Tiempo eje en la Era Axial. Prehistoria y Evolución a las jefaturas. 3ª entrega.
Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecologa y Derechos Humanos.

Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecología y Derechos Humanos


Tiempo eje en la Era Axial. Prehistoria y Evolución a las jefaturas. 3ª entrega.

Por Jesús Sordo Medina | 2008-10-01


Cinco milenios antes de cristo, entre los ríos Tigres y Eúfrates, se establece el pueblo de los Sumerios, que según unos, provenían de las costas del Golfo Pérsico o mar de Omán, o, del Caúcaso o Armenia, según otros. Esta población se convertiría en la primera civilización conocida. Por lo datos arqueológicos que se poseen, en la ribera de esos dos ríos surgieron las primeras escuelas, los primeros procedimientos legales, el primer sistema ético conocido, la primera biblioteca, las ciencias exactas y lo más importante, la escritura.



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La cultura humana, entendida como los modos socialmente adquiridos de pensar, sentir y actuar de los miembros de una sociedad concreta, ha tenido un gran aliado en el lenguaje, el cual, ha facilitado y mejorado cualitativamente el proceso de transmisión de información, lo que, de forma clara, motivó allá en el 45.000 a .C. un despegue cultural. Nuestro lenguaje, a diferencia de los utilizados por otras especies, posee la característica de universalidad semántica, es decir, la capacidad de producir un número ilimitado de mensajes sin perder eficacia informativa. Este hecho, nos coloca, en el aspecto comunicativo, como la especie más creativa de todas. Y esta creatividad, logrará grandes avances.

Más o menos a partir de este momento, que se incluye en el Paleolítico superior, la especie humana comienza a producir distintos utensilios tecnológicos de marfil, hueso y astas, así como un sin fin de adornos personales, figuras y pinturas representativas, lo que nos hace pensar que la mente humana había dado un paso claro y decidido hacía la abstracción y el simbolismo por lo que podemos establecer aquí un punto de escisión en la evolución cultural de nuestra especie. Esta nueva forma de pensar más abstracta, provocó, entre otras cosas, complejas representaciones religioso-teatrales que incluían música, danzas, máscaras, adornos corporales y objetos rituales. Por otro lado, los avances tecnológicos, sobre todo dedicados a la caza, aumentaron de manera cualitativa. Consiguientemente, los grupos aumentaron en número de miembros y requirieron la necesidad de organizarse. Estos grupos se denominaron clanes y contenían ya una estructura social: un jefe del clan, un líder religioso, un curandero, recolectores, cazadores, etc. Durante la última parte del Paleolítico, este tipo de organización se establece de forma general y la población de cada clan aumenta, incluso se comienzan a domesticar animales, como el perro.

Hacia el año 12.000 a .C. finaliza el Paleolítico y comienza el Neolítico (edad nueva de piedra) que se inaugura con un cambio importante en el estilo de vida de los humanos. Hasta ese momento, la mayoría de las poblaciones de Homo Sapiens Sapiens habían vivido de forma nómada, “de caverna en caverna”. El cambio del clima a uno más seco seleccionó el crecimiento de las hierbas anuales. La dependencia de estas hierbas, predecesoras silvestres del trigo y la cebada, y el aumento de la domesticación de los animales estimularon el sedentarismo. El control de los métodos de producción y el hecho de poder guardar un stock de lo conseguido en las cosechas palió las crisis alimenticias que hasta ese momento habían padecido las poblaciones humanas por falta de caza u otros factores. Además, se reduce el peso que representaba para las mujeres transportar a los niños recién nacidos a largas distancias, lo que redujo el intervalo entre nacimientos. Consecuentemente, aumentó la población y la densidad de asentamientos humanos.

La expansión de las poblaciones durante el Neolítico fue importante. Numerosos grupos comenzaron a instalarse en los distintos continentes, incluso en zonas deficitarias de lluvias y otros recursos naturales, deficiencias que se paliaron con el comercio y la agricultura. Pero esta expansión tuvo sus consecuencias negativas. El acceso a los recursos provocó enfrentamientos entre distintas poblaciones, lo que a su vez, condujo a la emergencia de jefaturas, un tipo de organización más compleja que la que hasta ese momento se poseía y que tenía entre otras misiones, proteger y controlar el comercio y los recursos a los que se tenía acceso. A causa de ello, aparecieron las actividades militares y policiales y elites burocráticas que las dirigían. Los cada vez más grandes grupos de población pasaron a dividirse entre gobernantes y gobernados. Estos cambios, sin duda, llevaron a la consecución de estados más o menos estables y estos a civilizaciones en varias partes del planeta: oriente Próximo, sudeste y noroeste de Europa, la India , el norte de China, Japón, el norte de África, el valle del Nilo y América Central.

Cinco milenios antes de cristo, entre los ríos Tigres y Eúfrates, se establece el pueblo de los Sumerios, que según unos, provenían de las costas del Golfo Pérsico o mar de Omán, o, del Caúcaso o Armenia, según otros. Esta población se convertiría en la primera civilización conocida. Por lo datos arqueológicos que se poseen, en la ribera de esos dos ríos surgieron las primeras escuelas, los primeros procedimientos legales, el primer sistema ético conocido, la primera biblioteca, las ciencias exactas y lo más importante, la escritura.