Confucio: introducción a la Sabiduría de China y la escuela de los letrados (ru).
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Confucio: introducción a la Sabiduría de China y la escuela de los letrados (ru).

Homo homini sacra res | 2012-07-07

Scoop.it

Confucio - ConfucionismoAl igual que las demás antiguas civilizaciones, encontramos también en China una tradición legendaria que buscó descubrir y mostrar la génesis del universo y de la humanidad. Este relato mítico es de gran interés, pues a través de él, los grandes pensadores chinos trataron de establecer una política didáctica y una sabiduría moral que sirvió de alimento para el desarrollo del espíritu chino y que, pese a todo, aún prevalece.


Los orígenes del pensamiento chino.

El inicio de la cosmogonía tradicional habla de Pangu, el «demiurgo», hacedor y fundamento del hombre primigenio. En la obra del siglo III, San wu liji, aparece el conocido mito de Pangu:

«En los tiempos en que el Cielo y la Tierra eran un caos semejante a un huevo, nació en él P'an-ku y vivió allí durante dieciocho mil años. Y cuando se constituyeron el Cielo y la Tierra, los elementos puros yang formaron el Cielo, los elementos yin formaron la Tieera[…]» (1)

Como ocurriera con la formación de la civilización griega, pese a los mitos y cosmogonías, en la civilización china existía un elemento racional e histórico importante que se adhería al relato mítico para explicar la génesis de esta cultura. Así, contamos con una amplia estirpe de reyes primitivos que pudieron reinar durante el milenio III a.C. y que instauraron la primera dinastía. Estos soberanos, y por orden, fueron: los Tres Augustos o Emperadores Sublimes (Fu Xi, Nügua y Shennong) además de Cinco Soberanos Legendarios (Huangdi o «emperador amarillo», Zhan Xu, Di Ku, Yao y Shun), los cuales sucedieron a Pangu, ser humano primigenio, asumiendo el dominio del mundo y guiando al pueblo chino a través de la instauración de las primeras instituciones de gobierno o herramientas como el calendario además de la ciencia médica.

En el periodo de los Cinco Emperadores o Soberanos, considerada como la Edad de Oro, se desarrolla la moral y la ética cívica basadas en una serie de virtudes propias de los monarcas que buscaban la civilización del pueblo. Aunque estos históricos no tienen una base muy fiable sí que dan validez al desarrollo intelectual y racional de esta cultura.

Tras los Cinco Emperadores, China continuó con el desarrollo del pensamiento a través de la dinastía Xia (2207-1766 a.C.), cuyo fundador fue Yu el Grande, el cual continuó la tradición siendo devoto de las nueve virtudes: corazón abierto sin caer en la excesiva generosidad; flexibilidad y firmeza; sencillo pero digno; establecer el orden pero con respecto; ser acomodaticio si caer en la debilidad; rectitud con dulzura; no ser extremadamente minucioso pero esmerado; severo según la razón, y obrar con fuerza y justicia. Alcazar estas nueve virtudes convertía a los hombres en seres perfectos.

Alrededor del 1600 a.C. se produjo en China una revolución cultural a la vez que aparecía la dinastía Shang que daba fin a las dinastías míticas para establecerse como históricas. Y decimos históricas porque sobre esta época ya existe una gran literatura histórica: el Shujing (“Libro de la Historia”), el Liji (“Libro de los Ritos”) y el Shijing (“Libro de las Odas”).

Pese al avance de los valores cívicos y la moral, los ritos de origen mágico siguen estando presentes y se utilizan para adivinar el futuro o modificarlo. El sacrificio y el rito llegó a crear una especie de religión con su propio panteón.

La dinastía Shang tocó a su fin con la llegada del rey del pueblo Zhou, el cual se extendió al oeste iniciando el feudalismo y perviviendo entre los años 1028 y 221 a.C., sin duda la dinastía más larga. Es en esta época cuando se traza la arquitectura del pensamiento, arte y sociedad china, perviviendo en muchos aspectos hasta el día de hoy.

La aparición de Confucio

Este feudalismo provoca la aparición de la corte, lugar donde se congrega toda la actividad política y social y donde se sistematiza el pensamiento. La alta separación de clases y el enfrentamiento entre diversos pueblos de la zona provoca, durante el siglo VI, multitud de guerras y cambios sociales, algo parecido a lo que ocurriera en otras zonas del mundo como la India o Grecia. Entre estas revueltas y cambios radicales va a aparecer Confucio (551-479 a.C.), quien va a compilar todo el pensamiento chino desarrollado a este momento y aún mejorarlo más. La función de Confucio pudiera equipararse a la de Aristóteles en Grecia quien, si bien no había producido un sistema de pensamiento como hiciera Platón, sí que va a recoger todo lo heredado para sistematizarlo y categorizarlo.

El nombre de Confucio es el término latinizado en el siglo XVII por los jesuitas al llegar a Japón y que proviene de Kong fuzi , o «maestro Kong». Este sabio perteneció a la Escuela de los Letrados, Kong Qiu y fue sin duda el más notable de los maestros de su época y seguramente de todo el pensamiento chino.

Aunque es un dato un tanto incierto, la tradición nos dice que Confucio nació en el estado feudal de Lu (actual zona oriental de Shandong), posible miembro de una familia noble con posibles ascendientes en la Casa de real de Yin, según unos, o huérfano desde temprana edad, según otras fuentes. El caso es que su desarrollo intelectual estuvo marcado por un alto sentido democrático y respeto a la tradición, ambas cualidades que supo combinar con sabiduría.

Como apuntábamos anteriormente los constantes conflictos en la China del siglo VI a.C. hicieron que todo el sistema cayera sobre sus cimientos y Confucio, funcionario público, tuvo que ganarse la vida, como muchos otros, a través de la enseñanza privada. De hecho, según Fung Yu-Lan, Confucio fue el primer maestro de este tipo.

Con el tiempo, Confucio aglutinó a un gran número de discípulos que seguían sus enseñanzas dando comienzo a una doctrina en toda regla. Pronto, el maestro se convirtió en una persona venerada y era reclamado aquí y allá para exponer su sabiduría. De nuevo, encontramos importantes similitudes con la Grecia de los Sofistas o el propio Aristóteles.

Sin embargo, Confucio no se considera a sí mismo un sabio (como tampoco lo hacía Aristóteles) sino que se veían más como transmisores del legado de los pensadores anteriores:

«Soy un transmisor, no un creador, soy uno que cree en los antiguos y que gusta de ellos, por eso me atrevo a compararme con el viejo Peng ». (2)

No obstante, Confucio no consideró exitosa su vida. De hecho, en el año 483 a.C. decidió regresar a su pueblo natal, ya que pensaba que había fracasado en la puesta en marcha de su sistema de pensamiento dedicándose a partir de entonces al estudio y la docencia

Fue tras su muerte, en el año 479 a.C. cuando gracias a su principal discípulo Zengzi (505-435 a.C.) y sobre todo con Mencio (372-289 a.C) y Xunzi (313-238), el confucionismo se difundió por toda china convirtiéndose en el principal sustrato cultural e intelectual de esta civilización.

Compilador y editor

La importancia de Confucio en la civilización china tiene que ver sobre todo con sus enseñanzas sobre el gobierno del estado, la ética y la moral y la trasmisión de la tradición de los antiguos, lo cual ha dado solidez histórica a la cultura china.

El prestigio de Confucio como compilador, comentarista o editor ha sido alabado por sus seguidores durante siglos. Recopiló fuentes de todo tipo haciendo su aporte a cada una ellas, destacando los Cinco Libros Clásicos consideraba la Biblia del pensamiento confuciana. Los libros son: Yijing (“Libro de las Mutaciones”), el Shujing, (“Libro de la Historia”), el Shijing (“Libro de las Odas”), el Liji (“Libro de los Ritos”) y Chunqiu (“Anales de Primaveras y Otoños”).

Además existen algunos libros posteriores de gran importancia como: La Doctrina del Justo Medio, el Libro de Mencio y el Lunyu-usualmente traducido como Analectas-.

La doctrina confuciana 

La gran preocupación de Confucio era la guía moral de la humanidad basada en valores como la benevolencia y el humanitarismo. Confucio se consideraba un continuador de los grandes sabios de su civilización: “Desde que murió el rey Wen yo soy el depositario de la tradición. Si el Cielo hubiera querido eliminar esta tradición, yo, que un día moriré, nunca hubiera llegado a comprenderla. Si, por el contrario, el Cielo no quiere eliminarla, ¿qué podrán hacer contra mí los hombres de Kuang?. ¿El que sí sabe de mí es el Cielo! ¿Qué entendía Confucio por la palabra “Cielo”? (3) Como podemos apreciar, el Cielo venía a representar un poder superior, algo parecido a un dios que acompañaba al hombre justo.

Pese a todo, cuando a Confucio se le pregunta por la muerte, responde: “Si no conocemos la vida, ¿qué vamos a saber de la muerte?”. Para Confucio el “hombre superior” debe centrarse en este instante y aquí, bajo un comportamiento moral y un gobierno impecable.

Otro aspecto fundamental de la guía moral que propone Confucio es la capacidad de ponerse en el lugar del otro: “Servir al padre como quisiéramos que nos sirviera nuestro hijo; servir al soberano como quisiéramos que nos sirviera el ministro; servir al hermano mayor como quisiéramos que nos sirviera nuestro hermano menor; hacer nosotros primero lo que quisiéramos que el amigo nos hiciera a nosotros.” (4)

Podemos apreciar como Confucio pide coherencia, humanismo y regla de oro con el objetivo de buscar el perfeccionamiento moral a través de la benevolencia (compasión y altruismo), por un lado, y de la rectitud y la justicia por otro.

Este planteamiento y guía vital tiene su “manual” en un libro llamado Shujing, que es a su vez el tratado principal de tipo canónico en que se fundamenta la escuela de los ru. Esta tradición puede resumirse en los siguientes preceptos que establecen los principales hábitos de comportamiento de los hombres de gobierno.

• Amar al pueblo, renovarlo moralmente y procurarle los medios necesarios para la vida cotidiana.
• Por ese motivo, debe servirse en primer término con soberano respecto a Aquel que es el Primer Dominador.
• Cultivar la virtud personal y tender sin cesar a la perfección.
• En la vida privada como en la pública, observar siempre el sendero superior del “Justo Medio”.
• Tener en cuenta las dos clases de inclinación propias del hombre: unas proceden de la carne y son peligrosas; las otras pertenecen a la razón y son muy útiles y fáciles de perder.
• Practicar los deberes de las cinco relaciones sociales.
• Tener por objeto final la paz universal y la armonía general.

A lo largo de los siglos las enseñanzas de Confucio y sus seguidores han modelado el espíritu de la nación china y aún hoy, pese a la influencia de otro sistema de pensamiento, el comunismo, el confucionismo mantiene intacta su influencia en la mentalidad de los chinos.

Notas

(1) MARIA TERESA ROMÁN, Sabidurías orientales de la antigüedad, Alianza Ensayo, 2004, Madrid. Pp 343.
(2) MARIA TERESA ROMÁN, Sabidurías orientales de la antigüedad, Alianza Ensayo, 2004, Madrid. Pp 359.
(3) MARIA TERESA ROMÁN, Sabidurías orientales de la antigüedad, Alianza Ensayo, 2004, Madrid. Pp 364.
(4) MARIA TERESA ROMÁN, Sabidurías orientales de la antigüedad, Alianza Ensayo, 2004, Madrid. Pp 365.

Bibliografía

MARIA TERESA ROMÁN, Sabidurías orientales de la antigüedad, Alianza Ensayo, 2004, Madrid.
CONFUCIO, Los Cuatro libros, RBA Coleccionables, S.A. 2002, Barcelona.