Una sociedad atrapada. Mercado y terrorismo incruento
Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecolog韆 y Derechos Humanos.

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Una sociedad atrapada. Mercado y terrorismo incruento

Por Guillermo Men茅ndez de Llano Men茅ndez | 2011-11-29

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Por Guillermo Men茅ndez de Llano Men茅ndezEs un buen momento para recuperar la aportaci贸n humanista e ilustrada, genuinamente europeas, orientadas mediante la raz贸n hacia la libertad individual y a la democracia colectiva. La identidad de Espa帽a tiene tambi茅n en este rumbo su horizonte m谩s luminoso. Pero esta recuperaci贸n de la aportaci贸n humanista e ilustrada ha de consistir tambi茅n en su recreaci贸n o revitalizaci贸n. No se trata de convertir Europa en un parque tem谩tico. El di谩logo de civilizaciones o comunicaci贸n entre civilizaciones puede encontrar todav铆a en esta perspectiva un fecundo sentido.


鈥淗ay en m铆 una sustancial, c贸smica aspiraci贸n a levantarme de la fiera como de un lecho sangriento鈥 Es una frase algo racial, no dir茅 racista, de Ortega en Meditaciones del Quijote (1914). A帽adir谩 luego: 鈥淣o met谩is en mis entra帽as guerras civiles鈥.yo aspiro a poner paz en mis hombres interiores y les empujo hacia una colaboraci贸n鈥.

Ya se advirti贸 que con la s铆ntesis de las patrias H枚lderlin expres贸 un pensamiento semejante y que tambi茅n pudo influir esta idea en Nietzsche.

Ortega busca la luz y va a una conquista del sentido de la realidad mediante la mirada que logra claridad, cuando claridad significa tranquila posesi贸n espiritual, 鈥渄ominio suficiente de nuestra conciencia sobre las im谩genes, un no padecer inquietud ante la amenaza de que el objeto apresado nos huya.鈥 Esta claridad piensa Ortega que precisamente nos es dada por el concepto, y que suele faltar en el arte, en la ciencia, en la pol铆tica espa帽ola. 驴Se confunde Ortega? 驴Podr铆a ser esta perspectiva un buen referente para la autocr铆tica todav铆a en la actualidad?

Pienso que los resultados de las elecciones del 20 de noviembre en Espa帽a, y que ahora mismo no conozco, todav铆a pueden encontrar en la meditaci贸n de Ortega un punto de orientaci贸n a la ahora de tomar un rumbo con esfuerzos b谩sicamente coordinados. Tambi茅n en el concepto se encuentra un n煤cleo din谩mico de nuestra civilizaci贸n.

Pero Espa帽a no podr谩 comprenderse ya herm茅ticamente, y Europa es un referente imprescindible para el an谩lisis previo a la toma de decisiones inteligentes, convenientes o adecuadas. Igualmente Europa deber谩 asumir las responsabilidades que le correspondan en este momento cr铆tico sin f谩ciles calificaciones o descalificaciones de algunos de sus miembros.

Tambi茅n se impondr谩 finalmente una visi贸n global de las cosas, y es aqu铆 donde el concepto se manifiesta como el luminoso foco en el mundo humano.

La espiral de colapso de la confianza a la que la directora-gerente del FMI, Christine Lagarde, se refiri贸 para subrayar el alcance internacional de la crisis actual (15-11-11) en la eurozona encontrar铆a, seg煤n ella, su explicaci贸n en que la desconfianza tiende a contagiarse y a acumularse. Pero esto m谩s que una explicaci贸n es una descripci贸n superficial aunque certera.

El tema de la credibilidad y de las creencias emerge en la actualidad ligado a la confianza cuando se habla de algo tan positivo como la econom铆a o tan cotidiano como la pol铆tica. Es una cuesti贸n compleja que deberemos detenernos a analizar

驴Qu茅 pasa en Europa?

Una din谩mica insaciable nos envuelve encontr谩ndose la pol铆tica muy por detr谩s del movimiento de los mercados cuando cada d铆a la partida destinada a abonar los intereses de la deuda va increment谩ndose en perjuicio de los dem谩s cap铆tulos presupuestarios. Estoy ahora escribiendo a mediados de noviembre del 2011 en Espa帽a.

驴Una sociedad atrapada?

Acompasados por el miedo, se advierte que retornan ahora los nacionalismos m谩s crudos y que una causa decisiva de la crisis actual podr铆a haber sido la pobreza de la perspectiva conceptual que ha caracterizado la construcci贸n europea en la segunda mitad del siglo XX. Y aunque se produjeron logros en el proceso, como la supresi贸n de las fronteras o la aceptaci贸n de una moneda com煤n, habr铆a faltado la perspicacia necesaria para presentar un proyecto ilusionante. Si desde una 贸ptica econ贸mica efectivamente Europa consigui贸 prosperidad, tras la II Guerra Mundial, culturalmente continu贸 siendo una potencia derrotada que no acert贸 a recuperar su pasada hegemon铆a. Ahora, con la llamada "crisis universal", algunos han entendido ya que el 煤nico camino posible por parte de Europa es desplazar la centralidad del omnipresente mercado para devolver el eje de gravedad a la democracia. En esta operaci贸n, fundamentalmente cultural, Europa todav铆a podr铆a ser fuerte. De otro modo, la disoluci贸n definitiva de un reconocible proyecto europeo podr铆a dejar v铆a libre a opciones totalitarias para conducir directamente a la barbarie. Como patria hist贸rica de la democracia, su vitalidad depende de su predisposici贸n a retomar la universalidad del concepto admitido como la aguja que marque el rumbo adecuado.

Concepto y libertad son indisociables porque las ideas las tenemos sin que nos dominen. Pero hay un sometimiento que procede hoy de la especulaci贸n financiera cuando busca imponer sus intereses como creencias disfrazadas de ideas. La creencia puede no ser perniciosa si se la reconoce como creencia, pero llega a ser algo siniestro si se la disfraza de idea para imponerse luego como lo indiscutible objetivamente. Concepto e idea son nociones muy pr贸ximas de las que aqu铆 podemos servirnos indistintamente.

La canciller alemana, Angela Merkel, se帽al贸 (14-11-11) la meta que deben alcanzar los l铆deres europeos para poner fin a la crisis de la deuda que habr铆a llevado al continente a su hora m谩s dif铆cil desde la II Guerra Mundial. Merkel entiende que Europa debe renovarse y orientarse hacia una mayor integraci贸n pol铆tica. 鈥淓l desaf铆o de nuestra generaci贸n es terminar lo que empezamos en Europa: completar la uni贸n econ贸mica y monetaria y crear, paso a paso una uni贸n pol铆tica鈥.

En la periferia de la uni贸n europea, veintid贸s a帽os despu茅s de la ca铆da del muro de Berl铆n, la Europa del Este afronta otra conmoci贸n (16-11-11) cuando el euro es el referente de la regi贸n y la moneda que todos querr铆an adoptar. Pero el euro sufre hoy con la crisis de la deuda. En el debate sobre el futuro de la eurozona, los pa铆ses del anterior Tel贸n de Acero aspiran a ser o铆dos. La distinci贸n entre Europa y eurozona no deber铆a cristalizar como clases sustantivamente diferentes, y la pol铆tica pienso que deber铆a aproximar su coincidencia, aunque nadie urja a ello ahora mismo.

Piensa Pedro de Silva, expresidente del Principado de Asturias, que el problema de fondo (16-11-11) es que la l贸gica de la econom铆a global est谩 hoy dictada por pa铆ses sin Estado de bienestar, que marcan las reglas. La gran cuesti贸n, indica, ser铆a como librarse de ellos. Lo que yo propondr铆a, sin embargo, es liderarlos impuls谩ndolos con el dinamismo del concepto, a la claridad, a la universalidad. Esta puede ser hoy la misi贸n de Europa en un mundo globalizado seg煤n una perspectiva del Prodomorfismo. No dise帽emos tampoco una Europa resignada. Podemos aprender de los errores, pero tambi茅n la esperanza en superarlos puede impulsarnos a elevar nuestra visi贸n.

Es un buen momento para recuperar la aportaci贸n humanista e ilustrada, genuinamente europeas, orientadas mediante la raz贸n hacia la libertad individual y a la democracia colectiva. La identidad de Espa帽a tiene tambi茅n en este rumbo su horizonte m谩s luminoso. Pero esta recuperaci贸n de la aportaci贸n humanista e ilustrada ha de consistir tambi茅n en su recreaci贸n o revitalizaci贸n . No se trata de convertir Europa en un parque tem谩tico. El di谩logo de civilizaciones o comunicaci贸n entre civilizaciones puede encontrar todav铆a en esta perspectiva un fecundo sentido.

驴Qu茅 ha pasado en el mundo?

“Dejo sin borrar en mi cuaderno de notas una elemental clasificaci贸n de las formas del dinero al diferenciar 鈥dinero sincr贸nico鈥, que es el que se percibe principalmente en moneda contante, y 鈥dinero anacr贸nico鈥, que se representa de forma s贸lo contable. Las relaciones con el tiempo de esta segunda clasificaci贸n superan actualmente las de la f铆sica cl谩sica con su complejidad y riesgos.”

Se ha recordado que en 1979, Margaret Thatcher fue elegida primera ministra de Reino Unido. Que en 1981, Ronald Reagan fue elegido presidente de EEUU. Y se advierte que ahora estamos en el oscuro centro de la tormenta que trajo aquel giro con el que se impuls贸 la econom铆a financiera globalizada. Pero habr铆an acompa帽ado tres fen贸menos econ贸micos de capital importancia. Uno, la aparici贸n de un mercado financiero aut贸nomo que se distancia de la econom铆a real y que tambi茅n se internacionaliza. Otro, determinado por la liberaci贸n de las tecnolog铆as de la informaci贸n. En tercer lugar, ocurri贸 que como el mercado financiero consigui贸 desatarse de sus anteriores regulaciones, pudo crear dinero artificiosamente para moverlo a la velocidad de la luz por todo el mundo mediante los cauces que le proporcionaban la inform谩tica y la telem谩tica, tambi茅n desrregularizadas. Ser铆a un ejemplo de lo que he denominado 鈥dinero anacr贸nico 鈥.

Esta creaci贸n de dinero a la que antes hice referencia, tom贸 la forma de deuda, y sucediendo que en cada transmisi贸n hab铆a una ganancia para cada entidad o banco de turno por lo que se perdi贸 el sentido de cualquier l铆mite que pretendiera la raz贸n.

Sucedi贸 que en el 煤ltimo cuarto del siglo XX, se propuso un cr茅dito f谩cil y sin fronteras, que sedujo letalmente a los Estados occidentales al tener necesidades de financiaci贸n. As铆 la deuda p煤blica pas贸 de representar el 55% del PIB al 100%. Tambi茅n hubo un frenazo a los impuestos, aunque el descenso de los impuestos sobre los ingresos han sido mayores en las rentas del capital que en las del trabajo. Por a帽adidura, los deficits se dispararon ante la necesidad de ayudar al sistema financiero que precisamente hab铆a creado la crisis.

Y si hubiese sucedido que lo que mut贸 fue la naturaleza del dinero al modificarse cualitativamente su forma por las circunstancias anteriormente resumidas. 驴No estar铆amos fuera de juego al pretender entenderlo como se hac铆a antes? Entonces, s铆 que a r铆o revuelto ganancia de pescadores...Alguno, dir铆a 鈥減ecadores鈥. Porque se coment贸 tambi茅n que este es el proceso hist贸rico en el que con mayor claridad se hizo patente la codicia humana con su capacidad depredadora.

Dejo sin borrar en mi cuaderno de notas una elemental clasificaci贸n de las formas del dinero al diferenciar 鈥dinero sincr贸nico鈥, que es el que se percibe principalmente en moneda contante, y 鈥dinero anacr贸nico鈥, que se representa de forma s贸lo contable. Las relaciones con el tiempo de esta segunda clasificaci贸n superan actualmente las de la f铆sica cl谩sica con su complejidad y riesgos.

Saber comportarse


Para Ortega, toda labor de cultura es un esclarecimiento conseguido por la interpretaci贸n de la vida. El hombre tendr铆a una misi贸n de claridad sobre la tierra porque la claridad es la plenitud de la vida, escribe Ortega despu茅s de citar a Goethe cuando canta: 鈥淵o me declaro del linaje de esos que de lo oscuro hacia lo claro aspiran.鈥 Las referencias que Ortega hace luego al misterio para considerarlo 鈥渓a lujuria de la oscuridad鈥 se comprenden. Pero esta es otra cuesti贸n en la que me extender茅 despu茅s para desarrollar un eje de este art铆culo.

Recuerdo que el Dinamorfismo Filos贸fico tiene establecido que los conceptos no solo han de ser claros sino que han de aportar claridad. Los conceptos han de ser claros y clarificadores. Aunque la claridad es preciso buscarla y producirla. Los conceptos claros requieren formar igualmente una construcci贸n adecuada para que esa claridad se forme e ilumine convenientemente. El razonamiento forma parte de esta din谩mica y la l贸gica tambi茅n interviene en el m茅todo. El lenguaje mismo tendr谩 que discurrir por un cauce que respete alguna l贸gica para hacer posible nuestra navegaci贸n sin que la oscuridad del naufragio se帽ale el final de nuestra ruta.

El rel谩mpago m谩s que iluminar parece que enciende las cosas, y no aporta seguridad al que camina. El concepto v谩lido aporta luz, pero adem谩s ha de servir de referente para orientar en el espacio y el tiempo como hace tambi茅n el sol en nuestro planeta con sus posiciones. La claridad implica tanto la complejidad como el matiz. Consideramos verdadero concepto el que adquiere todos los compromisos anteriores con la claridad. La complejidad ser谩 una consecuencia inmediata, el matiz un requisito, y la intuici贸n tendr谩 aqu铆 la atm贸sfera adecuada como tambi茅n la vida y el arte.

La claridad del concepto se une tambi茅n al sentido y no solo al significado, pero para esto es tambi茅n imprescindible que el pensamiento sea un pensamiento propio. Un pensamiento del que piensa. El pensamiento no puede imponerse para que sea pensamiento, y ni siquiera se lo puede imponer uno a s铆 mismo. Pensamiento y libertad son indisociables. Y esto es as铆 hasta tal punto que no podr铆amos existir sin pensar. El 鈥減ienso luego existo鈥 podr铆a mudar en 鈥渆xisto luego pienso鈥. Es la vida misma con su complejidad la que demandar谩 transformar lo racional en lo razonable para cumplir con el objetivo social de la comunicaci贸n. La idea reclama su expresi贸n libre, y la comunicaci贸n precisa que tambi茅n se escuche al interlocutor. Ambas cosas reclaman una moral. Saber comportarse.

Emilio Lled贸, acad茅mico y autor de Memorias de la 茅tica, entiende que no es tolerable que el imperio de la indecencia domine en la pol铆tica. A帽ade que en la Rep煤blica de Plat贸n y en la Pol铆tica de Arist贸teles se dice que la salvaci贸n de los Estados, de los pueblos y de las naciones se da a trav茅s de la decencia y de la cultura. Que la consecuencia m谩s grave de que se lesione la pol铆tica es la de ir alimentando poco a poco el imperio de una dictadura econ贸mica. A帽ade que hay formas de dictadura que sin disparar tiros dominan tambi茅n cuando quieren una pol铆tica determinada donde nadie pueda hacer pol铆tica. Es lo que he denominado Sociedad atrapada鈥.

Sobre el 鈥saber comportarse鈥, se帽ala Emilio Lled贸 que buscar que el corrupto mande para agarrarnos a su chaqueta ser铆a una cat谩strofe.

El misterio y el dinero

“Se sabe que los banqueros ten铆an m谩s facilidad de conocer los activos l铆quidos que la mayor铆a de los que trabajaban en otros sectores. Que se quedaban con una proporci贸n enorme de los beneficios, superando en su proporci贸n a otros sectores. Que estos beneficios se calculaban sobre el papel, de a帽o en a帽o, y teniendo muy poco en cuenta los riesgos a largo plazo. Y que cuando lleg贸 la crisis se fueron tan tranquilos con los bolsillos llenos. Pero esos banqueros siguieron luego adelante en bancos rescatados con el dinero de los contribuyentes. 驴Qu茅 pueden hacer o qu茅 se puede hacer con un grupo hist贸rico de personas que se enriquecieron muy deprisa a expensas de otros?”

Volviendo al tema del misterio que dejamos atr谩s, a帽adir茅 la observaci贸n de que hay entidades que se presentan como misterios para nuestro conocimiento, y tambi茅n admitimos que podemos tener creencias sobre algunas entidades. Lo que sucede entre el misterio y las creencias es que se pueden relacionar de un modo muy diverso. Efectivamente, podemos creer tambi茅n en alg煤n misterio. As铆 el hombre admite una realidad de la que no puede tener constancia absolutamente, pero con la que decide contar como si la tuviese. Admitamos que tenemos la posibilidad de creer, y de considerar algunas cosas como un misterio. Tambi茅n podemos creer en un misterio. No veo inicialmente en esto una desventaja, si las cosas se plantean bien. Es decir, con verdad.

Nos convendr铆a ahora alguna ubicaci贸n hist贸rica del tema en Espa帽a para explicar el sentido de nuestra posici贸n, y tambi茅n para comprender el pensamiento de Ortega.

En Espa帽a, durante todo el siglo XIX no se ha interrumpido un proceso de desintegraci贸n de las creencias iniciado con la Ilustraci贸n. Una especie de escepticismo b谩sico ya se advirti贸 en las minor铆as del ochocientos. Escribe Azor铆n en 1894 que es mal del siglo, y que as铆 como en los pasados fue la credulidad cerrada, la confianza excesiva es un ideal, muerto para 鈥渘osotros que no creemos en nada o creemos solo por fuerza, que es peor鈥.

En estas circunstancias, crece la radical rebeld铆a de los noventayochistas para predisponerse contra la aceptaci贸n de cualquier credo, aunque fuese el tradicionalmente aceptado en su medio como el de Nicea. El clima es recogido por Men茅ndez y Pelayo al escribir en 1882 que 鈥滵entro de poco, si Dios no lo remedia, veremos, bajo una monarqu铆a cat贸lica, negado en las leyes el dogma鈥. Advierto por mi parte aqu铆, en Men茅ndez Pelayo, una tensa unilateralidad con un horizonte hist贸rico que puede oscurecerse por falta de perspectiva.

Se consider贸 cierto que los portavoces del esp铆ritu noventayochista en Espa帽a acabaron por separarse de la pasiva creencia infantil y hasta de una pr谩ctica cat贸lica regular, aunque no de una honda preocupaci贸n trascendente. Miguel de Unamuno, con su cristianismo ag贸nico, es ejemplo de un deismo matizado por cierto catolicismo ancestral.

En este universo sin dogmas, el esp铆ritu del noventayocho se lleg贸 a percibir anclando en la egolatr铆a. Escribi贸 Unamuno que los que en 1898 hab铆amos saltado, 鈥渞enegando contra la Espa帽a constituida y poniendo al desnudo las lacer铆as de la patria, 茅ramos quien m谩s quien menos, unos eg贸latras鈥. Baroja dir谩 que la m谩s firme creencia de los noventayochista fue la fe en s铆 mismos.

Habr铆a sido esta confianza en el yo, al extenderse al gran tema del 98 -Espa帽a- el que cristaliz贸 en lo que Maeztu llamaba el 鈥渙rgullo nacional鈥 que por una larga cadena de desilusiones desembocar铆a en el ansia de regeneraci贸n.

No deber铆amos dejarnos llevar por una comprensi贸n plana de la noci贸n de creencia obsesionados por alguno de sus sentidos porque entiendo que estamos ante una voz llena de significados no un铆vocos.

Pienso que la creencia tiene una dimensi贸n positiva contra el fanatismo cuando se sabe que se tiene tal creencia como creencia. De alg煤n modo, el dogma codificado para la fe desarrolla una din谩mica interna contra el fan谩tico al proponer sus objetos para el conocimiento como una aceptaci贸n sin evidencia, pero definida sobre lo que se cree. La raz贸n se ver谩 por lo mismo obligada a desarrollar un potente ejercicio. Pero los credos han de integrarse en el espacio p煤blico con la diversidad y la diferencia. Las Constituciones en la pol铆tica son las encargadas de garantizar el 鈥渟aber comportarse鈥 propuesto tambi茅n por el 鈥淒inamorfismo Filos贸fico鈥 como m谩xima moral.

A prop贸sito de la fe en uno mismo, se han formulado cr铆ticas al calificar de yoista, egolatra o ego铆sta al que la tiene. Y es cierto que este centrarse en uno mismo puede conducirnos a un ensimismamiento clausurado, cerrado o encerrado. Sin embargo, est谩 la experiencia hist贸rica del yo que hace brotar al conocimiento fuera de s铆 mismo. Recordemos el 鈥測o soy yo y mis circunstancias鈥 de Ortega. Y es que el n煤cleo del yo puede oscurecernos su clave para enclaustrarnos hasta conducirnos a la locura, pero tambi茅n puede abrirse a una comunicaci贸n profunda como la que se expresa por ejemplo en el arte. 驴Lleg贸 a comprender 茅sto Freud?

El supremo universalismo podr铆a encontrase en el 鈥測o鈥 como una voz que nos concede en la profundidad 煤ltima la m谩xima apertura. Tambi茅n el supremo universalismo pudo ser considerado hist贸ricamente como divinidad. En el l铆mite, las cosas no se simplifican.

La creencia en uno mismo es una intuici贸n compleja y din谩mica que puede conducirnos por caminos muy diversos que no merecen una reducci贸n elemental. No pienso que fuese el presidente norteamericano, Obama, elemental cuando confes贸 que ellos ten铆an tambi茅n fe en s铆 mismos. Es una actitud que aplaudo, si adem谩s tambi茅n escuchan, como supongo hacen.

Por mi parte, pienso tambi茅n que la creencia, la posibilidad de creer, ha de verse como un matiz enriquecedor del conocimiento humano que debe ser convenientemente admitido y no amputado. Con esta flexibilidad razonable podemos explorar posibilidades con diversos grados para enriquecer nuestra condici贸n humana. La admisi贸n de la creencia como una posibilidad reconocida como tal nos librar铆a precisamente del fanatismo y del energumenismo. Nos aproxima a la libertad y a la idea.

Es cierto que tambi茅n se vio en la creencia una capacidad de someter al que cree, pero pienso que este sometimiento no se debe al car谩cter mismo de la creencia sino a la forma que tiene el creyente de asumirla, de trasmitirla o de administrarla. Incluso una creencia determinada puede imponerla alguien que no la tenga. 鈥淐reed en lo que ellos dicen, no en lo que ellos hacen鈥. Pero esto ya es un vicio no del conocimiento sino del que carece de criterio conveniente. En la creencia se puede fundar todo tipo de enga帽o o sometimiento para el que no dispone de un criterio apropiado.

Lo que sucede es que la peculiar relaci贸n del misterio con la creencia ocupa una centralidad especialmente significativa por su dinamismo en la existencia humana al enfocar la atenci贸n, porque hasta puede enlazarse o confundirse con la experiencia de la divinidad.

Sucede, sin embargo, que con estos valores se pueden construir tambi茅n divinidades falsas que falsifiquen tambi茅n al hombre al convertirlo en objeto de dominio por manipuladores intereses. Encontramos entonces al hombre como 鈥ser acorralado鈥, en realidad, como objeto.

驴No fue esta la baza que jugaron las agencias de calificaci贸n en la pol铆tica y econom铆a actuales?

驴No juegan con esta baza los bancos sin 茅tica al mover el dinero?

Deteng谩monos a pensar el momento actual de crisis mediante el an谩lisis.

Se ha visto que la conducta de los muy ricos, guiada por la obsesi贸n de conseguir los beneficios m谩ximos, desempe帽a el papel principal en la disgregaci贸n del sistema social. Rechazan as铆 la posibilidad de toda intervenci贸n del Estado o de los asalariados en el funcionamiento de la econom铆a. Esta creencia, al imponerse falazmente como idea, es una querencia de intereses privados que se enmascaran dejando a la 鈥渟ociedad atrapada鈥.

Agencias de calificaci贸n y terrorismo incruento

“As铆 se llega al hombre acorralado como objeto en una sociedad atrapada. A la sociedad atrapada en la que ahora vivimos se lleg贸 por una clase de terrorismo incruento cuyo ritmo fue marcado con disparos de rat贸n y la m谩scara de una pantalla.”

Es caracter铆stico del momento actual que los Gobiernos, mediante intervenciones masivas, permitieron la recuperaci贸n de los beneficios de los bancos. Sin embargo, el elevado paro que se gener贸 no sigue la misma suerte.

Se admit铆a un acuerdo social no escrito como un contrato que formulaba la provisi贸n de protecciones sociales y econ贸micas b谩sicas, incluyendo oportunidades razonables de empleo, cierto grado de seguridad por el hecho de ser ciudadano, la conveniencia de repartir las ganancias cuando la econom铆a crece, y que los ricos se solidarizar铆an con las penurias sociales en las recesiones. Pero se habla ahora de que las pol铆ticas que han multiplicado el paro y empobrecido a las clases medias fueron generadas por peque帽os grupos de personas influyentes que muchas veces quieren dar ahora tambi茅n lecciones para consumar su enmascaramiento dando por supuesto que se sigue teniendo fe en su condici贸n cient铆fica.

Se sabe que los banqueros ten铆an m谩s facilidad de conocer los activos l铆quidos que la mayor铆a de los que trabajaban en otros sectores. Que se quedaban con una proporci贸n enorme de los beneficios, superando en su proporci贸n a otros sectores. Que estos beneficios se calculaban sobre el papel, de a帽o en a帽o, y teniendo muy poco en cuenta los riesgos a largo plazo. Y que cuando lleg贸 la crisis se fueron tan tranquilos con los bolsillos llenos. Pero esos banqueros siguieron luego adelante en bancos rescatados con el dinero de los contribuyentes. 驴Qu茅 pueden hacer o qu茅 se puede hacer con un grupo hist贸rico de personas que se enriquecieron muy deprisa a expensas de otros?

La farsa se consuma al tratar de echar la culpa a los ciudadanos para eludir reflexiones muy necesarias sobre sus errores o estrategias que tambi茅n pueden clasificarse como terrorismo incruento provocado muchas veces con golpes de rat贸n.

En la ma帽ana de hoy (18-11-11) escucho en los informativos de TV que el movimiento de los indignados sigue en el mundo con sus encendidas reivindicaciones. 驴Puede decir alguien que no tengan raz贸n?

Por mi parte, sigo viendo la sociedad humana como una forma de tregua permanente. Tambi茅n constructiva. Se trata de la actitud que procede en el momento actual de la humanidad. En este periodo pienso que es tan imprescindible el consenso renovado como la cr铆tica actualizada para que la din谩mica social no se estrangule o estalle.

Ya se ha visto que las agencias de calificaci贸n se han convertido en un foco de inestabilidad y contribuyen al deterioro del sistema cuando emiten opiniones en cuatro 谩mbitos: pa铆ses y otras instancias nacionales y supranacionales, empresas no financieras, entidades financieras y productos financieros. Pero las agencias bombardean constantemente los mercados con anuncios de rebaja de calificaci贸n, muchas veces causados por sus propios cambios de criterio o sus intereses desmedidos y privados. Cuando se trata de calificaciones de pa铆ses, se abri贸 la sospecha de que las agencias agudizan los problemas que denuncian por lo que se discute si a帽aden valor o han devenido en parte del problema. Respecto a la independencia, se duda que las calificaciones realmente se est茅n emitiendo con igual libertad independientemente del pa铆s afectado. Aunque presumen de la mayor autonom铆a a la hora de difundir con total irresponsabilidad sus opiniones cuando y como les viene en gana, sin consideraci贸n alguna sobre sus efectos y en aparente carrera con sus competidores para pronosticar la inminencia de un deceso. 驴Estamos ante la p茅rdida del sentido com煤n? 驴No es esto un nuevo asalto a la raz贸n? Yo lo llamo terrorismo incruento.

Con las agencias de calificaci贸n, no estar铆amos ya en el terreno de la ciencia sino en el de las creencias convertidas por la forma de su gesti贸n en instrumentos de poder.

As铆 se llega al hombre acorralado como objeto en una sociedad atrapada. A la sociedad atrapada en la que ahora vivimos se lleg贸 por una clase de terrorismo incruento cuyo ritmo fue marcado con disparos de rat贸n y la m谩scara de una pantalla.

Con una nueva normativa europea se pretende armonizar las legislaciones de los Estados miembros para asegurar que los errores o los conflictos de intereses en que caigan las agencias de calificaci贸n podr谩n ser castigados. La iniciativa es un nuevo cap铆tulo del pulso que la Comisi贸n y las agencias mantienen desde hace dos a帽os, cuando empez贸 la crisis de la deuda soberana y se se帽al贸 a las agencias como las culpables por su excesivo poder y la incapacidad para detectar los fallos. Las instituciones europeas son, sin embargo, tambi茅n responsables de ese poder ya que durante a帽os exigieron a las entidades financieras acreditar las m谩ximas calificaciones de las agencias.

El FMI consider贸 en su informe sobre la estabilidad financiera mundial de 2011 que las agencias usan y abusan del poder que tienen, y que necesitan una supervisi贸n m谩s estricta porque sus actividades tienen una importancia muy significativa en los costes de endeudamiento de los pa铆ses, pudiendo afectar a su estabilidad financiera.

En Espa帽a, la Uni贸n por las Libertades Civiles y el Observatorio de los Derechos Econ贸micos y Sociales acusaron en febrero ante la Audiencia Nacional a tres agencias por sus rebajas en la calificaci贸n de deuda espa帽ola. Los abogados que presentaron la querella criminal, por uso de informaci贸n privilegiada para alterar los precios del mercado, opinan que se produjo un conflicto de intereses en beneficio de los clientes de las agencias y en detrimento del erario p煤blico.

Un error de concepto

Quisiera concluir este trabajo se帽alando que no deben suponerse informaciones neutras porque no se dan. En la Est茅tica Dinamorfista ya se aclar贸 que la percepci贸n del objeto podr铆a suponer la modificaci贸n del objeto percibido. Es una experiencia que se comprob贸 en campos como la f铆sica o en 谩mbitos como el de la pedagog铆a, entre otros. La informaci贸n tambi茅n modifica el campo al que se refiere y dirige. Recuerdo que el Dinamorfismo Filos贸fico tiene establecido que cualquier forma es tambi茅n forma formante, adem谩s de forma formada. En ning煤n momento se puede eludir la responsabilidad. Esto ser铆a un error sobre el ser de las cosas.

Que las agencias de calificaci贸n se consideren irresponsables 煤nicamente es admisible en una sociedad que haya sido seducida por la barbarie sin conceptos. Comparar a las agencias de calificaci贸n, en su papel o papel贸n, con un term贸metro que marca la fiebre es algo que s贸lo se puede imponer desde la impunidad que da hablar por una pantalla de TV bien controlada.

Es lo que consider茅 terrorismo incruento y sociedad atrapada. (18 de noviembre del 2011)

A帽adir茅 para terminar, antes de saber lo que ocurrir谩 en Espa帽a el 20N, que en el mundo posdemocr谩tico hay un nuevo sujeto que se configura tr谩gicamente como suplantador del ciudadano. Me refiero al turista como vaca sagrada del nuevo mundo. El mercado encuentra aqu铆 la encarnaci贸n de su divinidad: El dinero. El sinsentido puede ser el agujero negro donde todo lo posdemocr谩tico quede olvidado.