El Sacrificio Humano entre los aztecas
Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecologa y Derechos Humanos.

Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecología y Derechos Humanos

El Sacrificio Humano entre los aztecas

Por Germán Fregolent | 2011-11-01


Germán FregolentUn artículo -resumen de un trabajo mayor del historiador Germán Fregolent - que se nos propone una mirada sobre la fundación de México en tiempos remotos, rescatando los aspectos míticos a la mesa del historiador para darle validez histórica con la ayuda de la arqueología.


Scoop.it
Teocalli de la Guerra Sagrada

Teocalli de la Guerra Sagrada

Año 1 técpatl (1168): el pueblo azteca abandonaba su lugar de origen, Aztlán, para emprender un largo y difícil viaje por las áridas tierras septentrionales de lo que hoy se conoce como México. Años más tarde, se establecerían provisoriamente en Coatepec (cerro de la serpiente), cerca de Tula. (1) Allí precisamente se produce un incidente fundacional que será recordado efusivamente e instalado a fuego en la memoria colectiva de la etnia: una facción denominada “Centzon Huitznahua” (los cuatrocientos sureños), fascinados por la abundancia vegetal y animal del lugar, deciden asentarse definitivamente allí. Coyolxauhqui, quien los guía, se enfrenta a Huitzilopochtli, quien es partidario de seguir camino. De noche, el hombre-dios guía de la larga peregrinación, extermina a sus opositores arrancándoles el corazón. Hete aquí el sacrificio humano primigenio... (2)

  “Cuentan que, a media noche, estando todos en sosiego, oyeron (...) un gran ruido; en el cual lugar, venida la mañana, hallaron muertos a los principales movedores de aquella rebelión, juntamente a la señora que dijimos se llamaba Coyolxauhauqui, y a todos abiertos los pechos y sacados solamente los corazones” (3)

Luego de guiarlos hasta su destino final, es Huitzilopochtli quien establece las pautas para la fundación de México-Tenochtitlan. En el sitio elegido encontrarán un corazón enterrado del cual emerge una piedra y de ella un águila montada sobre un tunal devorando una tuna. Esta imagen se conoce como Teocalli de la Guerra Sagrada , monumento prehispánico que contiene la representación más antigua de la escena fundacional; la podemos encontrar, por ejemplo, en la bandera de México. Además, si analizamos la etimología de Tenochtitlán, la capital de los aztecas, encontramos la misma simbología: te (tl) significa piedra, noch (tli) representa la tuna y finalmente el sufijo locativo tlan. Por lo tanto Tenochtitlan significa “en el lugar de las tunas en la piedra”. He ahí donde el Pueblo del Sol fundará su ciudad.

Los tres elementos poseen, dentro del universo simbólico nahua, una carga relacionada con el sacrificio humano. La piedra es al mismo tiempo la “tierra” que emerge de la laguna (recordemos que los aztecas fundan México-Tenochtitlan en una isla) y... la piedra de los sacrificios! El águila posee una connotación solar, mientras que la tuna evoca al corazón y su pulpa al preciado líquido vital: la sangre. Siendo el Sol símbolo de energía se necesita alimentarlo para contribuir al movimiento cósmico y al equilibrio socio-político. En otras palabras: “hay que darle de comer al Sol...” Siempre descrito como un depredador devora las víctimas que se le inmolan; come el corazón de los sacrificados y sacia su sed con su sangre. (4)

Hombre sacrificado sobre la piedra Teocalli

Llegado el momento, el sacerdote elegido para tal fin erguía virtuoso su tecpatl (cuchillo de sacrificio) para dar inicio al rito. El procedimiento sacrificial más generalizado entre los aztecas era el que se realizaba por extracción del corazón. La víctima, extenuada luego de horas de danzas y bailes, era colocada en el techcatl (mojón de un metro de alto aproximadamente, curvado en la parte superior)... Otros cinco sacerdotes mantenían sujetos sus miembros y su cabeza. El sacrificador le abría el abdomen a la altura del epigastrio, justo por debajo de las últimas costillas. A continuación introducía su mano en el tórax, cogía el corazón y lo ofrendaba al Sol mientras un compañero insertaba una paja en la herida abierta y sacaba sangre que derramaba profusamente sobre su cuerpo. Luego tiraban el cadáver desde la cúspide de la pirámide para que el captor lo recogiera en el último escalón, mientras que otro sacrificado en lo alto del templo, aguardaba ya con el pecho abierto.. (5)

Hombres arrojados desde la pirámide.

El águila comiendo una tuna simboliza el Sol devorando los corazones de los guerreros sacrificados. Comenzamos a comprender por qué los aztecas eligieron la tuna como símbolo preferente del sacrificio: su forma evoca la del corazón humano mientras que su pulpa, de un color rojo intenso... la sangre. En este aspecto constituye una flora tradicional del paisaje septentrional del cual son oriundos. Por lo tanto, el águila devorando la tuna constituye una imagen de inspiración nórdica, que inspira la vida cazadora-recolectora de sus ancestros. A medida que van descendiendo hacia el valle de México la hostilidad respecto a las otras etnias se va acentuando. Con el tiempo desembocará en la codificación del rito del sacrificio humano tal como será practicado en México-Tenochtitlan.

Notas

(1) Revista de Arqueología Mexicana, Edición especial, diciembre de 2007, número 26.
(2) MATOS MOCTEZUMA, Eduardo, Vida y muerte en el Templo Mayor, FCE, México, 2003, pp. 65-71.
(3) DUVERGER, Christian, El origen de los aztecas, Ed. Grijalbo, México, 1987 , pp. 335-336.
(4) DUVERGER, Christian, El origen de los aztecas ... op. cit., p. 362.
(5) DUVERGER, Christian, La flor letal. Economía del sacrificio azteca , México, FCE, 1983, pp. 379-380.

Para leer más…

•  Arqueología Mexicana, núm. 102, México, 2010.
•  BRODA, Johanna, “La expansión imperial mexicana y los sacrificios del  Templo Mayor”, en Monjaras-Ruiz, J. y otros (recop.), Mesoamérica y el centro de México. Una antología , México, INAH, 1985.
•  DUVERGER, Christian, El origen de los aztecas, Ed. Grijalbo, México, 1987.
-----, La flor letal. Economía del sacrificio azteca, FCE, México, 1983.
•  MATOS MOCTEZUMA, Eduardo, La muerte entre los mexicas, TusQuets Editores, México, 2010.
-----, Vida y muerte en el Templo Mayor, FCE, México, 2003.