la música la cual ejercía grandes efectos positivos en el alma humana. Así, la música se convertía en la herramienta principal para encontrar la armonía espiritual. No es de extrañar que en la escuela pitagórica la enseñanza de la música tuviera una gran importancia.

Un siglo después fue Platón, en uno de sus diálogos, quien teorizó sobre la lírica de su tiempo. En su diálogo "Ión", Platón, con la voz de Sócrates explica a su interlocutor, Ión, cuál es el origen de la inspiración y composición líricas de los poetas:

"Con esto, me parece a mí, que la divinidad nos muestra claramente, para que no vacilemos más, que todos estos hermosos poemas no son de factura humana ni hechos por los hombres, sino divinos y creados por los dioses, y que los poetas no son otra cosa que intérpretes de los dioses, poseídos cada uno por aquél que los domine. Para mostrar esto, el dios, a propósito, cantó, sirviéndose de un poeta insignificante, el más hermoso poema lírico ¿No te parece, Ion, que estoy en lo cierto? " (2)

Encontramos en Platón una argumentación un tanto mítica-pese a pertenecer al tramo del paso del mito al logos griego-. Esta reflexión, en el mismo diálogo, viene precedida de otra explicación que niega que los poetas y artistas en general produzcan sus obras en base a unas técnicas o metodología de trabajo, sino que "los poetas líricos hacen sus bellas composiciones no cuando está serenos, sino cuando penetran en las regiones de la armonía y el ritmo poseídos por Baco" . En cualquier caso, aunque echemos de menos una reflexión más objetiva del gran filósofo griego, cabe destacar la importancia del arte en el alma humana, algo sobre lo que teorizará de forma más concreta y si se quiere, más científica, el discípulo de Platón, Aristóteles.

En Ética a Nicómaco, Aristóteles, afirma en el Capítulo III (Del arte) del Libro Sexto, que cualquier producción artística viene auxiliada por una verdadera razón: "El arte es, por consiguiente, cierta facultad de producir dirigida por la razón verdadera." (3)

Pero es en su Política, en el capítulo V, del Libro V, donde el filósofo griego elabora su estudio teórico sobre la música preguntándose (y preguntándonos) si la música debe estar incluida en la educación o, por inservible a ésta, debe ser excluida. También, y siguiendo la tradición de los filósofos anteriores, se pregunta por la naturaleza de la música. De forma retórica, se cuestiona si deberíamos considerar a la música un juego, una ciencia o un simple pasatiempo. Puestas las principales preguntas sobre la mesa, Aristóteles, como es su costumbre, pasa a argumentar sobre posibles respuestas, sin llegar a ellas de forma rápida y concisa.

En su recorrido reflexivo sobre los elementos que atañen a la música y el verdadero significado de esta, comienza el de Estagira relacionando la música con el placer y el entretenimiento, pues es bien visible que aquel que pasa penalidades encuentra en el canto y la música sensaciones agradables que calman su angustia. Sin embargo, Aristóteles se pregunta (y de nuevo nos pregunta) si el hecho de que la música sea un mero entretenimiento no la convierte en algo secundario en nuestras vidas, opción que se niega a asumir.

Para el griego la música tiene efectos reales en nuestro estado anímico, alcanzando incluso a nuestra misma moral, ya que, como Aristóteles observa, la virtud se fundamenta en la recta razón que observa y pone el acento en nuestras emociones más nobles y sanas, y estas emociones, como dijimos antes, pueden estar motivadas por el embrujo y el entusiasmo que la música y el canto producen en nosotros. Por lo tanto, la recta razón debe, de alguna manera, agradecer a la música el apoyo prestado por conseguir que nuestro estado anímico, entusiasmado, se centre en las sensaciones agradables y en las cosas buenas.

Por otro lado, si la música puede producir en el alma sensaciones agradables -con sus repercusiones en el mundo de la moral-, también, la música puede producir sensaciones desagradables. Y de igual modo, de acuerdo con lo dicho anteriormente, estas emociones provocarán un reflejo en el comportamiento de la persona.

En cuanto al filósofo griego, y esta es la reflexión fundamental de su ensayo, concluye que la música debe ser incluida en la educación de los jóvenes, reconociendo su importancia en la formación cultural de una persona.

"Es por lo tanto imposible, vistos todos estos hechos, no reconocer el poder moral de la música; y puesto que este poder es muy verdadero, es absolutamente necesario hacer que la música forme parte de la educación de los jóvenes." (1)

Estas reflexiones pueden parecernos obvias al día de hoy, pero tuvieron su importancia y novedad en el siglo IV, a.C. cuando Aristóteles las planteó. El aspecto fundamental de las reflexiones del filósofo griego es que la música, como arte se convierte en algo más que un modo de entretenimiento, constituye un elemento pedagógico en la educación de las personas.

Hemos hablado de la música y de sus efectos en el receptor, pero no debemos olvidar al emisor de esa música. Si la persona que escucha el canto o la música experimenta unas sensaciones u otras, el individuo que crea esa música debe partir de unas sensaciones para imitarlas y traducirlas en armonías y provocar esas mismas sensaciones en el receptor. El éxito y la calidad del músico estarán justificadas si las sensaciones iniciales de éste y las que devendrán en el receptor, una vez escuchadas las piezas, son semejantes.

 

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La evolución de la música en otras latitudes en la Edad Antigua.

Antes de entrar en el periodo medieval, debemos abordar la evolución de la música en el mundo antiguo en otras latitudes distintas. Como sabemos, las civilizaciones orientales son casi tan antiguas como las de oriente medio y occidentales y, en el transcurso de su evolución, también el arte ha sido un aspecto importante.

Las distintas doctrinas ético-políticas, sabidurías y religiones orientales ya mencionan la música en sus propias interpretaciones de la creación del universo. En estas cosmogonías y teogonías, los cantos y la música cumplen un factor muy importante. En el hinduismo, la creación y organización del universo vienen acompañados de cánticos (salidos de la boca de Brahma). Shiva, el dios indígena, inicia los ritmos del universo mediante su tambor. La música y el canto suponen el lenguaje primigenio en la creación del universo.

De forma más particular, en la cultura china confucionista, taoísta y chamanista, la música ocupaba un lugar importante en las ceremonias y rituales religiosos que, a veces, se acompañaban de danzas y coros. Como ocurriera en la Grecia Clásica, de la mano de los filósofos y poetas, en China son otros grandes filósofos como Confucio y Lao-Tse (contemporáneos de los filósofos griegos) los que abogan por el uso de la música moderada para mantener las buenas costumbres y las tradiciones antiguas. Es curioso como en los siglos VI y V a.C. desde un punto de vista filosófico y artístico, se producen unas reflexiones similares en sociedades tan distintas y distantes. La moderación como opción vital que nos acerca a la virtud es destacada por los filósofos chinos y griegos en un periodo interesantísimo de nuestra historia antigua.

También como ocurriera en occidente, tras el periodo de los grandes sabios (siglos VI y V) la sociedad oriental entra en una especie de decadencia que finalmente devendrá en la época de imperios, como también sucede en Oriente Medio y Europa.

Sobre todo, tras las invasiones de Alejandro, el mundo se compacta. Occidente llega a oriente y los intercambios culturales también afectan a las concepciones artísticas. Muchos especialistas opinan que la música china se inspira en la influencia helénica llegada de occidente, influencias que llegaron a oriente en tiempos de la dinastía Han (206 a.C. a 220 d.C.).

Otra gran civilización oriental es la hinduista (más antigua que la china) donde se encuentran las primeras composiciones musicales de oriente. La liturgia védica cuenta con casi tres milenios de antigüedad y fue iniciada por los pueblos arios que invadieron el país del Indo. Estas composiciones podrían igualarse en complejidad con las salmodias ambrosianas de siglo IV de nuestra era y acompañaban a los poemas védicos en los ritos de los sacrificios.

En especial un estilo o sistema de música como las Ragas contenían la suficiente riqueza como para poder expresar los sentimientos y estados anímicos de las personas. Al igual que en la Grecia arcaica y griega la música se utilizaba para la comunicación entre personas.

En la India, los instrumentos no tenían gran importancia ya que se le daba más importancia a lo vocal, quedando los instrumentos en segundo plano.

EGIPTO

Otra gran civilización (de las más antiguas) es la de Egipto, fuente de conocimiento cultural para los griegos y otras culturas y que además de aportar a la música también incorporaron a su cultura la impronta de otros pueblos.

Lo egipcios, a partir del Segundo Imperio, utilizaron arpas y flautas como instrumentos principales para sus ceremonias. Tras la conquista de Asiria por parte de los faraones de las dinastías XII y XIX, se importan otros instrumentos como laúdes, oboes y tambores que se utilizaron principalmente en el culto a los muertos y a los dioses. El tratamiento que los egipcios dieron a la música fue de tipo religioso aunque no desdeñaron en teorizar sobre la música y sus aplicaciones. De hecho, de los 42 libros de la Sabiduría egipcia, dos de ellos nos hablan de la música y su importancia dentro del mundo religioso, moral y educativo. El sacerdocio egipcio cuidó de la pureza de la música a través del estudio de la misma en correlación con la elaboración de una teoría músico-mitológica de los números. Como nos relata el padre de la historia occidental, Herodoto, "los egipcios fueron los primeros en introducir la costumbre de celebrar solemnes asambleas, procesiones y letanías a los dioses, todo lo cual, los griegos lo imitaron de ellos" , lo que nos lleva a afirmar la importancia de la cultura egipcia en el desarrollo de la griega.

Pero los egipcios, como hemos dicho, además de ejercer una importante influencia sobre los pueblos de su alrededor también asumieron otros paradigmas foráneos, como el de el pueblo hebreo que compartió su historia durante un tiempo.

LA MÚSICA EN ISRAEL

El pueblo de Israel es uno de los pueblos más antiguos y fundamenta su tradición en la comunidad, la creencia religiosa, y desgraciadamente, en todos los avatares que ha sufrido durante su historia.
En el mundo hebreo, tan antiguo y sabio, también hay espacio para la música. La primera referencia al aspecto musical de la cultura israelita es la de Jubal, al que se le considera el padre de la música israelita.

4,21 "Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos lo que tocan el arpa y la flauta".

Por otro lado, la transmisión de la teología y doctrina judía tuvo en los cantos una gran herramienta. Con instrumentos como el kinor o lira, el nevel o arpa y el asor o cítara, ya en el primer milenio a.C. se compusieron melodías de carácter teatracordal (basadas en escalas de cuatro notas) para acompañar a los textos litúrgicos. Las Lamentaciones de Jeremías; el Cantar de los Cantares y el Salterio de David provienen de la época davídida-salomónica y dieron comienzo a una liturgia más rica y una gran ayuda de tipo pedagógica para la transmisión de la doctrina a los fieles.

Como es sabido, la diáspora constante en la que ha vivido el pueblo judío ha transformado también su música lo que lleva a pensar que los cantos de hoy son bastante diferentes de los cantos antiguos e iniciales en el siglo I a.C.

ORIENTE

"Hay tres placeres beneficiosos y otros tres que resultan perjudiciales: producen beneficios el placer de la música y el de las ceremonias comedidas, el que causa hablar acerca de las excelencias de otros hombres y el de tener muchos amigos de mérito.". (4)

Las palabras del educador chino Confucio nos recuerdan a la filosofía griega: la música como beneficio para el alma, la valoración de la amistad y de la excelencia de la virtud y el justo medio, que Aristóteles y el propio Confucio observaban de la misma manera a pesar de la distancia geográfica y temporal.

En el oriente, durante al edad antigua, también se asoció la música a la moral y cuestiones del alma. Acertaron a ver esa asociación y considerarla útil para la educación de la ciudadanía.

También dentro del Taoismo y el Budismo la música cumple un factor muy importante en los ritos meditativos. Los Mantras (oraciones cantadas en el budismo y el hinduismo) como grupo de palabras en sanscrito sin un contenido semántico específico buscan conseguir un logro, que puede ser una habilidad, desde un punto de vista práctico en la vida o algo más trascendental. Los Mantras, como los cantos gregorianos dentro del cristianismo o la música, han servido para difundir la doctrina dentro de la moral de sus respectivas religiones y sabidurias.

Música durante el Helenismo y la época romana.

Como hemos explicado más arriba, la búsqueda de la armonía y la serenidad del alma eran dos de los principales objetivos de los filósofos clásicos, además de la consecución de una sociedad donde el bien común prevaleciera sobre el individual. Sin embargo, con la llegada del helenismo (a través del imperio de Alejandro y sus sucesores), el orden social cambió radicalmente. La polis, salvaguarda para los ciudadanos e ideal de comunidad para filósofos y políticos pierde importancia ante la llegada del imperio alejandrino y su división en provincias o satrapias con una organización social diferente. Los filósofos, por lo tanto, deben buscar otro refugio y objeto de estudio y aplicación de sus tesis filosóficas y políticas. Pensadores como Epicuro dan los primeros pasos para adaptarse a la nueva realidad, orientando sus reflexiones a la búsqueda de la felicidad individual, apartándose de la realidad (Jardín de Epicuro) y de la forma de vida en comunidad que supuso la polis. La felicidad ya no es asunto de la polis sino del individuo (ataraxia, búsqueda de la imperturbabilidad del alma) y la filosofía orienta sus esfuerzos en desvelar la forma de conseguir esa felicidad explorando las emociones humanas.

El cambio social produjo grandes cambios en todos los aspectos sociales llegando incluso al arte. La preocupación por el estudio de las emociones humanas puso de manifiesto el conflicto en las que se encontraban, una situación no tan armónica y antropológicamente tan optimista como los clásicos la describían o intentaban construir. Para los filósofos helenísticos, la racionalidad perdió protagonismo ante el universo de las emociones, y la comunidad en favor de la individualidad. En el plano artístico, la armonía pareció dar paso a la discordia individual e interior, así como también a la investigación para salvar este conflicto.

La hegemonía de los reyes macedonios en gran parte del mundo conocido sirvió también para que la música, poesía y teatro griegos se difundieran por el imperio. Sin embargo, como hemos dicho, los cambios en el arte musical fueron notorios. La unión entre poesía, danza y música de la época clásica perdió su importancia en el helenismo. La exigencia a poetas y filósofos de aprender música (y enseñarla a la juventud) cayó en desuso. Además, en relación a los poetas, aparecieron los melógrafos que acompañaban musicalmente a los primeros, los cuales ya no consideraban imprescindible conocer el arte musical. De alguna manera, la música dejó de ser un bien universal con una función bienhechora en el alma humana, para pasar a ser una actividad interpretada por especialistas.

El desarrollo artístico en general sufrió un estancamiento durante los tres últimos siglos a.C. La música desapareció prácticamente del arte dramático cómico acabando por ser utilizada en farsas y parodias de menos calidad. La figura del compositor y creador artístico perdió protagonismo en favor del intérprete musical especializado en un determinado instrumento que alcanzaba a ser reconocido internacionalmente.

Pero tal vez lo más importante, desde el punto de vista pedagógico, es que la música perdió esa utilidad educativa que adquirió en la época clásica griega. Como hemos dicho, ni poetas ni filósofos aprendían el arte musical, que quedó para los músicos, profesionales especializados que dejaron de adentrarse en el terreno de la moral y la ética lo que devino en la disociación entre música y educación.

Con la emergencia de Roma, la cultura clásica, aunque fundamental para helenos y romanos, fue mezclándose con las influencias de otros pueblos. En el lado helénico, los antiguos pueblos bajo el dominio persa-y ahora macedonio- configuraron un tratamiento distinto del arte musical, dándole un carácter más ocioso y dejando a un lado el aspecto pedagógico. Por el lado de la Roma imperial, ya conquistada media Europa y aun fundamentándose en la herencia griega clásica, no llegaron ni siquiera a imitar a los tratados musicales pitagóricos y aristotélicos, quedándose finalmente en una vacua imitación del ímpetu griego original. Hay que añadir que los romanos, además de su aporte etrusco y latino principalmente- también asumieron el folklore de los pueblos conquistados, lo que diversificó la concepción del arte musical. Si el imperio alejandrino modificó la herencia griega, los romanos, aun observándola con atención, la mezclaron mucho más con las influencias de los pueblos "bárbaros". A pesar de todo, los maestros griegos, bajo la hegemonía romana, tuvieron su importancia, pero como ocurriera con la cultura helénica, los poetas e intelectuales griegos, por normal general, no estaban versados en música y toda su influencia en el arte musical que pudieran ejercer en la nueva sociedad romana se resumía al acompañamiento en celebraciones de carácter privado o popular. No obstante, este nuevo tratamiento de la música, del canto y la teatralidad tuvo gran éxito entre el "vulgo" debido a su aplicación en grandes y pomposas celebraciones orientadas a las masas.

Sin embargo, en el plano tecnológico, en la Roma imperial se difundieron nuevos instrumentos como el órgano, importado de Alejandría en el tercer siglo antes de Jesucristo. Además se perfeccionaron otros instrumentos musicales como el arpa, la flauta y otros elementos de percusión y se aumentó el número de miembros de una orquesta. También hay que decir que el desarrollo y la interpretación musical queda en manos de los esclavos que alcanzan altos grados de interpretación.

Pese a todo, dentro del universo romano, existieron filósofos y moralistas que teorizaron sobre la música, como Plutarco, Ptolometo o el propio San Agustin, con su "De música" que recuperaron a los clásicos en una segunda sofística o neo-platonismo, escribiendo sobre la música siempre contemplando lo heredado de la época clásica griega. Estos últimos filósofos de la Edad Anitgua, ejercieron una importante influencia de los primeros medievales ya en el mundo occidental, como Boecio y sus cinco libros De música.

La música en la Edad Media (Boecio hasta Renacimiento)

Los cantos Gregorianos de los monjes del Monasterio de Silos, en España, nos recuerdan lo importante de la música sacra en la educación espiritual cristiana. En la Edad Media, el canto gregoriano formó parte esencial de la música educativa rescatando los aspecto más interesantes de los envagelios cristianos.

Si durante la época helenística y romana, la música paso a ser comúnmente utilizada para el disfrute de la población sin implicarse en la educación, con la llegada de la Edad Media y la supremacía del cristianismo como religión oficial de gran parte de Europa, la música vuelve a lo sacro y se convierte, como ocurriera también con las disciplinas filosóficas, en herramientas apologéticas para la difusión y justificación del ideario y fe cristianas.

Boecio ( 480, Roma-524/5 en Pavía), es conocido como el último romano, o el primer escolástico medieval. Vivió un cambio de Edad y el definitivo derrumbe del imperio romano occidental a manos de los llamados "bárbaros". Tuvo una gran formación filosófica y se convirtió en una persona con gran poder e influencia en su época.

De todos sus escritos tenemos que destacar "De institutione música", tratado compuesto de cinco libros donde Boecio analiza las teorías sobre música de los clásicos griegos y que se convierte en un texto que ha de ejercer una gran influencia en toda la Edad Media. En este análisis, el filósofo romano divide la música en tres géneros: la música mundana, que asocia con lo que Pitágoras llamaba la Armonía de las esferas, y que somos incapaces de oír debido a nuestra imperfección; la música humana, que alude a la idea griega de la unión armoniosa entre cuerpo y alma, y por último, la música instrumental, que es producida a través de instrumentos.

De Boecio en adelante, la música fue tratada por los principales filósofos y teólogos con carácter apologético, cumpliendo una función educativa en la formación religiosa de la población. Gregorio Magno, Juan Escoto Erígena, Pedro Abelardo, San Anselmo, Alberto Magno y su discípulo Santo Tomás de Aquino, entre otros, revisaron los escritos de Aristóteles y filósofos posteriores para colocar a la música como aliada de la fe. Por lo tanto, la música en la Edad Media, cumplió un papel educativo en apoyo de la fe cristiana predominante.

La música en el Renacimiento, Barroco y clasicismo (del siglo XV y XVIII)

Durante toda la Edad Media europea, la mayoría de las representaciones musicales tenían un carácter sagrado, cumpliendo su función en los diversos ritos religiosos. Aun así, existían los trovadores y recitadores de poemas, cantares y elegías que no incluían en sus letras temas religiosos. Pero sin duda, fue a partir del Renacimiento, como en otros terrenos culturales, cuando la evolución de la música, sobre todo desde el aspecto técnico, cobró gran importancia.

Además de los cambios técnicos, se dieron cambios en el terreno de la armonía, composición musical y el aumento de la complejidad de los géneros heredados de la Edad Media. Los géneros de misas y moteles (composiciones litúrgicas breves), clásicos en la Edad Media, se conservaron en el Renacimiento con algunas revisiones. El cambio principal, sobre todo por la aparición del madrigal, provoca que algunos compositores pasen de la composición sacra a otras no religiosas.

Otro aspecto importante es la difusión de las composiciones musicales a través de la escritura en partituras. Aunque no se conservan éstas de la Edad Media en el Renacimiento se dio un aumento notable de las mismas, sobre todo, a partir de la aparición de la imprenta.

Ya en el Renacimiento Pleno (1467-1534), la música sagrada polifónica se vuelve más compleja aunque durante el siglo posterior vuelva a simplificarse. Finalmente, en la época barroca, a partir del 1600 el interés por la música instrumental provoca el gran avance dentro de la composición musical, al tiempo que evoluciona el uso y la complejidad de los instrumentos musicales.

El patrocinio de los músicos por parte de la iglesia, daba a las composiciones musicales un carácter sacro. Como ocurrió en otros campos del saber y del arte, comenzaron a aparecer otros grandes patrocinadores (como jefes de estado) interesados en patrocinar el arte, esta vez, sin la pretensión de hacer apología religiosa. Durante el Renacimiento, tal vez la familia Medici fue la que más influyó en la creatividad artística, intelectual y política a través del mecenazgo de artistas y pensadores. Este patrocinio, que continuó en siglos posteriores, colocó la música laica, con el tiempo, a la altura de la música sacra. Además, los acontecimientos sociales que se produjeron durante los siglos XV, XVI y XVII (como la aparición de las herejías protestantes y la recuperación de los clásicos griegos por parte de los humanistas) tuvieron su influencia en la composición musical y el canto. Éste, obviamente, sufre cambios dados los propios en las interpretaciones de los textos sagrados por parte las diferentes iglesias cristianas. La música, por lo tanto, se convierte en una herramienta para la formación religiosa e intelectual de los ciudadanos.

Durante el Barroco aparecen los primeros grandes maestros de la música que pasan a formar parte de la historia de la música como son Bach y Vivalvi. Sin dejar de componer himnos de carácter religioso, la diversidad de influencias en las creaciones musicales son mayores. Con la llegada del clasicismo (1750, muerte de Bach al 1826, muerte de Beethoven), la música alcanza las mayores cotas de calidad con autores como Mozart y el propio Beethoven. La Ilustración y, de nuevo, la revisión de la filosofía clásica, ejerce una gran influencia en la música. Desde el Renacimiento en adelante, la música se deja influenciar por los acontecimientos sociales y corrientes de pensamiento para luego, hacer apología de los mismos al mostrar sus composiciones al público.

Romanticismo (Siglo XIX)

Beethoven fue el impulsor del Romanticismo, tendencia que ocupo gran parte del siglo XIX. Desde Schubert hasta Wagner, pasando por el propio Beethoven, la armonía y melodía se vuelve más compleja y expresiva. Wagner, tal vez el mejor romántico, utiliza la música para enaltecer un nuevo cristianismo pero sobre todo la identidad alemana dentro del movimiento ideologizante de nacionalistas alemanes como el Conde de Gobineau, que fue aún más lejos proclamando la superioridad de la raza aria alemana sobre las demás. Estas erróneas concepciones biológicas fueron las que basaron el ascenso del nazismo. En este sentido, a Wagner se le ha asociado con estas ideas radicales aunque también se argumenta que existían ciudadanos judíos entre sus amistades. En cualquier caso, la música de Wagner, sí que se utilizó por parte de la ideología nazi para sus fines.

Este es un ejemplo clarísimo de cómo la música puede ser utilizada para promocionar un anti-humanismo biológico y radical. De hecho el siglo XIX no pasa ser un periodo de nuestra historia donde se produzcan grandes avances en el terreno humanístico, a pesar de recibir la herencia de los ilustrados y de la primera Declaración de los derechos del Hombre. El Romanticismo del siglo XIX rompe como una fuerte ola sobre la música clásica destacando el conflicto emocional humano, algo parecido a la filosofía post-aristótelica a la que no referimos al principio de este escrito. Un siglo también, donde se sientan las bases de dos grandes formas de pensamiento que acabarían en un totalitarismo radical: el marxismo y el nacionalismo alemán.

Siglo XX

La música clásica, como comúnmente se conoce a las composiciones del Barroco hasta el siglo XX (aunque esta esté dividida en barroca, clásica y romántica) continúa en el siglo XX desarrollándose con compositores como Ravel, Stravinski, Strauss, Puccini, Bizet, Albéniz, Manuel de Falla, etc. Sin embargo, el siglo XX, desde el punto de vista musical pasa a la historia por la aparición de unos cuantos géneros musicales además del clásico o culto-académico, sin que esto nos lleve a pensar que la música clásica sea una especie de "clerecia" que pase a convivir con una juglaría de sub-generos. De hecho tanto el blues como el jazz se consideran tan géneros musicales como la propia música clásica.

Como decimos el siglo XX, va a provocar una verdadera explosión creativa que como le ha ocurrido a la música durante toda su historia, va nacer del movimiento social e intelectual para ofrecer de nuevo una mirada a esta sociedad y ejercer influencia sobre ella.

Suzzane Vega · "My Name is Luka"

Dentro de estos géneros tenemos el jazz, que surge a partir del folk blues, el blues, género vocal e instrumental surgido en la comunidad afroamericana de EE.UU, el gospel, genero vocal de carácter sacro originado en EE.UU donde el coro cumple un papel importante, el funk, con fuertes influencias del jazz, el rock, que asume las influencias del blues y el jazz y que a partir de 1950 se convierte en un género con toda una historia por delante, los ritmos latinos, el flamenco, originario en Andalucía (España), el tango, un género asociado a la danza proveniente del Río de la Plata, y algún otro estilo musical que pudiera ser un sub-género, como el swing o el pop.

Pero lo más importante del siglo XX y de la música es la influencia que ésta ha ejercido en la sociedad a través de la difusión masiva en la radio, televisión y los soportes electrónicos, en un siglo donde se consigue elaborar una declaración sobre los derechos fundamentales de las personas, establecer unas constituciones democráticas que equilibren nuestros derechos y obligaciones y sobre todo, que sectores de la población históricamente discriminados como las mujeres y las poblaciones no-caucásicas encuentran un hueco sobre todo en el mundo occidental y un respeto a sus derechos. A estos logros-y a los que vendrán- siguiendo la vía democrática, el arte, y en particular, la música ha sido de gran ayuda. Tal vez no por medio de una enseñanza estricta y asociada a otras disciplinas filosóficas, como hubieran imaginado Pitágoras o Aristóteles, sino de una forma más flexible.

Streets of Philadelphia

Dentro de la Declaración de los Derechos Humanos, basado en un "triunvirato ético" como son la libertad, la justicia y la paz, los primeros artículos nos hablan de los derechos principales: derecho a la vida, a la libertad y a la no-discrimación por creencias, raza o estatus social. La música, en ese sentido, ha generado piezas que ponen el acento en estos aspectos.

La Comunidad Europea eligió como banda sonora el "Himno de la alegría", compuesto por Friedrich von Schiller en 1785. Las Naciones Unidas, aunque no tiene aun un himno oficial, si se identifica al Himno de la Paz, de violonchelista catalán Pau Casals, como una de sus representantes musicales.

Además que la música clásica o docta, también de los distintos géneros comentados, pero sobre todo desde el mundo del rap, el rock y el pop, diversos artistas han logrado que se genere atención sobre la falta de derechos de colectivos e individuos. En la década de los ochenta, una joven cantante británica, Suzzane Vega y su canción "My name is Luka" puso el acento, desde el mundo del pop en el maltrato machista.

Años más tarde, cuando la población mundial comenzaba a reconocer los derechos de los enfermos de SIDA y la gravedad de la propia enfermedad, desde el cine, se analizó la discriminación a los enfermos y el impacto social de la enfermedad como la película Streets in Philadelphia que contó con una magnifica banda sonora en la cual se incluían canciones-ya clásicas- de Neil Young y Bruce Springstein, entre otros autores.

Continuando con las aportaciones del rock y el pop, las poblaciones antaño-y casi aun hoy- colonizadas, dominadas y explotadas por los países occidentales, como los pueblos latinoamericano y africano, también tuvieron a artistas que se preocuparon por recordarnos la historia de estos pueblos y la necesidad de sacarlos del ostracismo y la manipulación por parte de algunos poderes occidentales. En 1980, el ex Genesis Peter Gabriel, grabó la canción Biko, que dedico al activista anti-aparheid sudafricano asesinado en 1977, Stephen Biko. Más adelante, en 1987, Richard Attemborough realizó la película Cry Freedom (Grita libertad), protagonizada por Denzel Washington en el papel de Stephen. Esta canción fue una gran llamada a la atención de la falta de derechos de la población no-blanca en sudafrica. Este aporte junto con otros, llevó a la opinión mundial a denunciar seriamente el sistema de apartheid en Sudafrica y lo hizo caer años después.

En otro estilo de música como es el rap, dentro del hip-hop, y desde el gran Tupac Shakur, se han dado un sin fin de solistas y grupos que con la mezcla rítmica de rimas, juegos de palabras y poesía y fundamentándose sobre todo en la experiencia vital, ponen el acento en dar a conocer y denunciar la injusticia social. De hecho, el rap, al haberse acuñado en los suburbios llena todas sus letras con la protesta social y la denuncia. El lenguaje utilizado no es politicámente correcto, incluye palabras más sonantes y ataca directamente al sistema. En algunas composiciones se encuentran una reclamación a los derechos de las clases desfavorecidas. Existen multitu de grupos rap, provenientes de EE.UU. y del resto del mundo.

El grupo irlandés U2 compuso un himno en contra del terrorismo
radical irlandés y el terrorismo de estado.

La cantante de origen israelí Noa y su inseparable compañero de dupla Gil Dor, desde hace años, han participado en eventos musicales en favor de los Derechos Humanos y por la paz. Además, otro elemento imprescindible en la resolución de muchos conflictos violentos es el diálogo inter-religioso y en ese sentido Noa y Gil Dor también han ayudado como músicos. En 1994 Noa y Gil Dor compusieron y publicaron el disco NOA que contenía la canción Ave María, una bella pieza de la tradición musical cristiana interpretada por una no menos bella voz, la de una cantante judía.

Para finalizar este pequeño repaso a la música y conexión inevitable con la ética, sentimiento y espiritualidad (y viceversa) de las personas, habremos de advertir de que existen muchísimos aportes musicales a los Derechos Humanos desde todos los géneros que no hemos contemplado aquí, aunque sí, creemos, haber dado una idea de lo importante de la música en formación de las personas y en el desarrollo de una comunidad.


NOTAS

(1) Aristóteles, Libro QUINTO, Capítulos IV, V, VI y VII, Política, Madrid, Espasa Calpe, Madrid, 2007, pag, 187.

(2) Moisés González, Introducción al pensamiento filosófico , Editorial Tecnos, Madrid, 2002, pp. 69

(3) Aristóteles, Ética a Nicomaco, Espasa Calpe, Madrid, 1962, pp. 163.

(4) Libro XVI Ji Shi, Analectas. CONFUCIO, Los Cuatro Libros, 2002, RBA, Coleccionables, S.A. Selección de textos. Joaquín Pérez Arroyo.

MÁS INFORMACIÓN

Internet

http://es.wikipedia.org/wiki/Música

http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_musica

http://www.portalmundos.com/mundomusica/historia/mesopotamia.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsica_del_Renacimiento

http://www.portalmundos.com/mundomusica/historia/antiguaroma.htm

http://historiasconhistoria.blogia.com/2007/083101-musica-romana.php

Bibliografía

· Marvin Harris, Introducción a la antropología general , Alianza Universal Textos, Madrid, 1981.

· Moisés González, Introducción al pensamiento filosófico , Editorial Tecnos, Madrid, 2002.

· Aristóteles, Libro QUINTO, Capítulos IV, V, VI y VII, Política, Madrid, Espasa Calpe, Madrid, 2007.

· Confucio, Libro XVI Ji Shi, Analectas, Los Cuatro Libros, RBA Coleccionables, S.A. Madrid, 2002.

Por Jesús Sordo Medina | 2008-12-01

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