Fin de la era del petróleo. Transición a otras energías menos contaminantes.
Revista iberoamericana sobre actualidad, cultura, ciencias, ecologa y Derechos Humanos.

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Fin de la era del petróleo. Transición a otras energías menos contaminantes.

Por Staff | 2008-07-15

Scoop.it

La primera gran crisis del petróleo se produjo en 1973, principalmente debido a la respuesta de los países productores árabes de petróleo, miembros de la OPEP, al posicionamiento del mundo occidental en la guerra del Yom Kippur que enfrentó a Israel contra Siria y Egipto.


El descubrimiento empresarial del petróleo.

En 1854, un grupo empresarial solicitó a uno de los mejores científicos de la Universidad de Yale, Benjamin Silliman, que investigará sobre las propiedades del “aceite de piedra”, ya conocido desde épocas antiguas y que se encontraba en algunos lugares emanando de forma natural del suelo. Hasta aquel entonces, este producto era conocido por sus supuestas propiedades curativas-aunque sin una aprobación científica-, y por el hecho de que era un producto inflamable. El estudio de Benjamin Silliman, corroboró este segundo aspecto. Un año después, en 1855, George Bisell, James Townsed (banquero y principal inversor) y Edwin L. Drake, conocedores del informe de Silliman decidieron perforar la tierra para hallar grandes cantidades de este producto. Dado el crecimiento de las ciudades y la necesidad de iluminación, George Bisell pensó que el petróleo bien podría convertirse en el sustituto del aceite de carbón y del de ballena. Así, se constituyó la Pennsylvania Rock Oil Company, una empresa sin muchos fondos con el objetivo de explotar económicamente este descubrimiento. Sin embargo tras unos años de excavaciones en distintos lugares del este americano, no lograron encontrar suficientes cantidades de petróleo para que su explotación fuera rentable. Casi a punto de abandonar y cerrar la compañía, en un pueblo llamado Titusville, a unos 150 kilómetros de Pittsburg, lograron hallar cantidades abundantes de petróleo. El hallazgo se produjo en unas colinas llamadas Oil Creek donde también se habían encontrado filtraciones de forma natural. Fue cuestión de tiempo el que estas colinas se convirtieran en un verdadero yacimiento con hasta 75 pozos extrayendo petróleo. 1859 se convirtió en el momento en el que comienza la fiebre del petróleo. Este producto, durante el siglo XX y dada la gran variedad de usos que tiene como combustible, se convierte en el oro negro y principal activo de equilibrio o desestabilización de la economía mundial.

Crisis en los últimos años.

La primera gran crisis del petróleo se produjo en 1973, principalmente debido a la respuesta de los países productores árabes de petróleo, miembros de la OPEP, al posicionamiento del mundo occidental en la guerra del Yom Kippur que enfrentó a Israel contra Siria y Egipto. Los países exportadores de crudo anunciaron que detendrían la exportación de petróleo a los países occidentales, principalmente Estados Unidos y sus aliados en Europa. Esta medida de embargo se llevó acabo, lo que produjo un repunte de la inflación en los países afectados y una reducción de la actividad económica que desembocó en una fuerte crisis global y recesión que duró hasta principios de los años 80. Ante el embargo, el mundo occidental, comenzó a tomar medidas de carácter preventivo: por un lado, la aplicación de unas políticas monetarias más restrictivas para paliar la inflación (medidas propuestas por Nixon) y un ahorro energético mayor (plan de independencia energética de EE.UU. promovido por Henry Kissinger), y por otro, aumentar la influencia geoestratégica de Estados Unidos y sus aliados en Oriente Medio, con el fin de evitar nuevos embargos.

El final del embargo a Estados Unidos llegó en 1974, y pesar de las medidas tomadas por la administración norteamericana, esta no pudo evitar una recesión económica con origen en un modelo económico caduco y muy dependiente de las fuentes de energía y acelerada por la subida del precio del crudo. Rápidamente, esta recesión se expandió al resto del mundo provocando grandes desajustes en las economías.

Esta nueva situación internacional fue aprovechada por la OPEP que pasó a convertirse en un organismo con un poder de influencia mayor y con el que había que contar a partir de ese momento.

Desde aquel entonces al día de hoy, casi acabando la primera década del siglo XXI, han existido otras crisis energéticas como la crisis de 1979 a causa de la revolución Iraní o la drástica subida del precio del crudo durante la Guerra del Golfo. Sin embargo, la actual crisis en torno al petróleo que está colocando su precio a los niveles más altos conocidos, además de considerar aspectos sociopolíticos, como la irrupción de la India y China como grandes consumidores de combustibles fósiles, o el conflicto de difícil solución como es el de Irak; tiene otro motivo no considerado en anteriores crisis: la finitud del oro negro.

Reservas actuales.

En relación al hecho de que las reservas de petróleo estén llegando a su cenit, existen diversas opiniones en cuanto al tiempo que llegue la escasez.

Tal vez una de las voces más autorizadas sea la del geólogo Saudí Sadad I, Al-Hussein, quien, a mediados de los años 90, comenzó un estudio sobre los 250 yacimientos más importantes de mundo. Sus cálculos se centraban en la cantidad de crudo que albergaba cada pozo y el tiempo, considerando el nivel de consumo mundial, que tardarían en agotarse. A los pozos que estaban siendo explotados les añadió los datos de los nuevos yacimientos que las empresas petroleras pensaban en próximas décadas, por lo que llegó a unas conclusiones que entraban en contradicción con la información vertida por estas mismas compañías. Para Al-Hussein, esta contradicción obedecía a dos razones: o los cálculos de estas empresas se habían realizado erróneamente o se habían ocultado intencionalmente los datos reales.

En cualquier caso y centrándonos en los datos del geólogo saudí, sus conclusiones advierten que, considerando la demanda mundial con respecto a lo producción en las próximas décadas, a partir de 2004 y durante 15 años, se produciría un estancamiento en las reservas. Tras éste, y de forma irreversible, la producción de petróleo convencional iniciaría “un declive gradual”.

Ante las conclusiones de Al-Hussein, la compañía saudí Aranco, responsable de la explotación de la mayor reserva de petróleo del mundo (unos 260.000 millones de barriles, casi una quinta parte de las reservas conocidas) asegura que la producción de petróleo será abundante durante algunas décadas más.

Por otro lado, la Agencia Internacional de la Energía, pasado otoño del 2007 publicó su previsión de consumo/producción para 2030. Esta previsión calculaba que la producción diaria de petróleo sería de 116 millones de barriles, debido sobre todo a la demanda de la India y China. Esta previsión, no obstante, encontró críticas por el hecho que otros expertos y directivos de la Agencia, dudaban acerca de la capacidad de llegar a esa cantidad por ser un aumento demasiado rápido.

En la línea de los informes de Al-Hussein, Christophe de Margerie, manager general el manager de la petrolera francesa Total explicó en una conferencia en Londres, que el cenit de producción de petróleo podría llegar a 100 millones de barriles diarios. Esta cantidad satisface la demanda actual, pero no la de un futuro próximo. Margerie, aseguró que para el 2020 la demanda superaría a la oferta.

Los últimos datos sobre la oferta/demanda de petróleo avalan las tesis de los más pesimistas. En los últimos años la producción de petróleo está bajando en un 8% anual al tiempo que la demanda crece en 15%. Y esto es debido a dos causas concretas: los problemas políticos y la cada vez mayor dificultad para extraer petróleo del suelo. No debemos olvidar que los grandes pozos ya fueron descubiertos y actualmente los pozos aun no explotados son de menor tamaño y requieren un mayor esfuerzo tecnológico para su explotación, lo que influiría en el precio de venta de crudo. No obstante, algunos opinan que aun quedan nuevos pozos por descubrir, lo que, obviamente, modificaría las previsiones de producción/consumo para las próximas décadas. Estos optimistas justifican la subida del petróleo por el estancamiento tecnológico para la explotación de nuevos pozos, la caída del dólar y el aumento de la demanda en Asía.

En cualquier caso, hay datos que confirman el pesimismo mostrado por algunos analistas. Desde 1960 el número de pozos descubiertos ha ido en claro retroceso a pesar de los avances tecnológicos para su localización, y cómo apuntamos más arriba, los grandes pozos (llamados “elefantes”) ya fueron descubiertos y están siendo explotados. Otro dato importante que nos deja la observación de las últimas crisis del petróleo, es que, en éstas-motivadas por las guerras de Irán-Irak y del golfo) las compañías explotaron nuevos pozos saturando el mercado. Algo diferente a lo que viene ocurriendo en los últimos años en los que, a pesar del encarecimiento del crudo y del aumento de la producción de Rusia (la mayor explotadora de petróleo aunque no el país con mayor reservas), la producción ha oscilado en los 85 millones de barriles diarios, punto de estancamiento para Al-Hussein.

El cenit del petróleo.

El punto de estancamiento, para los geólogos, es un momento de inflexión que se denomina “Cenit del petróleo”, el cuál se dará (o ya se esta dando según Al-Hussein) cuando se consuman el 50% de las reservas mundiales. Será en este momento cuando la extracción de más petróleo comience a ser cada vez más cara, por lo que los ciclos de subidas y bajadas en el precio del petróleo se convertirán en una subida constante e irreversible.

Aun así, a pesar de todos los estudios, es muy difícil saber si hemos llegado a ese cenit o cuándo vamos a llegar, ya que nadie puede saber cuánto petróleo se encuentra bajo el suelo.

La solución al problema es compleja. Además de la finitud del petróleo, no hay que olvidar los problemas políticos que aumentan la inestabilidad en los precios y en la producción: por ejemplo Irak solo produce la quinta parte de su capacidad y los gobiernos ruso y venezolano imponen restricciones a compañías extranjeras para la construcción y explotación de nuevos pozos. Todo ello, en tanto no se consiga independencia energética de los combustibles fósiles, obliga a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos diplomáticos para atemperar la subida de los precios y favorecer el entendimiento entre países productores, empresas explotadoras de crudo y el mercado.

Consecuencias de la escased y la subida de precios.

El precio de este combustible fósil se ha multiplicado por 10 en la última década, alcanzando los 140 dólares por barril (Junio 2008). Son de sobra conocidas las consecuencias de una radical subida del petróleo. Los sectores infraestructurales y estructurales de un país dependen del combustible fósil (transportes, agricultura, pesca, etc.) y el encarecimiento de éste provoca la subida de los costes en estos sectores lo que se traduce en una subida de los precios en los productos de consumo, aumento de la inflación, baja competitividad, etc. Casi como un castillo de naipes, el sistema llega a tambalearse, llegando a todos los rincones de la sociedad.

Ante esta situación, la actitud de los países productores, especialmente la OPEP, y ya con una capacidad de influencia en la economía mundial, aumentaría aun más este poder para estabilizar o desestabilizar el devenir económico. En el caso de que los países productores más importantes, localizados la mayoría en Oriente Medio (Arabia Saudí controla el 75% de las reservas mundiales), optaran por utilizar el petróleo para defender sus intereses, la actual situación en Oriente Próximo, empeoraría. No olvidemos, que en la crisis de los años 70, Estados Unidos se planteó asumir la administración de los pozos petrolíferos de los países árabes y en la primera Guerra del Golfo, fueron las reservas de petróleo de Kuwait las que motivaron la invasión irakí. Actualmente, el conflicto vigente que enfrentó a las tropas de Sadam Hussein y los aliados, entre otras causas, hunde sus raíces en el control del petróleo.

Abdalla Salem El-Badri, secretario general de la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP), en un entrevista reviente al periódico El País, rebate a los que culpan a la OPEP el encarecimiento de los precios. Para El-Badri, la producción actual de petróleo colma las necesidades de consumo de sus clientes y si no se produce más es porque no hay más demanda. Para él, la razón principal de la subida de los precios tiene que ver con problemas económicos (crisis de las hipotecas en EE.UU) y aspectos geópolítcos (Bloqueoo a Irán, Libia y el conflicto de Irak) Asi, los especuladores económicos intentan sacar partido a otros negocios como son el del petróleo. Se entiende así, que el problema de la subida de precios tiene que ver con la especulación que a algunos, les está haciendo verdaderamente ricos.

Independientemente de este análisis y de las diversas especulaciones que se nos puedan ocurrir, algo en lo que todos los expertos están de acuerdo es que la era del petróleo barato ha llegado a su fin y las economías de todos países deben afrontar este hecho con grandes cambios en sus políticas energéticas y de desarrollo sostenible, optando por otras fuentes de energía. Un reto claramente difícil de llevar a cabo.

Transición a otras energías. Posibilidades reales.

Desde el mundo económico y pragmático, la principal preocupación cuando se habla del petróleo es la longevidad de las reservas del mismo. Sin embargo, hay otro aspecto relacionado con el combustible fósil tan importante como el financiero y es el alto grado de contaminación del petróleo y sus consecuencias para el planeta.

Junto con la combustión del carbón y biomasa (la quema de bosques, por ejemplo), el petróleo es uno de los grandes emisores de dióxido de carbono y otros gases contaminantes. En 2007, Estados Unidos, un país totalmente desarrollado y con una población de más de 300 millones, emitía 1578 millones de toneladas de monóxido y dióxido de carbono a la atmósfera. China y la India, con más de 2000 millones de habitantes pero aun en vías de desarrollo, en el mismo año, ya emitieron 1455 millones de toneladas de CO y CO2. Este dato es preocupante, máxime cuando estos dos países asiáticos basan su producción energética en el carbón y el petróleo y no parece que estén tomando medidas serias para alcanzar el total desarrollo en base a unas fuentes de energía más limpias, lo cual, se convierte en un gran problema a corto plazo. Esta preocupación esta refrendada por las previsiones del gobierno chino de construir 562 nuevas centrales de energía de carbón para el año 2012. Si estas predicciones se producen, en 2020, China y la India superarán a todo lo emitido en todo el planeta.

Ante este panorama, es urgente la transición a energías más limpias. En este sentido, es Europa la región del mundo que más esfuerzos ha aunado para promocionar estas energías. Sin embargo, no todas las alternativas al petróleo y el carbón son no-contaminantes. Por ejemplo, en relación al parque automovilístico (responsable del 20%-25% de la contaminación), se llevan años estudiando y aplicando nuevas fórmulas de combustible como son los biocombustibles (de origen vegetal), la pila de hidrógeno y los coches híbridos. Estas opciones no son ecológicas, ya que producen gases efecto invernadero, aunque es cierto que reducen la emisión de los mismos. En concreto, son los coches híbridos, aún no comercializados, los que contaminarían menos, logrando emitir 40 gramos de gases contaminantes por kilómetro, muy por debajo de los 120- 140 gramos de los coches llamados erróneamente ecológicos.

Del lado de las energías totalmente limpias (en cuanto a la emisión de gases y no tanto a la alteración de los eco-sistemas), contamos con la energía solar, eólica, hidráulica, mareomotriz (mares y océanos), geotérmica y undimotriz (generada por la olas). Desde el punto de vista pragmático y ético estas energías ilimitadas y no contaminantes son las más adecuadas para el desarrollo sostenible, pero al día de hoy, presentan dificultades sobre todo en su viabilidad económica. El esfuerzo económico para su construcción, la alteración de micro-ecosistemas (como las hidráulicas en el curso de los ríos) y la poca energía que aun generan con la tecnología usada ponen trabas a su desarrollo y obligan a los países a depender de los combustibles fósiles.

El consumo de electricidad anual per cápita en los países occidentales ronda los 1.000 kWh para lo cual habría que instalar, por cada vivienda, ocho metros cuadrados de paneles fotovoltaicos, por ejemplo para conseguir ese rendimiento energético. Si optáramos por un colector solar térmico serían cuatro metros cuadrados, aun así, la inversión por vivienda aun no es viable para el sector energético, por lo que aun se utilizan los combustibles fósiles.

También hay que contar con la irregularidad de la producción de energía por parte de estas tecnologías. Por ejemplo, la falta de viento y luz solar anula la eficacia de las instalaciones eólicas y solares.

Por último, el coste de almacenamiento de la energía (bombas, baterías, pilas de hidrógeno) es aun muy caro.

No obstante, la realidad de hoy en día en relación a las energías renovables puede y debe cambiar. Es un reto difícil pero pragmáticamente alcanzable.

En cuanto a la energía nuclear para la generación de energía eléctrica, hay diversos puntos de vista contrapuestos.

La forma de generar electricidad eléctrica a través de la energía nuclear es mediante la fisión de uranio enriquecido. La primera central nuclear de uso exclusivamente civil se puso en marcha en 1954 en la ciudad rusa Obninsk y alcanzó a generar 5 MW con un 17% de rendimiento térmico. A partir de este momento, Estados Unidos y la Comunidad Europea se pusieron a trabajar en la energía nuclear para su uso civil. Europa, en 1957 creo la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM) y al mismo tiempo, en el plano internacional, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El organismo europeo y el internacional tenían como misión controlar que las centrales nucleares sólo tuvieran un uso civil.

Tras la creación de reactores nucleares con uranio enriquecido, se propuso utilizar plutonio (en algunos casos proveniente del armamento nuclear) que se añadió al uranio empobrecido, lo que denominó combustible MOX. Actualmente el plutonio se usa en un porcentaje de hasta el 10% en masa mezclado con uranio enriquecido. Además, se sigue investigando en este aspecto y se han ensayado en algunos reactores una mezcla de torio y plutonio, que genera un cantidad menor de transuránicos.

Fue a raíz de la crisis del petróleo de 1973 cuando definitivamente los países más desarrollados tecnológicamente y para evitar su dependencia del petróleo comenzaron a construir centrales de forma acelerada. Desde entonces hasta ahora países como Francia y Japón generan un 78 y 30%, respectivamente, de energía eléctrica mediante reactores de fisión.

En el año 2006 la producción de electricidad mediante la energía nuclear en el mundo fue de 2,7 millones de MWh existiendo 439 centrales nucleares. El 15% de la energía eléctrica, en 2008, en el mundo se produce a través de la energía nuclear.

Sin embargo, al día de hoy, los gobiernos vuelven a aportar por la energía nuclear para vencer su dependencia al petróleo y por el hecho, según argumentan algunos gobiernos, de la incapacidad de las energías renovables y limpias de cubrir la necesidad eléctrica. En 2008 hay 35 centrales en construcción y planes para construir más de 300 más.

A nivel tecnológico, la mayoría de los reactores nucleares utilizan uranio enriquecido, entre un 3 y 5 %, llamados de agua ligera.

Los partidarios de la energía nuclear argumentan que es la mejor y más rápida salida para no depender del petróleo. Aumentando las medidas de seguridad es la solución al problema energético en el mundo. Además las emisiones directas de gases efecto invernadero en la generación de electricidad son nulas.

Pero no todo son ventajas en torno a la energía nuclear. Debido a los accidentes de Three Mile Island (1979) y, sobre todo, Chernobil (1986) la energía nuclear frenó en seco su ampliación. Quedó demostrado que existían graves fallos en las seguridad de los reactores lo que condenó a la energía nuclear a ser una fuente de energía peligrosa. Durante décadas, países como España suspendieron la construcción de centrales nucleares en virtud de una moratoria internacional que avisaba acerca de sus peligros. El movimiento ecologista, sobre todo, y parte de la comunidad científica, concienció a la población de los riesgos de la energía nuclear.

Ahora bien, sin el petróleo y la energía nuclear, ¿es viable abastecer las necesidades mundiales de electricidad a través de las energías renovables?

Parte de la comunidad científica y sobre todo, el movimiento ecologista, cree que sí desde un punto de vista tecnológico y lo más importante, por la necesidad de liberar al planeta de la contaminación de los combustibles fósiles y los residuos nucleares y posibles escapes de efectos terribles para la población, como ha quedado demostrado en nuestra moderna historia.

El informe de Greenpeace en relación a la sustitución progresiva de las energías nucleares y las derivadas de combustibles fósiles, parte del hecho, científicamente probado por expertos de las Naciones Unidas, de que el actual modelo energético mundial no solo puede tocar a su fin, sino que es el responsable del calentamiento global y sus consecuencias si las predicciones de subidas de temperaturas se confirman.

Para evitar, principalmente, la subida de las temperaturas, el mundo del ecologismo plantea la concienciación social en la reducción de los gases efecto invernadero. Esta compleja misión, dado el sistema energético actual de la totalidad de los países del mundo, pasa por la sustitución de las fuentes de energía actualmente utilizadas-combustibles fósiles y energía nuclear- a las renovables-eólica, hidraúlica, solar, etc.-. Esta revolución energética no solo incluye la sustitución eficiente de las fuentes de energía sucias sino de una política de contención eficaz y racionalización en el consumo (ver artículo Huella Ecológica). Para ello, dos premisas básicas: un enfrentamiento claro a los intereses económicos y políticos a nivel mundial, y, sobre todo, creer que un nuevo modelo energético y en la posibilidad de abandonar el antiguo.

Trazado el camino, la parte más complicada es cómo abordar desde un plano económico-político esa transición que algunos consideran difícil sin pasar por la energía nuclear.

Desde Greenpeace y otras organizaciones y miembros de la comunidad científica, ya se han marcado las pautas de deberían seguir los gobiernos para llegar al 2050 y poder abastecer la necesidad energética (en España) utilizando energías renovables. Este informe, el de Greenpeace, pudiera ser aplicado en otros países. Con este informe, la responsabilidad, según Greenpeace, corresponde a los países que deberán llevar a cabo medidas valientes.

 


 

Fuentes impresas

National Geographic, Junio 2008, “Al límite”, por Paul Roberts. Barcelona.

Internet

http://es.wikibooks.org/wiki/Petr%C3%B3leo/Historia/En_el_siglo_XIX

http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_del_petr%C3%B3leo_de_1973

http://www.homohominisacrares.net/sec/ecologia/co2/co2.htm

Artículo en el País sobre las consecuencias de la escased y subida de los precios del crudo.