La incoherencia del Partido Popular
Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecología y Derechos Humanos.

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La incoherencia del Partido Popular

Por Jesús Sordo Medina | 2012-08-01


Jesús Sordo MedinaDebería existir una ley en España para que aquel que no predicara con el ejemplo, no pudiera adherirse a ningún “ismo”. Vamos, para no crear confusión en la gente.



Los populares españoles, según la FAES, principal laboratorio de ideas de este partido, se declaran:

“FAES defiende, difunde y promueve las ideas y principios del liberalismo. Es una fundación dedicada a la expansión de los valores de la libertad, la democracia liberal, y el humanismo occidental. La democracia liberal que se apoya en el Estado de Derecho, porque es la única forma de Gobierno que respeta la libertad individual y los derechos humanos. Y el humanismo occidental porque son los valores de Occidente los que han permitido el desarrollo de la democracia liberal en nuestras sociedades .” (1)

Además, dada la herencia de Alianza Popular y la inclusión de otros partidos como Democracia Cristiana, los populares también reconocen al cristianismo como parte esencial de su ideario y acción política junto con el liberalismo.

Bien, empecemos con el cristianismo y cómo los populares lo interpretan para proclamarse un partido con raíces cristianas.

De este movimiento trascendental, revolucionario y espiritual iniciado por Jesús de Nazaret, debemos destacar tres valores sociales y éticos esenciales: el voto de pobreza como actitud vital y ejemplar, la importancia del amor y la compasión y la lucha por los desheredados del mundo.

En relación al voto de pobreza y la importancia de seguir una actitud vital austera para ser un buen cristiano, si el Partido Popular está afiliado a esos principios, debe ser para promover la pobreza en los demás, porque está claro que los populares representan –siempre lo han hecho – a los ricos de España, justamente, porque ellos siempre fueron los adinerados en este país. Primer interrogante acerca de cómo justifican pertenecer a un movimiento como el cristiano y nadar en oro. Aunque nos devuelve el sueño recordar las palabras del rabí de Galilea: “ […] es más difícil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de los cielos. ” (Mateo, 19-23).

Amor y compasión. Motor principal de la ética y moral cristiana. De nuevo, lo de dar amor y compasión debe ser entre los semejantes – y no nos referimos a todo el género humano, sino a los de la misma afiliación política –, porque ya hemos visto en los últimos años lo beligerante que puede llegar a ser el Partido Popular, que si bien defiende la vida desde su primera concepción, a la mínima se asocia para promover guerras contra los ajenos como la de Irak, ocupaciones como la de Afganistán o saca a la policía y la porra al menor síntoma de concentración de personas que le lleven la contraria. De nuevo, como le dijo Joshua “Ben Youssef” a Pedro cuando vio saltar por los aires la oreja del siervo del Sumo Sacerdote: “Vuelve la espada a su lugar, porque todos los que tomen espada, a espada perecerán .”(Mateo, 26-47).

Lo de la defensa de los desheredados y los pobres, que son los fundadores del cristianismo y, por cierto, deberían haber sido sus continuadores, volviendo al tema de la pobreza, insistir en la alta tolerancia que los populares deben tener para su propia incoherencia, cuando, además de políticos, son empresarios, poseen propiedades inmobiliarias y patrimonios por doquier. Mientras, los desheredados, las clases más bajas, medias-bajas, en fin los pobres pagan como vemos hoy en día los errores de los poderosos. Sí, el Partido Popular prefiere esas políticas capitalistas donde la riqueza sube hasta la cúspide de la sociedad gobernada por los ricos, para que la “mano mágica”, ese chiste teológico, la re-distribuya de forma equitativa entre la población mundial.

No obstante, y para comprender esta actitud tan inconsecuente, pudiera ser que los populares realmente estén instalados en ese catolicismo hecho a medida del rico y poderoso, individuos con los cuales la iglesia lleva haciendo negocios desde tiempos de Constantino además de desarrollar un sistema muy hábil y práctico para expiar incoherencias y otros pecados de sus socios: el diezmo y las contribuciones monetarias a la iglesia.

Vayamos ahora con el liberalismo democrático, ese movimiento modernista influenciado por el humanismo cristiano que bebía de los clásicos, especialmente de sus utopías sociales y que tuvo en el filósofo británico John Locke a su fundador y mayor exponente. Bien, en el Partido Popular, de entre los distintos movimientos y tendencias que existen, se encuentran los liberales, muy centrados en Madrid y liderados por la llamada “Lideresa” y Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre.

Es común escuchar a la presidenta proclamarse liberal como la que más. Vamos, en el principio fue John Locke, luego Montesquieu, las Cortes de Cádiz y su “Pepa” y la Sra. Aguirre. Sin embargo, en franca contradicción con el pensamiento liberal primero hace cosas como proponer políticas para la eliminación del estado y lo público (sanidad, educación, etc.) ya que está convencida de que las empresas privadas lo hacen mejor.

Señora Aguirre: tal vez ud. dice esto porque no conoce la diferencia entre aquel liberalismo de Montesquieu y Locke donde el estado es el garante de que el individuo disfrute del derecho a la vida, a la libertad, a la hacienda y a la felicidad y el engendro ese llamado liberalismo económico o neoliberalismo, iniciado por Adam Smith, que promueve la desaparición del estado, o al menos de su intervención en los asuntos privados – principalmente económicos – y la exageración ruinosa del individuo y los derechos de los que tienen dinero, para, precisamente, acabar con los derechos de los otros ciudadanos que no lo tienen. Como ejemplo tenemos la sociedad capitalista en la que vivimos que, fundamentalmente, está liderada por los mismos poderosos que vienen gobernando el mundo desde siempre con distintos nombres: señores feudales, aristócratas, terratenientes, etc.

Si la señora Aguirre fuera liberal de verdad, debería abandonar la idea de acabar con el estado, porque éste, bajo mandato liberal, es el garante de los derechos individuales. O ¿piensa la Presidenta que los oligarcas con los que reune en reuniones pseudo masónicas se harían cargo de respetar esos derechos individuales? O, una vez haya expulsado de los centros de atención temprana a los niños con problemas de autismo para “evitar duplicidades” ¿se va a encargar ella misma – responsable de la medida – de asegurarse de que tengan una atención adecuada en los colegios públicos a los que está retirando recursos?

Si sigue minando al estado y limitando lo público, Aguirre debería ser seria y ubicarse en otra posición como la oligarquía o la aristocracia y abandonar el liberalismo serio.

Pero sigamos, continuemos.

Demócratas. Así también se definen los populares. Hay que decir que, aunque en sus filas si ha habido y hay demócratas convencidos, los populares no pueden hacer bandera de la lucha por la democracia en España. Seamos serios, los de Alianza Popular y el resto de la derecha española la aceptaron, algunos a regañadientes y otros se lo pensaron dos veces, cogieron la pistola y se plantaron en el Congreso de los Diputados en 1981. Es decir, miembros importantes del Partido Popular – caso de Rajoy y Aznar –, aunque hoy se declaren demócratas como los que más, en tiempos de la transición ya dejaron testimonio escrito de sus concepciones antropológicas lo que lleva a pensar que ambos, junto con otros, podrían haber continuado viviendo felizmente en un régimen como el franquista.

Pero bueno: 2012. Aceptemos el ímpetu democrático del Partido Popular, aunque haya que recordar, viendo las políticas que desarrollan hoy en día, que ser demócrata no sólo es estar de acuerdo en que hay que votar cada cuatro años, la democracia es mucho más que eso.

Sin embargo, según dicen ellos, la defienden, sobre todo cuando se trata de compararse con países comunistas, paradigma para los populares de la dictadura – pese a que los populares hayan tardado 31 años en condenar el franquismo (2) –. Bien, aquí estamos de acuerdo en que Cuba, por ejemplo, es una dictadura, y por decir más, es una Dictadura Popular Comunista. Y no lo decimos en sentido peyorativo, sino que es como se llama a los regímenes que siguen el método de acción marxista para alcanzar un fin: un horizonte de igualdad social radical llamado comunismo.

A todos nos gustaría que los cubanos pudieran decidir su futuro, pero sin ingerencias y sin bloqueos anti-democraticos como el de Estados Unidos. Pero si hay que echar abajo el comunismo en Cuba, como pretenden los populares españoles, habría primero que ir a por el comunismo en China, mucho más severo que el caribeño, o el de Corea del Norte, verdaderamente criminal. Sin embargo, los populares, que adoran al becerro de oro no se atreven con el gigante asiático: el país tiene un mercado de más de mil millones de personas donde vender zapatos de Alicante, navajas de Albacete y jamón serrano. ¡Ya entiendo! A Cuba envían emisarios para derrocar el régimen castrista y a China, empresarios para fortalecer nuestros lazos económicos. Habría que ver si, por casualidad, se diera el caso de que los cubanos encontrasen un yacimiento gigantesco de petróleo en Viñales, la posición de los populares sería la misma. Pero como Cuba no tiene recursos ni importancia estratégica pues quedan bien con el mundo anglosajón y los países “Liberales”, que son el espejo donde se miran.

Volviendo a lo de la coherencia democrática ¿cómo justifican, intelectualmente, su discurso anti-comunista en relación a Cuba y cuando piensan en China y su dictadura, no abren la boca? ¿Cuántos activistas por la democracia han enviado a China o Corea del Norte?

Equilibro entre principios e intereses, de eso trata la política internacional ¿verdad? ¿Cómo van los populares a criticar el régimen de China y correr el peligro de que una de nuestras empresas pierda un contrato multimillonario? Sin embargo, con Cuba, ya podrán. ¿Estarán haciendo algún tipo de compensación democrática? Es decir, lo que no puedo hacer con este país, la poderosa China, se lo hago a este otro, la arruinada Cuba.

¡Incoherentes y abusones!

La posición más digna y democrática sería denunciar ambas dictaduras o, en el peor de los casos, no denunciar a ninguna para mantener el discurso político lo más coherente posible.

Imagino, en relación a esta última reflexión, que la respuesta de los populares sería que es “demagógica”, una palabra tan usada que empieza a perder su significado. Aunque sinceramente, debería darnos igual cualquier respuesta. Es difícil soportar tanta incoherencia y soberbia. Lo de que el Partido Popular es un partido serio y sabe lo que es mejor para España ya no se lo compramos Señor Rajoy.

•  http://www.fundacionfaes.org
•  http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/espana/el-pp-condena-en-parlamento-dictadura-de-francisco-franco_25373.html